Fausto Grillo: “Nunca ha pasado que un jugador de fútbol no toque la pelota durante un mes ni en vacaciones”

Fausto Grillo, jugador del Trapani Calcio de la Serie B de Italia, describió cómo sobrelleva la cuarentena en el país con mayor índices de casos de contagiados por coronavirus. Además, contó cómo el inicio futbolístico en su Bariloche natal le sirvió para progresar en el fútbol a tal punto que le permitió probarse en Boca, llegar a la primera de Vélez -donde aún tiene un grato recuerdo- hasta recalar en Europa donde alternó buenas y malas experiencias.

Fausto Grillo jamás imaginó que un virus pondría en jaque su buen andar en la segunda división del fútbol italiano con la camiseta del Trapani: “Llevo más de un mes de cuarentena. No se me está haciendo tan larga porque la hago llevadera. Con mi novia armamos una rutina apenas empezó para evitar irnos a dormir a las 6 de la mañana porque enganchaste una serie. Nos levantamos a un horario estipulado para respetar el desayuno, almuerzo y cena. Cocinamos y jugamos a los videojuegos. Realizo videollamadas con los familiares. Además, le agarré el gusto a la lectura con la que me estoy amigando para pensar en positivo. Por otra parte, le meto al entrenamiento que me manda el preparador físico del club y los profes de Vélez ya que aún sigo en contacto. Es muy básica la rutina para mantenerse en movimiento y no perder fuerza en las piernas. Las mezclo porque sino hago lo mismo y no quiero entrenar más.”. Así pasa sus días el exjugador de Vélez en una entrevista que concedió en exclusivo vía Instagram a Interior Futbolero.

Italia es el país más golpeado por la pandemia. Sin embargo, Grillo tiene la fortuna de residir en una región de la península itálica que no está tan afectada pero aún así es consciente del riesgo imperante: “Estoy en Sicilia, al sur de Italia. Está alejado de la zona roja de contagios que es el norte en Bergamo y Milano, que es donde hace más frío. No llegaron tantos casos porque desde el minuto uno cerraron los aeropuertos de Palermo. Se intenta evitar a toda costa salir para no tener contacto con la gente, apenas hacemos una compra por semana en el supermercado. Tengo compañeros en el plantel con familiares enfermos que están sufriendo. Algunos por ser mayor de edad ni los dejan internar en el hospital. Es durísimo. La ambulancia pasa todo el tiempo acá y eso confunde a la gente. Por suerte en Argentina lo supieron prevenir a tiempo. Lo futbolístico queda en un segundo plano aunque quiera que vuelva. La gente tiene que salir a trabajar para llevar el pan a la mesa.”

El futbolista formado en las inferiores del Fortín describió cómo es el estado de ánimo en el club al que arribó a fines de noviembre pasado tras la suspensión del fútbol a raíz del brotel de Covid-19: Nunca ha pasado que un jugador de fútbol no toque la pelota durante un mes ni en vacaciones. Para volver a la actividad vamos a necesitar dos semanas de readaptación para ponernos a punto cuando esto se reanude. La mayoría de los jugadores no son de acá de Trapani así que se volvieron a sus ciudades. El cuerpo técnico se preocupa más por la salud más que por el nivel deportivo de los jugadores, más allá de que nos preguntan si respetamos la rutina. La incertidumbre es enorme porque no sabemos si se vuelve a jugar o no y hay contratos que se terminan por lo cual la situación se complica más. Hay compañeros de 19-20 años que están acá solos sin sus familiares por los que tratamos de contenerlos. Por suerte ninguno de los integrantes del plantel no ha tenido síntomas tras hacerse unos chequeos y eso que habíamos jugado contra el Empoli que sí había tenido unos casos.”

