Redes Sociales

HISTORIAS DE VIDA

CRACKS DEL INTERIOR: José Eduardo Nehin

Publicado

el

Generalmente, en esta sección, solemos hablar de grandes cracks del interior, que por diferentes circunstancias, brillaron en sus clubes de origen, pero nunca salieron al ruedo internacional.

Distinto es el caso de José Eduardo Nehin, que jugando para Sportivo Desamparados, fue capitán y una de las máximas figuras del Seleccionado Nacional en el mundial de 1934, en Italia.

Por Federico Rohr-Interior Futbolero

Nacido en San Juan, un 13 de Octubre de 1905, José Nahin, más conocido como el Turco, brillaba en el Puyutano, junto a sus hermanos Nahún y Pablo, más conocido como Pito, goleador que después pasaría por los dos clubes grandes de La Plata.

Recibió en su casa de San Juan, un telegrama que lo habilitaba para la prueba de jugadores del interior del país, con miras a la cita mundialista que comenzaba el 27 de mayo de ese año. Había llegado a Buenos Aires, producto de los Torneos Nacionales de Selecciones de Ligas, su fama de lateral derecho con proyección y potencia en el remate, lo cual lo hacía un defensor goleador.

La prueba consistía en un enfrentamiento al poderoso Racing Club de Avellaneda, y Nehín entró en el segundo tiempo, donde no solo neutralizó a Enrique García, el Poeta de la Zurda, sino que marcó un gol para el seleccionado, y se ganó la convocatoria.

La selección, formada con mayoría de jugadores del interior, y algunos del ascenso porteño, por la negativa de los equipos profesionales, cayó derrotada por 3-2 ante Suecia.

Nehín, a la vuelta de la Copa del Mundo, fue recibido como un auténtico héroe deportivo en San Juan, y a poco de cumplir 30 años, colgó los botines, dado que consideraba, que no se podía aspirar a nada más en el fútbol, que ser el capitán de su selección en un mundial. Pese a que ofertas de los grandes equipos profesionales de Buenos Aires no faltaban, el estaba orgulloso de haber integrado ese equipo de ¨Chacareros¨ como el mismo solía decir.

Tuvieron que pasar 40 años, para que otro sanjuanino fuese convocado a la selección mayor, fue Oscar Fornari, que jugó el recordado partido con victoria ante Bolivia en La Paz, en la selección conocida como ¨Los Fantasmas¨

Siguió trabajando como tonelero, hasta que falleció a la jóven edad de 52 años. En 1999, fue condecorado en San Juan, como deportista del siglo.

Fuentes: Diario Tiempo de San Juan. La Argentina en los Mundiales Uruguay 1930-Corea-Japón 2002. Daniel Arcucci, Juan Sasturain, Buenos Aires, Ed. El Ateneo 2002. Pagina Web de Sportivo Desamparados.

Comentarios

CLICK PARA COMENTAR

DEJÁ TU COMENTARIO

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

HISTORIAS DE VIDA

Sergio Busciglio: vida y obra de una escuela en el interior

Publicado

el

De futbolista a formador. De formador a entrenador. Pero siempre con la misma filosofía, etapa de su vida en la que uno se enfoque: la importancia del potrero, la búsqueda de talento de La Quiaca a Ushuaia, el uso de los propios recursos para afrontar los desafíos y el trabajo duro para hacer desde abajo al jugador. Ese es Sergio Busciglio.

 

Sergio Busciglio nació el 28 de enero de 1965 en Rosario. En una de las urbes más importantes que tiene la República Argentina no solo vivió su infancia, sino que comenzó a aflorar en él un gran amor por el fútbol. «Rosario era pasión. Era ir a la escuela y hacer una pelota con medias, sacarnos el guardapolvo y jugar con las camisetas. Eran clásicos en la Escuela Ciudad de Rosario en la calle Oroño«, recuerda el protagonista de esta historia en diálogo con Interior Futbolero.

Sergio Busciglio en su etapa de jugar, con San Martín de Mendoza (Foto: archivo de Sergio Busciglio)

Su desarrollo como futbolista fue más allá del ámbito escolar. Asistió a Juan XXIII; a Renato Cesarini; al Club Provincial y, finalmente, a Rosario Central. Esto último puede resultar algo extraño teniendo en cuenta que él era el único fanático del canalla en una casa dominada por hinchas leprosos. «De chico estaba en un barrio muy de Central. La familia de al lado de casa era fanática, me daban caramelos y me decían ‘vos tenés que ser de central’, me inculcaron esa pasión. Así fue como me hice de Rosario«, expresa, aunque recuerda también que «la rivalidad siempre estuvo, pero antes había más respeto«.

De las inferiores en la academia rosarina pasó a Temperley en 1985, donde debutó como profesional. Luego apareció en su vida, durante seis meses, San Martín de Mendoza. «Quede marcado por la gente», rememora Busciglio. En 1988, con apenas 23 años, armó sus maletas para viajar a Guatemala, donde firmó con Xelajú. «Un club con mucha exigencia, cerca de México y 2300 metros sobre el nivel del mar. Ahí me terminé haciendo hombre, me marcó. Me trae recuerdos enormes«, señala. Tras dos años en los superchivos, realizó una verdadera gira centroamericana por Honduras; El Salvador y Costa Rica, para volver a Sudamérica desempeñándose en Perú, y finalmente retornando a suelo patrio con Talleres de Perico y Unión de Totoras. En este último, para su retiro como deportista.

