Murió Tomás Felipe “El Trinche” Carlovich, prócer mítico del fútbol rosarino

Rosario, 171105 Trinche Carlovich Foto: Alejandro Guerrero

El histórico crack de Rosario que supo disfrutar Central Córdoba en toda su plenitud falleció a los 74 años producto de un derrame cerebral tras ser víctima de una violenta y absurda golpiza por parte de un delincuente que quiso robarle la bicicleta en su Rosario natal.

El fútbol argentino está de luto. El “Trinche” Carlovich dejó de existir este viernes luego de sufrir un ridículo crimen en la Zona Oeste de Rosario. El miércoles pasado, cuando circulaba en su bicicleta en las intersecciones de Paraná y Eva Perón, un joven inadaptado le dio una cruel e innecesaria paliza para intentar sustraerle su vehículo. El malviviente interceptó al símbolo futbolero rosarino que supo brillar en los ’70 y los ’80 y le propinó un golpe que lo tumbó al suelo. El impacto de la caída fue de tal gravedad que dejó inconsciente al exfutbolista ya que le provocó una hemorragia cerebral que resultó fatal. 48 horas más tarde, Carlovich perdió la vida en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez de la ciudad santafesina.

¿Quién fue Tomás Felipe Carlovich? Un talento ilustre del ascenso argentino que perdurará en la memoria de todo futbolero pese a no tener registro fílmico de sus hazañas en el campo de juego las cuales trascendieron a través del boca en boca de generación en generación. Dichas anécdotas lo condecoraron como una leyenda urbana a tal punto que quienes supieron disfrutarlo en acción afirman haber sido el mejor jugador que pisó una cancha de fútbol de nuestro país, incluso por el propio Diego Armando Maradona. Todos coinciden que el Trinche fue un crack que no trascendió el éxito ya que aborrecía la disciplina necesaria que debía encarar un futbolista profesional. Nunca le gustó entrenar.

Siempre fue el Trinche. Nadie jamás lo conoció por su nombre de pila. Nunca supo el motivo que le valió hacerse acreedor de su apodo exclusivo. Carlovich, que fue el menor de los siete hijos de un inmigrante plomero croata que se radicó en Rosario, forjó su amor por la pelota en el Barrio Belgrano donde se crió toda su vida. Se inició futbolísticamente a los 15 años en las divisiones inferiores de Rosario Central donde encontraría su lugar en la cancha como volante central. A los 16 se fue a préstamo al Sporting de Bigand y se coronó campeón de la Liga del Sur. Retornó a Arroyito para debutar en Primera División cuatro años después. Sin embargo, en el Canalla jamás pudo asentarse y decidió marcharse de la Academia, hasta que recaló en Central Córdoba, la institución de su ciudad que se convertiría en su segunda casa.

Para mí, jugar en Central Córdoba fue como jugar en el Real Madrid”, confesó alguna vez el Trinche. En el Charrúa, Carlovich estuvo en cuatro etapas y disputó nueve temporadas: de 1972 a 1974, en 1978, de 1980 al 83 y durante 1986, anotando 28 goles en 236 partidos. Como frutilla del postre a su estadía con la camiseta del club de sus amores, conquistó el título y el ascenso a Primera B en 1973.  Además de regalar alegrías a quienes asistían a verlo al Gabino Sosa de Barrio Tablada -entre ellos, afirman que incluso iba Marcelo Bielsa-, también vistió las camisetas de Flandria, Colón de Santa Fe, Independiente Rivadavia de Mendoza, Deportivo Maipú, Andes Talleres Sport Club y Newell’s Old Boys de Cañada de Gómez.

El Trinche resultó ser un clásico número “5” que se hizo famoso en Rosario por patear los penales sin carrera y por sobre todo, ser especialista en caños. Su jugada más recordada fue el “doble caño”, acción en la que hacía pasar la pelota entre las piernas de sus contrarios en jugadas consecutivas. El Gráfico lo describió como “un volante central elegante, virtuoso y algo displicente. De ritmo lento, pero de razonamiento inversamente proporcional a su andar. Carlovich es algo así como el máximo exponente del arco lírico del fútbol argentino”. Su particular estilo, inspiró a Roberto Fontanarrosa quien supo plasmar sus andanzas en sus cuentos futboleros.