El zaguero compartió su felicidad de estar en Trapani, que le brindó revancha en el fútbol europeo tras un fallido paso por el Göztepe SK de la Superliga turca: “Jugamos 3-5-2. Hago la banda izquierda en la línea de tres. Jugué todos los partidos. El técnico me dio mucha confianza. Tengo un contrato corto y en junio quedo libre así que estamos charlando para poder renovar. En lo personal es buenísimo mi paso en el fútbol italiano tras una mala experiencia en Turquía. Jugaba poco (NdR: sólo cinco partidos) y se me complicaba con las costumbres de allá, sobre todo con lo religioso, las comidas que son todas picantes y el idioma. Es un mimo al corazón escuchar a un italiano luego de estar con los turcos que son bravos. Tuve varios encontronazos con ellos. En Turquía, donde juegan extranjeros consagrados como Robinho, hay muchos espacios. No hay roce físico como en Italia y Argentina, donde cortan casi todas las jugadas con falta. Eso sí, los equipos italianos son muy ordenados tácticamente.”

                                                               

Por otra parte, el zurdo nacido en San Carlos de Bariloche hace 27 años relató lo difícil que fue su llegada a la Primera División: “Arranqué de muy chico en Estudiantes Unidos, que milita en el Federal B, donde estuve de los 3 hasta los 11 años. Había ido a un campeonato a La Pampa llamado El Pamperito que se jugó en General Pico y como también jugaba ahí Boca me vio Ramón Maddoni, que me contactó y me llevó a una prueba a Buenos Aires. Fui y quedé. Apenas terminé la primaria y me vine a vivir a Capital con mi mamá, que renunció a su trabajo para acompañarme. En Boca estuve tres años (NdR: de 2006 a 2009) y me encontré un mundo diferente. Yo jugaba de enganche pero eran todos cracks y me pasaban por arriba, era un pichón del Interior. Fui retrocediendo posiciones hasta que quedé libre del club. Tuve la fortuna de que me aceptaron en Vélez bajo la condición de que tenía que adaptarme a ser lateral izquierdo.”

El barilochense es un agradecido a la oportunidad que le brindó la institución de Liniers, donde debutó en Primera de la mano del Turu Flores: “Hay un amor con la gente de Vélez que es mutuo. Soy hincha. Estuve muchos años en el club. Más allá de lo futbolístico, es una familia. Tiene un polideportivo increíble. La gente va a pasar con sus familias días enteros en el club. Me abrazó en un tiempo complicado luego de que había quedado libre en Boca. Vélez me enseñó el hacerse respetar. Siendo un club de barrio al que desmerecían salió campeón de América y del mundo. Te marca un mensaje de que perseverando y trabajando de la manera correcta y con humildad uno puede llegar a cumplir el objetivo que se propone. A mí me tocó salir de Bariloche y tener la posibilidad de jugar en Europa. Me encantaría volver pero como está jugando Vélez hoy yo desentonaría con el nivel que tiene el plantel. Ojalá el nuevo técnico encaje con el grupo. Estoy muy contento viviendo en Italia y me gustaría estar más años acá.”

Grillo, nacido y criado en la Patagonia, dejó una enorme enseñanza sobre lo importante que resultó Bariloche en su formación como jugador de fútbol. “Yo estoy acostumbrado a jugar toda mi vida en canchas de piedra o de tierra o con aguanieve. Habían unas en las que en el medio eran cruzadas por un arroyo. Terminaba con los dientes negros de tragar tierra cuando se levantaba el viento o era agredido por los rivales que me tiraban piedrazos. Yo jugaba en una cancha de pasto en Capital y me parecía el Amalfitani, algo que para mí era un día especial cuando lo hacía en el estadio Municipal de Bariloche que era la única que lo tenía en mi ciudad. Eso me curtió y me hizo aprender a valorar detalles que el que se haya formado en Buenos Aires no le ha tocado vivir. Era bastante calentón. Tenía muchos problemas de disciplina en el colegio, donde me echaron de muchos. Así que canalicé mi comportamiento  gracias al fútbol sobre todo cuando me fui a Capital Federal, donde mis compañeros me cargaban bastante por ser pueblerino.”

 

P