Sergio Busciglio durante su etapa en Xelajú de Guatemala (Foto: archivo de Sergio Busciglio)

Sin embargo, jamás se alejó de las canchas. En primera instancia, Miguel Isabella lo llevó a Boca Juniors en la época de Jorge Griffa, para captar talentos en el interior del país. Dicha labor la repitió en Ferro en la temporada 1999/2000, cuando los de Caballito estaban militando en la Primera División. «Un club enorme, tuvimos un éxito terrible en divisiones inferiores«, destaca. Tras el mencionado curso, Jorge Bianco (con quien forjó una amistad en Guatemala y Unión de Totoras) lo lleva a la Academia Duchini, donde por 10 años se dedicó a recorrer todo el país con el mismo objetivo que en el verdolaga y el xeneize. «Los chicos tenían todo ahí, hasta el estudio. Puse a mi mamá para que haga la comida, fue madre de muchos jugadores que estan hoy en Primera«, indica.

De su larga etapa en esa entidad, recuerda la ocasión en que un joven Licha López empezó su formación allí: «La mama llega un día en la bici, habla con Bianco, le dice que tiene a su hijo que vive a dos cuadras. Yo tenía un equipazo, no tenía cabida sin conocerlo. Llega y me dice que juega de 9. Lo probamos de 9 y no le hacía un gol a nadie. Lo tiro de volante, después de 4. Cuando lo hago, veo que tiene una condición técnica bárbara. Un día falta el 2 por lesión, y lo tiro en primera después de un trabajo de tres meses«.

Sergio Busciglio como entrenador de Gimnasia CdU (Foto: archivo de Sergio Busciglio)

Sin embargo, llegado el momento, quiso incursionar en otros pagos como director técnico de primera: «Después de muchos años me dan la primera de Duchini, que juega un torneo muy competitivo en Villa Constitución. Salimos campeones, ganamos el derecho de jugar el Argentino B. Cuando hablo con Bianco me dicen que no lo quieren jugar. Ahí me dije ‘no, no puede ser, otra vez a la formación. Si me sale una oportunidad de que puedo demostrar que puedo dirigir, me gustaría’. Con el tiempo llegan dirigentes de Villa Dolores a traer jugadores a la academia, me ven trabajar, y me dicen ‘profe, me hablaron bien de usted, ¿No le gustaría agarrar en el Federal B Económicamente le podemos pagar esto’. Ese ‘esto’ era muy superior a lo que ganaba en la academia. Me la jugué y me salió bien. De ahí empieza mi carrera como técnico«.

C0n Villa Dolores, en el Argentino B 2003-04, logró pasar como líder la etapa de grupos, sorteando además la primera etapa eliminatoria con Atlético Policial. Sin embargo, en la segunda cayeron con Atlético Concarán. Tras eso volvió un año más a la Academia Duchini, hasta que su primo Carlos Roldán lo recomendó en Gimnasia y Esgrima de Concepción del Uruguay en 2008. «El club en ese momento estaba para empezar todo. Llevé juveniles de la academia y se armó todo con jugadores locales. Enfrentábamos a Patronato en el Argentino A y la mayoría de los clásicos los ganábamos nosotros. Es impresionante dirigir un clásico en Entre Ríos, la cancha llena«, expresa.

Sergio Busciglio como entrenador de Cruz del Sur (Foto: archivo Sergio Busciglio)

Su siguiente paso fue en Cruz del Sur de Bariloche, al que describe como «un club de Argentino B, pero que vivíamos de primer nivel, en hoteles muy buenos. Ahora hicieron la cancha sobre el Nahuel Huapi, son muy prolijos«. Además, mencionó que «hicimos una gran campaña y después en segunda vuelta nos quedamos sin nafta. Sin refuerzos es difícil«. Por otra parte, hace hincapié en una anécdota en particular: «Un día, el primero en la ciudad, me levanto y había un metro de nieve. No sabía que decirme el ayudante de campo, me dice que cuando es así y no entrenan. Yo le dije que cómo no iban a entrenar, era un Argentino B. Finalmente lo hicimos en un lugar cubierto«.

¿La siguiente parada? En El Linqueño. «Llegamos a los cuartos de final con Alvarado y perdemos. Ahí dirigí a uno de los mejores jugadores del fútbol argentino: Luciano Millares. Lo llevaron a varios clubes, lo querían en España, pero el no quería irse de El Linqueño«, rememora.