Siempre recibió elogios por parte de todas las principales figuras futbolísticas de nuestro fútbol. Pero sin lugar a dudas hubo uno que destacó sobre el resto. El del propio Maradona, a quien conoció en febrero de este año. cuando Gimnasia visitó la ciudad para enfrentarse a Rosario Central por la Superliga. El inolvidable encuentro, que se dio en la concentración del Lobo, fue descripto de este modo por el propio Carlovich: “Lo primero que se hizo fue acordarse de mi vieja. ‘Trinche, la concha de tu madre…’ entonces se vino y me abrazó…. Me empezó a hablar al oído y no paraba. Hasta me firmó una camiseta y me puso ‘Trinche, vos fuiste mejor que yo’”.  Previamente, el capitán del equipo campeón del mundo en México ´86 ya lo había vanagloriado en 1993, cuando arribó para jugar en Newell’s, previo a lo que fue su último Mundial en Estados Unidos: “Yo creía que era el mejor, pero desde que llegué a Rosario escuché maravillas de un tal Carlovich, así que ya no sé…”.

Cuenta la leyenda que su anécdota estelar ocurrió cuando la Selección Argentina fue testigo de sus virtudes futbolísticas al disputar un partido amistoso y cayó 3 a 1 contra un combinado de futbolistas rosarinos, como preparativo al Mundial de Alemania 1974. El Trinche era el único de la formación titular que no jugaba ni para Newell´s ni Rosario Central, quienes aportaron 5 por lado a no aquel selectivo. Los rumores afirman que el técnico Albiceleste, Vladislao Cap, le solicitó al DT del equipo de la ciudad santafesina que retire a Carlovich de la cancha, ya que jugó tan bien aquel día a tal punto que estaba humillando al equipo nacional. Esa actuación le valió una convocatoria de César Luis Menotti a un preseleccionado en 1976. Sin embargo según, recuerda el Flaco, el díscolo crack no se presentó porque se fue a pescar: “No sé si había salido a pescar o a una isla. No recuerdo. La respuesta que me dio fue que no pudo regresar porque el río estaba alto”,

Se divulga incluso que el Trinche tuvo la oportunidad de trascender a nivel internacional ya que aseguran que le ofrecieron marcharse al famoso New York Cosmos, que tuvo como estrella máxima a Pelé y en el que también jugaron otras glorias del fútbol mundial como Carlos Alberto y Franz Beckenbauer. Carlovich afirmó la historia, ya que aseguró que fue el propio O Rei quien le bajó el pulgar y le impidió conocer la Gran Manzana para jugar a la pelota, su frase de cabecera a la que recurría para describir que él siempre dijo que hacía. “Hay comentarios malos, a mí me bajó el dedo Pele, esos son los comentarios que siempre me han llegado. No me gusta hablar, pero me parece que pasó eso”.

Profeta en su amado Rosario, su ciudad de toda la vida, el Trinche nunca deseó más de lo que ganó en el fútbol. Nunca soñó con transformarse en una figurita reconocida. Prefirió siempre aprovechar la virtud de su talento por el mero espíritu amateur que aspirar a la fama y al dinero. Era un atorrante atrevido de potrero que jamás le gustó presentarse a un entrenamiento ni a la exposición pública.  Su único deseo fue jugar a la pelota cerca de su casa en el Barrio Belgrano, el lugar donde lo criaron sus padres fue el mandato de su vida. Sólo quería disfrutar de tener con la pelota en los pies y gambetear sin importarle a quién tenía enfrente. El bar El Cairo, el lugar donde era más famoso que el propio Lionel Messi, extrañará -al igual que su querido Central Córdoba- sus historias de esplendor como futbolista que eternizaron su mito como gloria legendaria del fútbol argentino. ¡Que En Paz Descanses Trinche!

 

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