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De Copetonas para el mundo

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Surgió de Racing. Allí jugó unos pocos partidos y luego se marchó a Portugal. Tampoco encontró la continuidad deseada y recaló en un destino poco frecuente para los jugadores argentinos: Corea del Sur. En el Suwon Bluewings ganó todo y se convirtió en ídolo. Derrotó a Barcelona en un partido en el que le tocó marcar a Ronaldinho y a Henry. También tomó unos mates con Messi. Luego pasó por China antes de volver a la Argentina. Ahora juega en Huracán de Tres Arroyos para estar cerca de su familia. Busca el ascenso al Federal B. De no conseguirlo, se iría a Recreativo Claromecó, con el que tiene un acuerdo de palabra. El protagonista de esta historia es Javier Musa, quien en charla con www.afa.org.ar contó todas sus vivencias alrededor del globo.

Fuente: afa.org.ar

Copetonas es un pueblo ubicado en el partido de Tres Arroyos, provincia de Buenos Aires. Allí nació hace 36 años y reside actualmente Javier Martín Musa, un central aguerrido que recorrió el mundo para luego regresar al lugar de donde provino.

“Hice sexta división en Banfield, quinta en Ferro y después me fui a Racing. Ahí estuve del 97 al 2001”, contó. “Me fue bien en Racing. En su momento me quería quedar porque es un club grande, y más teniendo en cuenta que venía de un pueblo chiquito. Estoy agradecido a la posibilidad que me dio Racing de ser alguien en la vida”, agregó.

De la Academia partió rumbo a Portugal, primera escala de su largo periplo por el mundo. Allí jugó un año en Marítimo. En el 2002 fue cedido a Leça y luego volvió a Marítimo. La falta de continuidad lo llevó a avizorar otros horizontes más lejanos. “Se dio que un equipo coreano estaba haciendo pretemporada en Turquía y mi representante me preguntó si tenía intenciones de ir ahí porque había plata y posibilidades grandes de jugar. No lo dudé y fui a probar suerte”, relató.

Llegó al Suwon Bluewings, un club fundado en 1995 y animador de la K-League, la primera división del fútbol coreano. “Ese es mi lugar en el mundo del fútbol. Desde que llegué a Suwon hasta que me fui, fueron dos años espectaculares. Ganamos todo lo que jugamos: torneos nacionales, internacionales, copas…”, afirmó.

Esos inolvidables momentos vividos incluyen un triunfo en un partido amistoso ante el Barcelona de Ronaldinho, Larsson y Henry, a quienes Musa debió marcar. “Nuestro técnico no quería perder ese partido por nada del mundo. Hicimos un 4-4-2 con las líneas bien juntas”, dijo.

“Constantemente se movían por todos lados. Pero en ese momento lo tomé como un partido más con el compromiso de siempre. Con el tiempo le dí la importancia”, añadió.

Previo a dicho encuentro, conoció nada más y nada menos que a Lionel Messi, quien a sus 15 años se encontraba realizando su primera pretemporada con el conjunto catalán. “El utilero, creo que era, vino y me presentó ‘un compañero argentino’”.

“Estuvimos hablando un rato largo antes del partido, tomando mate. Él me preguntó sorprendido qué andaba haciendo en Corea. Además, me acuerdo de que Messi justo estaba un poco fastidiado porque le tocaba hacer físico ya que no jugaba el partido”, relató. Tras aquellos fantásticos años, fue vendido a otro equipo coreano: el Ulsan Hyundai.

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Una incógnita es cómo se manejó con el idioma, las comidas y las costumbres en el país asiático. Javier lo explicó: “al principio no sabía coreano. Llegué con un traductor de portugués. En el día a día fui aprendiendo las palabras. A los ocho meses leía el diario”.

“A los lugares a los que fui, me acostumbré a la forma de vivir. El extranjero podía comer distinto, pero yo comía lo que comían ellos. Es especial viajar y ver cómo viven personas de otras culturas, tratar con ellos”, dijo. A los coreanos los describe como “muy puntuales. Y tienen palabra, que vale mucho. Si te brindás con ellos, te dan todo. Pero si faltás a tu palabra, es como una traición para ellos”.

Después llegó el tiempo de partir. Pero no muy lejos: el Beijing Guoan lo esperaba en China. “En Corea se piensa más, mientras que en China el fútbol es más físico”, aseguró. “En cuando a la vida, en China es muy parecida a Argentina. En Corea, te dabas cuenta de que era primer mundo. En las calles ningún papelito, si los semáforos están en rojo no pasa nadie…”

Pese a haber viajado por todo el mundo, Musa aseguró haber disfrutado y no haber extrañado mucho, salvo cuando le tocó estar lejos de su familia. “Yo lo conocí a mi nene cuando tenía seis meses. Ahí extrañé”. Claro que el mate fue su compañero infaltable de aventuras. “En Portugal una vez no había yerba así que secaba la que usaba y la usaba otra vez”, admitió.

Ya de vuelta en Tres Arroyos, donde vive con su mujer y sus dos hijos, Javier disfruta de un gran presente con Huracán. Un inicio con varias goleadas a favor en el Torneo del Interior ilusionan pensando en el ascenso al Federal B. “El equipo se va sintiendo bien. El grupo ya se conoce y tiene una idea de fútbol. A los cuatro o cinco que llegamos se nos hizo fácil la adaptación”, contó.

Sin embargo, de no conseguir el ascenso, afirmó que jugará en Recreativo Claromecó, donde estuvo luego de retornar de China. “Le dí la palabra a la gente de Claromecó de que iba a volver. Además, Huracán tiene jugadores y chicos con futuro, quizás pueda ser más útil en Claromecó”.

Con sus 36 años a cuestas, sostuvo que “año tras año me voy planteando si sigo jugando. Me gusta entrenar, pero tengo objetivos cortos”.

Luego de tantos años en el fútbol, del que rescata “amigos y el bienestar económico”, ahora quiere pasarla bien con su familia. “Quiero que mi familia disfrute, yo disfruté bastante”, cerró.

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