Sergio Busciglio como entrenador de Boca de Río Gallegos (Foto: archivo de Sergio Busciglio)

Tras eso llega la oportunidad de ser DT en Boca del Río Gallegos: «Me ve Lázaro Báez y Ricardo Suárez, que era la mano derecha de él en el fútbol, para ir a Boca de Río Gallegos. Ni lo dudé. Por las cosas que había, era Primera División. Era un club muy prolijo, los jugadores tenían catering, comían bien, entrenaban doble turno, siempre hubo buena ropa para estar abrigados, tenía lugares de entrenamiento, colectivo doble para jugar. Viajábamos mucho entre Federal B y Copa Argentina, había ocasiones donde partíamos y regresábamos en un mes. Nunca faltó nada, siempre nos pagaron a término. Lázaro era un hombre que veía poco, pero cuando nos llamaba noté que era futbolero, amaba a Boca de Río Gallegos. Me mandaba a buscar a las prácticas porque quería saber que hacíamos, iba a la oficina de él donde me esperaba con el mate, siempre apoyando y nunca metiéndose en el armado del equipo«. De todos modos, indicó: «Después del tercer año en Boca de Río Gallegos ya no era lo mismo, no tenía las mismas aspiraciones«.

Sergio Busciglio como entrenador de San Martín de Mendoza (Foto: archivo de Sergio Busciglio)

En base a esto último es que emprende viaje a un viejo conocido. San Martín de Mendoza, institución que vio a Busciglio como jugador y ahora lo iba a tener como el hombre que comandase a los futbolistas. «Es el equipo más importante que dirigí. El que no jugó o dirigió en ese club realmente no tiene la dimensión de lo que representa. Carlos Bartolucci, me llevó, un compañero que tuve durante mi experiencia como deportista allí. Tenía que dirigir Liga, y después Argentino B, bien de abajo«, menciona. Luego de conquistar la liga sin refuerzo alguno, logran acceder al Federal B 2015, donde tenían «un equipo ganador de la liga, cinco refuerzos de la columna vertebral y una dupla goleadora que arrasaba con todo. Todos pibes jóvenes«. Es así como llegan a la final por el ascenso contra Defensores de Pronunciamiento.

«Metimos 15 mil personas en la cancha. Fue algo terrible ese día. Estaba el abuelo, el papá y el nieto de la mano yendo a la cancha. El ayudante de campo me dice ‘mirá lo que es esto’, porque el vestuario tiene ventanas que dan a la cancha, ves una parte de la gente. Mirábamos y no lo podíamos creer. Salimos y explotó el estadio. Fue el club que más me marcó«, rememora Busciglio. Sin embargo, no pudieron contra los entrerrianos y el ascenso les fue esquivo. «Nos ganaron bien 1-0. Al día de hoy sueño, me levanto y digo que no puede ser que se me haya escapado«.

Sergio Busciglio en una nueva etapa con Gimnasia CdU (Foto: archivo de Sergio Busciglio)

«La intención mía siempre fue quedarme, pero aparece otra vez Gimnasia de Concepción del Uruguay y económicamente era tres veces más de lo que ganaba. Hable con la dirigencia porque me quería quedar, pero no llegamos a un acuerdo económico hasta una parte donde yo creía que merecía«, da pie Busciglio para hablar de su nueva etapa en el lobo entrerriano que duró seis meses. Sin embargo, reconoce que tendría que haberse quedado y seguir el proceso con el elenco chacarero: «Siento que no era mi momento, mi representante me lo decía. Pude solo llevar dos refuerzos, era un equipo ya armado y con gente grande. Comenzamos ganando, una campaña muy buena, pero después hay una diferencia con Leguizamón, jugador importante del club. Lo saqué en un partido y no aceptó eso. No nos pusimos de acuerdo y renuncie al club que sigo amando. No sé quien tenía la culpa, si el o yo, pero pasan estas cosas en el fútbol«.

Sergio Busciglio siendo presentado en Huracán de San Rafael (Foto: Diario Uno)

Después de esa tormenta, sin embargo, salió el sol para Busciglio. «Aparece la posibilidad de volver a Mendoza, a un grande, Huracán de San Rafael. Equipo más grande del sur de la provincia. Prácticamente estaba descendido a falta de 6 partidos, pero los salvé del descenso, encontré una dirigencia muy buena«, expresa. En el Federal B 2017, el último que disputó antes de la fusión con el Federal C para conformar el Regional Amateur, logra formar un equipo que alcanza las semifinales. Sin embargo, comenta que ahí descubrió otro aspecto del certamen: «Me di cuenta lo peligroso que es llegar hasta ahí sin tener la espalda en AFA, cuando perdemos con Peñarol de San Juan. En nuestra cancha le ganamos 2-1 y nos anulan un gol insólito, ahí pasábamos a la final con Camioneros, iba a ser difícil. Llegamos a cancha repleta y perdemos esa semifinal, pasó algo muy raro ahí en esa cancha«.

Sergio Busciglio, feliz en Gimnasia y Tiro de Salta (Foto: InfoBravo)

El anteúltimo capítulo, por el momento, nace a raíz de ese acontecimiento. «Con esa angustia de no haber ascendido sigo en Huracán, y me llama un equipo de la ciudad que también se estaba por ir al descenso: Las Paredes, club histórico de San Rafael. Mi hijo me da una mano como jugador y los salvamos del descenso. Te puedo asegurar que el agasajo que tengo en ese club es increíble«.

