Omar Pérez: “Güemes significa mucho para mí y mi familia”

Omar Pérez se prestó por primera vez a una entrevista en vivo de Instagram -exclusividad de Interior Futbolero- y el santiagueño habló de todo: su pasión por el Gaucho, sus recuerdos en Boca y en el fútbol colombiano, sus proyectos a futuro como la idea de ser técnico y poder llevar a cabo su partido despedida y, además, la situación del coronavirus en el país cafetero que lo concibió como hijo adoptivo.

Omar Sebastián Pérez emigró a Colombia en 2004 tras ser transferido de Banfield a Junior para encontrar su lugar en el mundo. El enganche santiagueño formado en Boca -donde ganó todo (torneo local, Libertadores e Intercontinental)- saldría también campeón ese mismo año con el Tiburón de Barranquilla e iniciaría una historia de idilio con el fútbol del país caribeño. Deslumbró su talento también por Real Cartagena, Patriotas Boyacá y el DIM hasta que recaló en Independiente Santa Fe donde se convirtió en el jugador más ganador en la historia del Cardenal, conquistando incluso una Copa Sudamericana. “Tuve la suerte de haber compartido el mejor equipo de la historia de Boca y el de Santa Fe.”, sentenció el Chipakero, como lo conocen por esos pagos.

Una rotura de ligamentos en su rodilla derecha prácticamente lo retiró el año pasado a la edad de 39. No obstante, el Pelado reconoció que estuvo mal en no ir al quirófano para tratar esa pierna que la tenía a maltraer. “Estoy sin cruzados. La última etapa en Santa Fe me la jugué. No me operé porque quería estar para que el hincha disfrutara. Lamentablemente hubo un cambio de dirigencia que no estuvo de acuerdo con mi continuidad y lo acepté. Uno por amor hace locuras.”

Tras el retiro, el Chipakero fundó su propia escuela de fútbol: la Academia OP10 y tiene su local gastronómico pero debido al coronavirus se dedica exclusivamente a hacer el curso del DT: “En la academia tenemos casi cien niños. La idea es poder proyectarla a otros países de Sudamérica y a Santiago Del Estero pero por culpa de este bicho de mierda lo tenemos todo parado. Como mi posición en la cancha siento que el fútbol para mí es no tirar el balón para adelante porque sí. Trato de jugarlo siempre de la mejor manera con muchos pases colectivos. Eso es lo que estoy tratando de reflejar en la academia. También tengo un restaurante argentino en esa zona (Chía). En estos momentos muertos que no tengo ninguno de los dos trato de estudiar porque en el día de mañana quiero ser técnico.”

El Bocha ya dio un adelanto de cómo va preparando su formación como entrenador: “Yo vengo hablando con Maxi Flotta que es mi hermano de la vida. En la academia tengo las categorías más grandes y hay veces que me meto en la conducción porque me gusta decidir. Hay que comenzar despacio, no me puedo apresurar. Seguramente tendré opciones acá en Colombia donde estoy hace 16 años ya. La idea es prepararme de la mejor manera. Estoy estudiando en AFA virtualmente hace un año y medio.”

Pérez, radicado en Bogotá, confesó además que está en las tratativas de poder organizar su propia despedida. “Tenía pensado en hacer el partido despedida en julio pero el virus me lo impide. Quiero hacerlo acá porque la gente de Santa Fe, Medellín y Junior se lo merece por el cariño que me han brindado y por lo bien que lo he pasado. No quiero cobrar una entrada cara así se puede realizar a estadio lleno. Tres de mis cuatro hijos han nacido aquí. Yo ya soy colombiano, tengo los papeles legales.”

Asimismo, el argentino nacionalizado colombiano habló sobre la situación del coronavirus en su vida diaria: “Hay un cierto miedo a todo esto pero depende de nosotros. Nosotros vivimos en un barrio privado donde no se ve gente, todos están haciendo los deberes y eso es lo que tenemos que hacer. Voy solo a hacer las compras. Tratamos de comprar cosas que nos duren un poco más para evitar el tema de las salidas. Cuando salgo llevo el alcohol en gel, a cada minuto me lo coloco. Lo mismo cuando llego a mi casa, me saco todo, me pego un baño.”

Además, el Bocha explicó cómo la pandemia repercute en su preocupación por sus seres queridos en sus pagos: “Al ver en el noticiero tantas muertes te da lástima que pase esto. lo que está pasando en Brasil, en Ecuador, en Chile que son los picos más altos en Sudamérica. Más allá de que estemos lejos de nuestros familiares, nosotros estamos a cada momento en comunicación tratando de ver cómo está la cosa sobre todo en Santiago Del Estero ya que no tengo la oportunidad de estar allá con mis padres y mis hermanos.” (NdR: son 4 mujeres y 1 varón, -Facundo-, que juega en Agropecuario).

El criterioso mediocampista santiagueño tuvo sus inicios futbolísticos fueron en Güemes, club en el cual tiene un vínculo muy especial: En Santiago todos saben que soy hincha de Güemes pero allá mi papá (N.D.R: Omar Aldolfo) es más famoso. Es el ídolo más grande que tiene el club. Era un nueve de área habilidoso que llegó a jugar en Juventud Antoniana y Sportivo Belgrano (SF). Vivo a media cuadra de la cancha. Empecé a jugar ahí a los 6 años hasta los 13 que me fui a Boca. Ha sido una etapa muy linda.”

El Pelado aprovechó a revelar cómo se dio su llegada al Xeneize desde el elenco azulgrana. “Ahí jugué al básquet también a los 7 y había un torneo de la selección de Santiago en el que jugamos la semifinal contra la de Capital Federal que la perdemos. El técnico era el de Boca, que le pide el número de teléfono a mi papá. Lo llama pidiéndole que yo juegue allá. Él le colgó diciendo que el señor -por mí- se dedica al fútbol o no se dedica a nada. Al año siguiente voy a una prueba y estaba quien había sido el técnico de mi papá en Sportivo Belgrano y ahí quedé. Así comienza mi historia en Boca. Fue muy difícil las primeras dos semanas sobre todo porque vivía con mi tía en Núñez así que imagínate el traslado. Lo sufría más de noche.”

El Gaucho siempre estuvo presente en cada festejo de los 14 títulos que ganó Omar Pérez como jugador ya sea con el Xeneize (4), Independiente Santa Fe (9) y Junior. “Lo llevo a todos lados, de hecho a Japón lo llevé con Boca y Santa Fe. Significa mucho para mí y mi familia. Mi hermana es casi barra brava del club. Lo tenemos muy presente y no pedimos nada a cambio. Ha sido mi primera etapa en el fútbol que me ha dado muchas alegrías. Es un obsequio que le quiero dar a Güemes cada vez que levante un título pero con la intención de que a mi viejo no lo pierdan por todo lo que hizo en el club.”

Su pasado bostero, donde debutó de la mano de Carlos Bianchi, aún permanece presente en la memoria de la gente de Boca. Aún se siente halagado por ser reconocido debido a su trayectoria en el club de La Ribera: “Gracias a la actual dirigencia, donde son todos exjugadores del club, se me facilitó todo cada vez que viajo a Buenos Aires. Tuve la oportunidad de hablar con Nico Burdisso, Seba Battaglia, el Negro Ibarra, Matías Arce, Sergio Saturno, Héctor Bracamonte. Cuando entré con mi familia al Museo me reconocieron los empleados y me trataron como un hijo después de tantos años. Además, tengo un grupo de Facebook y de WhatsApp donde me hablo con los chicos de mi categoría que vivimos en la pensión.”

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