Luego de ese breve paso, llega al puesto que ostenta en la actualidad. «Me llama Jorge Paganucci, presidente de Autocredito, y habla con la gente de Gimasia y Tiro de Salta para que tome la coordinacón general de un club gigante como es ese. Salimos campeones en todas las divisiones acá de Salta, hasta que me vuelvo por la pandemia a Mendoza. De regreso en Salta, me llaman para dirigir la Primera Local, que es lo mejor que tiene Gimnasia para el futuro«.

Con una trayectoria de más de 20 años, y un recorrido exhaustivo de nuestra Argentina, Busciglio menciona que «cada provincia tiene su forma de vivir, un folclore futbolístico diferente. En Salta la gente es apasionada al 100%, lo que pasa es que el jugador está lejos de Buenos Aires y, cuando llega a una edad donde ve que no tiene las mismas posibilidades que en Buenos Aires, empieza a jugar en torneos barriales. No así en Santa Fe y Córdoba. Griffa fue un adelantando, poniendo una pensión en Newell’s, porque al del Norte le queda más cerca Rosario. Empezás a ver que el santiagueño tiene una forma distinta, la mayoría son habilidosos. Muchos goleadores son de ahí. En Catamarca eran buenos con pelota parada, como en Río Gallegos. En Entre Ríos el jugador es más de entrenar, porque está más cerca de Buenos Aires. Entre más te alejás de Buenos Aires, más cuesta profesionalizar. El jugador del norte está acostumbrado a un ritmo, camina despacio. El jugador sureño, es más arraigado, extraña a la familia, Me ha pasado de traer un jugador distinto y al hermano que no lo era tanto, o los padres, para que lo acompañen en el primer proceso. También está el tema de la alimentación. En Catamarca jugábamos un partido y los jugadores querían comer locro«.

Como reflexión final, cuenta: «Muchos no saben la pobreza que pasa a veces un papá o una mamá. Hacen empanadas para sacar pasajes porque un coordinador les dice que su hijo puede tener una posibilidad, y venden empanadas en el pueblo. Le cuesta mucho a un jugador del interior, y algunos técnicos eso no lo ven. Se pierden los Griffa o los Griguol«.

Comentarios

Mostrar Todo

Comunidad IF

Edgardo Malvestitti: dirigió en el interior, formó a Ignacio Scocco y ahora estará en el cuerpo técnico de Newell’s

Publicado

el

El fútbol provoca emociones. También es el medio ideal para que muchos sueños se lleven adelante, y para que tarde o temprano se vean los frutos de los trabajos bien realizados. El caso concreto se refleja en Edgardo Malvestitti, hincha confeso de Newell´s, y con una extensa carrera como director técnico, quien hoy tiene la posibilidad de ser el ayudante de campo de Fernando Gamboa en el conjunto Rosarino.

El Chueco tiene en su sangre la escuela leprosa: 12 años como jugador y otros cinco como entrenador le dieron el certificado de alumno. Tuvo como compañeros a Eduardo Berizzo, Mauricio Pochettino, Claudio Vivas, entre tantas otras figuras. También aprendió de Marcelo Bielsa y de Jorge Griffa. En su ADN está el fútbol, sin dudas. Pero también Newell´s.

Luego de su carrera como jugador, Malvestitti decidió seguir ligado al fútbol. Pero del otro lado de la línea. Su capacitación constante lo llevó a ser entrenador, donde tuvo un gran paso por Bolivia, una etapa breve por El Salvador y también por el fútbol del interior, donde dirigió a Ferro de Olavarría, Tiro Federal de Rosario, Sportivo Las Parejas y San Martín de Carlos Pellegrini.

Dirigió clubes de renombre en el fútbol Boliviano como, por ejemplo, Oriente Petrolero, Blooming, Bolivar, Real Potosí, Sport Boys, Universitario de Sucre y Nacional de Potosí. Tuvo la posibilidad de disputar competencias internacional, como las copas Libertadores y Sudamericana. También estuvo en Deportivo Águila (El Salvador).

En 2020 tuvo la posibilidad de volver a su querido Newell´s, pero en esa oportunidad para dirigir a la categoría 2002. Desde 1996 hasta el 2001 había trabajado en las Divisiones Juveniles, donde formó a jugadores como Ignacio Scocco, Nicolás Spolli, Fernando Belluschi y varias más que tuvieron la posibilidad de llegar a ser profesionales.

En una entrevista con Interior Futbolero, Malvestitti aseguró que el fútbol del interior tiene «mucha pasión, mucho sacrificio, mucha grandeza y capacidad en cuanto a cuerpos técnicos. Después, los jugadores del Interior tienen más tiene más hambre y se comprometen más con los objetivos, tienen mucha predisposición y sacrificio. También, al contrario de lo que se piensa, hay jugadores de mucha jerarquía, con potencial de Primera División».

El Chueco tuvo una carrera apasionada. Una vocación notable por el deporte, y también sacrificada. La vida ya lo premió con un sueño para él: Volver a dirigir en Argentina. Regresó al club de sus amores, y hoy es parte del cuerpo técnico del plantel profesional del conjunto Leproso.

Comentarios

Mostrar Todo

HISTORIAS DE VIDA

Carlos Timoteo Griguol: el adiós a una leyenda del fútbol del interior

Publicado

el

Foto: detaco.com.ar

Hoy a sus 86 años falleció un referente del fútbol argentino. El histórico director técnico nacido en Las Palmas, Córdoba, se encontraba internado a causa de una afección pulmonar en el Sanatorio Los Arcos, en el barrio de Palermo.

Nació un 4 de septiembre de 1934. Creció en un hogar con amplio jardín delantero que muchas veces se convirtió en una canchita de barrio. Su padre Carlos supo fundar el club “Córdoba” donde empezó a jugar desde muy joven y simultáneamente realizaba tareas campestres. De allí se estima su preocupación por el cuidado del césped y las canchas.

Llegó a Buenos Aires con un sueño por el que trabajó hasta lograrlo: ser jugador de fútbol. Así fue como conoció a Victorio Spinetto y Adolfo Mogilevsky, quienes le brindaron lo necesario para encaminarse hacia lo que buscaba.

Tuvo su debut profesional en Atlanta, en el año 1957 donde logró su primer título como jugador profesional: la Copa Suecia de 1958, lo que a la postre fue el único título del Bohemio en Primera División. Al año siguiente fue parte del seleccionado nacional que conquistó el Campeonato Sudamericano de aquel año.

Posteriormente, en 1966, pasó a formar parte de Rosario Central donde logró destacarse rápidamente, quedándose a entrenar solo luego de cada práctica. Allí estuvo tres años hasta su retiro en 1969. Lejos de alejarse de la disciplina y de la entidad, comenzó a trabajar en las divisiones inferiores del club rosarino, convirtiéndose en un emblema recordado por todos los hinchas.

Ferro Carril Oeste es otro de los clubes que hoy llora su partida y en cuya entidad está presente una estatua suya desde el 10 de octubre de 2016 . Allí, como entrenador, inició la etapa más exitosa de la historia del club. Estuvo desde 1979 hasta 1987 donde consiguió dos campeonatos de AFA, logrando el reconocimiento de muchos jugadores, entre los que se destaca Guillermo Barros Schelotto.

Gimnasia y Esgrima de La Plata también lo recuerda. La entidad lo vio lucirse durante siete años, cumpliendo con tres ciclos y dejando una huella imborrable, tanto es así que en el año 2015, el club inauguró el “Campus Carlos Timoteo Griguol”.

Tecos de Guadalajara, Kimberley, River Plate, Betis y Unión de Santa Fe fueron los otros clubes que supo dirigir. En algunos tuvo un breve paso, como en el club marplatense donde estuvo solo una temporada entre enero y junio del año 1979; pero en otros logró cumplir con las expectativas puestas en él dejando huellas en los clubes y en la memoria de cada simpatizante.

Como entrenador consiguió cinco títulos: tres torneos locales (Rosario Central en 1973, Ferro en 1982 y 1984) y una Copa Interamericana (River en 1987).

“Trabajando siempre, sin perder el ritmo” era una de sus frases célebres. Su preocupación constante era el futuro de los jóvenes. Y así fue como sus intenciones siendo entrenador, fueron plasmadas en hacer del fútbol una escuela de vida. Siempre atento a las necesidades de los clubes, pendiente del estado de las canchas y en constante dedicación a la enseñanza de este deporte en cada uno de sus alumnos que, con valores y humildad logró meterse en sus corazones.

Hasta siempre a un gran docente del fútbol.

 

Comentarios

Mostrar Todo

HISTORIAS DE VIDA

El adiós a Leopoldo Luque: un grande surgido en el fútbol del Interior

Publicado

el

Foto: diariouno.com.ar

Leopoldo Jacinto Luque falleció en la ciudad de Mendoza a sus 71 años y en Interior Futbolero lo recordamos con esta nota.

Uno de los tantos que no bajó los brazos hasta conseguir sus objetivos, rechazado en el mismo club en el que se inició con la obligación de seguir haciendo lo que más le gustaba en otros clubes: jugar al fútbol.

Un nueve de calidad que supo levantarse siempre. Bastaba con escuchar sus palabras, su historia de vida para prestarle total atención y comenzar a admirarlo.

Su voluntad, trabajo, esfuerzo y humildad fueron algunos de los factores que dieron vida a los sueños de aquel joven que recorría por los potreros del barrio Guadalupe Oeste.

Aquel 3 de mayo de 1949 en la capital santafesina nació el futbolista que se convirtió en uno de los más grandes con extensa trayectoria. Unión de Santa Fe fue el club que lo vio nacer con idas y venidas a lo largo de su carrera. Jugó también en Gimnasia y Esgrima de Jujuy y en Central Norte de Salta, formando parte también de la Liga Santafesina con los clubes Sportivo Guadalupe y Atenas de Santo Tomé. A los 23 años tuvo su debut en Primera División con Rosario Central, y años más tarde se convertiría en goleador y en ídolo de River Plate marcando 75 goles en 176 partidos. Hizo lo suyo en Boca Unidos de Corrientes, en Chacarita Juniors, Racing, Santos de Brasil y tuvo su participación en el fútbol extranjero jugando para Deportivo Tampico de México. Finalmente se retiró en Deportivo Maipú de Mendoza, siguiendo su rica trayectoria futbolística como entrenador.

Leopoldo fue protagonista de una vida no tan fácil, así se expresó en numerosas notas al recordar las devoluciones nada alentadoras por parte de algunos entrenadores. Pero nada de esto fue motivo para abandonar todo lo que el delantero se había propuesto. Con la camiseta argentina se convirtió en máximo goleador de la Copa América y en campéon de la Copa Mundial de 1978 de la mano de César Luis Menotti, anotando dos goles ante Perú en el decisivo partido con el que pasó a la final tras vencer 6-0, quedando asentado en la historia del fútbol argentino.

El fútbol de luto una vez más. Un jugador del interior que nació y creció aferrado al amor por la pelota, que tuvo muchas piedras en el camino, que debió soportar momentos muy duros, pero que nunca bajó los brazos.

¡Hasta siempre Leopoldo!

Comentarios

Mostrar Todo

HISTORIAS DE VIDA

Surfear la pandemia: Marplatense, el club que nació en cuarentena

Publicado

el

Nombre, escudo, camiseta, colores y comisión directiva. Todo, a distancia, en aislamiento y contra viento y marea. Si el 2020 fuera una playa, el coronavirus bien podría ser la ola gigantesca que la tapó por completo hasta nuevo aviso. Sin embargo, Matías Saldívar, ideólogo y presidente de la primera y única institución fundada en tiempos de cuarentena en la Argentina, puso su sueño y el de quienes lo acompañan sobre la tabla de las videollamadas para, entre una reunión virtual y otra, surfear la pandemia, asomar la mirada y ver más allá. «Lo que nos llevó a crear un nuevo espacio fue querer abrir más puertas», dice el periodista que conduce un programa de fútbol y rock en Mega 90.1 de Mar del Plata y que, desde 2001, tiene y sostiene la intención de edificar un club. Y, con la voz amplificada por el orgullo y la alegría de contar como una realidad lo que supo ser una ilusión, agrega: «Con Marplatense rompimos el paradigma de la fundación tradicional. De lo malo siempre hay que rescatar lo bueno y de lo bueno, construir cosas mejores». Contención social, identidad y anhelos por doquier, en esta charla exclusiva con Interior Futbolero.

Por Juan Pablo Francia.

De cafés, bodegones, bares y confiterías. De amigas y amigos, jóvenes entusiastas o abuelos y abuelas. De plazas, veredas, competencias barriales, pequeños torneos convertidos en grandes campeonatos, truco, envido y alguna idea loca que dejó de serlo ni bien puesta en acción. De trabajadoras y trabajadores de una fábrica, un taller, un frigorífico, un puerto o una línea de trenes o colectivos. De necesidad, búsqueda y hallazgo de representación, compañía y pertenencia. De esos y otros tantos factores incontables se componen las historias de los miles de clubes que habitan la Argentina y transmiten, de una generación a otra, sus fotos en blanco y negro, o en sepia. Al menos así fue hasta la irrupción del coronavirus en escena. Y hasta que, desde la tierra de la Playa Bristol, los lobos marinos y la Playa Varese, emergieron los ingredientes que vinieron a innovar la receta por completo y como nunca: WiFi, pixeles, manos libres, altavoz, notebook, celular, Zoom, llamadas en espera y micrófonos activados o muteados. Y sí, una pandemia tan inusitada como hacedora de un innegable punto de inflexión. Aún así, irremplazable y esencial, persiste el elemento que soporta y supera cualquier cambio de época: la ilusión. Esa que, cien años atrás o ahora mismo, fue y es la tabla capaz de surfear la ola más alta, difícil o inimaginable que pueda traer la marea. Y esa misma ilusión con la que Matías Saldívar y quienes conforman la primera comisión directiva del Club Atlético Marplatense hicieron de la distancia, su mejor punto de reunión para empezar a escribir su historia. «Todos los clubes, según nos cuentan, se fundaron en una plaza, jugando a la pelota o en un café. Y nosotros no. Por el aislamiento social, fue mediante charlas en videollamadas. Y el acta fundacional fue un tapabocas», cuenta, entre risas y con la camiseta de su club puesta, el periodista que antes de soñar su institución supo comprometerse con el crecimiento del fútbol femenino en la ciudad que, según sus palabras, es mucho más que vacaciones. «Mar del Plata es linda y tiene vida todo el año, no sólo en el verano y con la playa. Hay mucho talento en materia deportiva y de artistas. Nosotros lo que queremos remarcar es eso, que se instale el nombre Marplatense. Porque es una ciudad con un millón de habitantes, pero todavía falta crear una identidad propia porque viene mucha gente de otros lugares. Y eso es lo que queremos fundamentar, que el marplatense se sienta orgulloso de lo suyo«.

Interior Futbolero: ¿De qué forma nació la idea que dio origen al Club Atlético Marplatense?

Matías Saldívar: Era un proyecto que tenía desde hace tiempo. La idea de formar un club para brindarles un nuevo espacio de contención social a los chicos y las chicas que están en la calle mediante el deporte y la cultura. Por diferentes motivos, no se podía desarrollar. Pero este momento de pandemia lo vimos como un envión positivo para poder realizar la fundación del club. Acompañado por mucha gente pudimos hacerlo. Los integrantes de la comisión directiva se embarcaron desde el minuto cero y ayudan desde el inicio en todo.

IF: ¿Y cómo fueron esas primeras conversaciones para la fundación?

MS: Rompimos el paradigma de la fundación tradicional con Marplatense. Porque todos los clubes se fundaron en una plaza, jugando a la pelota o en un café. Y acá no. Por el tema del aislamiento social, fue en charlas mediante videollamadas. Y el acta fundacional fue un tapabocas. Fueron complicadas las videollamadas porque, con el vicepresidente del club, teníamos bastante encaminado todo. Pero cuando empezamos a sumar miembros, nos decían que estábamos aburridos en cuarentena y cómo pretendíamos fundar un club. La mayoría de los artículos sobre deporte, en Mar del Plata, tratan de que los clubes se están fundiendo por falta de recursos. Y nos preguntaban cómo pensábamos salir con esto en ese contexto. Después, cuando mostramos los fundamentos y proyectos, vieron que no éramos ningún chiste y por suerte decidieron acompañarnos. Venimos muy entusiasmados, pero todavía no pudimos concretar ninguna reunión presencial con la comisión directiva. Estamos ansiosos para que llegue ese momento y, al menos y con el distanciamiento, poder conocernos la cara. Estamos marcando la historia porque en pleno siglo 21, donde casi todo es virtual, nuestro nacimiento también lo fue.

IF: ¿Y cuáles son esos fundamentos que ayudaron a reunir las voluntades para que el nacimiento sea posible?

MS: Tenemos como fundamentos competir en los máximos deportes marplatenses. Contamos con un profesor de boxeo, una de patín, un profe de básquet y una profesora de hockey. El proyecto fundacional se basó en el fútbol femenino y en la cuestión de género y cultural. Y la gente que nos acompaña está muy salpicada e involucrada en lo social. Pero la idea del club, más allá de jugar al fútbol o competir en torneos de otros deportes, para mí es que la gente grande esté en la confitería y sus chicos, hijos, hijas, nietos y nietas estén haciendo otra actividad. Estar en el club es no estar en la calle, ese es el concepto que tenemos. La vida social es lo fundamental. Después, lo deportivo acompaña y es un pilar importante en la estructura. Pero lo social y cultural es lo que queremos remarcar y hacer valer. Eso fue lo que más los entusiasmó. Porque si partimos de la base de fundar un club meramente futbolístico, ya hay muchos y cada integrante de comisión directiva pertenecía a uno. Aún así, estamos muy ansiosos por poder hacer pruebas y demás, pero primero queremos tener la personería jurídica porque, por ejemplo, de esa forma podríamos contratar un seguro médico para garantizar la seguridad de los planteles. Tenemos un complejo deportivo, el cual le agradezco al vicepresidente del club Juan Carlos Raiteri, en el que la idea es realizar un torneo nacional y que las delegaciones puedan alojarse en ese mismo predio. Ahí contamos con canchas de futsal, vóley y handball. Está en la zona de Parque Camet y, a unas cuadras, contamos con otro complejo de canchas de fútbol de siete, nueve y once.

IF: ¿En qué momento identificaste que aquella idea de crear un club podía hacerse realidad?

MS: En 2001. En plena crisis, yo venía jugando al fútbol en el club Independiente de Mar del Plata y esa situación nos llevó a muchos a dejar de jugar por lo económico. Muchos tuvimos que buscar otros horizontes. Chicos y chicas quedaron en la calle. Ese fue un momento determinante para preguntarme por qué no podemos hacer un club nosotros mismos. Hay 32 instituciones en Mar del Plata. Pero ¿por qué no nosotros? Venimos del ambiente social, cultural y futbolero. Y buscamos eso, crear un nuevo espacio para que los y las deportistas y artistas tengan un nuevo lugar para desarrollar sus actividades. Lo que nos llevó a crear un nuevo espacio fue querer abrir puertas. La mayoría de los clubes viven el fútbol, el básquet y el patín, que son actividades muy importantes en Mar del Plata. Nosotros, obviamente, también somos futboleros y futboleras. Y buscamos afiliarnos a la Liga Marplatense, pero el presidente ya nos dio el visto bueno para competir en el femenino y en futsal. En el masculino nos dijo que está más complicado porque ya no están afiliando clubes nuevos. Pero gracias a las instalaciones con las que contamos, ya tenemos el lugar para llevar a cabo esos proyectos que tenemos en mente.

IF: Visto con ojos de hoy, ¿cuán difícil fue hacer posible la fundación en plena cuarentena?

MS: El domingo 23 de agosto fue la fecha exacta de fundación. Pero fue complicado. En un momento, había imaginado que fundar el club iba a ser un poco más sencillo. Cuando te metés, ves las dificultades del camino. Por suerte, hay gente ayudándonos con los trámites de la personería jurídica para poder darle vida institucional al club en el marco legal que corresponde. Mediante la personería jurídica, podemos afiliarnos a distintas asociaciones oficiales en el ámbito de Mar del Plata. Somos uno de los clubes que va contra la corriente. Porque la mayoría, por no decir todos, se fundaron por el fútbol masculino o el deporte masculino. Y Marplatense se fundó con el fútbol femenino, porque el primer plantel que tenemos conformado es el superior de fútbol femenino. Con toda la estructura de la actividad, la coordinadora y los cuerpos técnicos. Así que, si bien fue difícil, venimos contra la corriente para romper ese paradigma.

IF: ¿Cuál es tu vínculo y el de Marplatense con el fútbol femenino?

MS: Soy futbolero, he jugado al fútbol y estoy involucrado con el fútbol femenino hace tiempo. Desde 2013 tengo un programa de radio en Mega 90.1 y, desde entonces, difundimos el fútbol femenino. Hemos llevado los primeros planteles de competencia oficial a la radio y siempre le hemos dado lugar. En 2015, me autorizaron para fundar el fútbol femenino en Aldosivi y en 2019 lo hicimos en Mitre. Ahí me dieron el cargo de coordinador de la actividad. Y este parate también nos motivó a crear un nuevo espacio para que todas las chicas que queden sin club puedan tener otra alternativa.

IF: ¿Y cómo se resolvió el debate por el nombre, los colores y el escudo? ¿A qué se deben?

MS: La idea del nombre del club se debió a que estamos muy orgullosos de ser marplatenses y queremos darle a la gente de la ciudad, en homenaje, un club que tenga su nombre y los identifique. Justamente, elegir el barco pesquero en el escudo fue también por un símbolo de la cultura del trabajo y una tradición que en Mar del Plata está muy arraigada. No sólo en la pesca, sino en cualquier espacio de trabajo, sacrificio y constancia. Y eso también es lo que queremos remarcar. Que sea un orgullo para la gente de Mar del Plata contar con un club que se llame Marplatense. El escudo es un triángulo levemente redondeado, con una lanchita pesquera amarilla en la parte superior izquierda, por el tradicional barco pesquero de la ciudad de Mar del Plata, con un sol naciente como simbolismo de buenos augurios y prosperidad, que está dividido en forma diagonal por una bandera argentina. Y en la parte inferior derecha tiene tres rayas verticales azules y dos amarillas. Y los colores vienen del amarillo, por el sol y la lanchita pesquera; y del azul, por el cielo y el mar. Pero hay otra versión de algunos miembros de comisión directiva que dicen que el amarillo es por Aldosivi y el azul por Alvarado, como Arsenal de Sarandí, que tiene sus colores en referencia a los más importantes clubes de Avellaneda. Ya hemos hecho el lanzamiento de las camisetas y mucha gente las compró. Eso nos puso muy contentos.

IF: Mencionaste a Aldosivi y Alvarado, ¿ya te imaginás algún clásico dentro de la ciudad?

MS: Ya con nuestro nombre, el que se nos tire en contra muy marplatense no va a ser. Tendríamos que tener un clásico zonal. Pero con la actividad va a surgir. Por el momento no me juego a elegir ningún clásico porque, por suerte, recibimos muy buena onda de todos. El primer club de la ciudad, que es Club Atlético Mar del Plata, nos escribió por Instagram deseándonos felicitaciones y eso, para nosotros, es un honor. Mar del Plata, fundado en 1906, es el decano de la ciudad. Y que nos salude nos pareció un orgullo. También hemos recibido saludos del presidente de Alvarado y muchos otros.

IF: La fundación fue un sueño y se cumplió. Ahora, ¿cuál es el que sigue para Marplatense?

MS: La camiseta, el escudo y la gente que acompaña ya componen un sueño cumplido. Es una maravilla poder hablar de Marplatense. Hay clubes que están muy encumbrados en la ciudad. Y que se hable de Marplatense ya es un sueño. Pero otro de los principales anhelos es tener los papeles en regla para poder empezar a darle su vida institucional al club, con la personería jurídica, y poder meternos de lleno en una convocatoria de futbolistas y deportistas. Porque hay muchas chicas y muchos chicos que se quieren sumar y todavía no lo podemos hacer. Queremos, primero, tener en orden todo lo legal. Y después, meternos en la Liga Marplatense de Fútbol y abarcar otras actividades oficiales como básquet, patín y boxeo. Lograr actividades y sacar a los chicos de la calle mediante el deporte es uno de nuestros sueños fundamentales.

IF: ¿Qué significa Mar del Plata para alguien que soñó e hizo realidad el Club Atlético Marplatense?

MS: Para mí Mar del Plata representa todo. Nací y viví siempre acá. He viajado y he tenido la oportunidad de conocer otras ciudades, pero me parece que Mar del Plata es hermosa. Tanto natural como socialmente. Porque Mar del Plata es linda todo el año, no sólo en el verano y con la playa. Tiene vida todo el año. Hay artistas marplatenses que tienen muchísimo talento y a veces no tienen su espacio para poder desarrollar su arte. Y hay mucho talento, también, en materia deportiva. Nosotros lo que queremos remarcar es eso, que se instale el nombre Marplatense. Después, ojalá la institución logre trascender a niveles nacionales en un Federal A o una Primera Nacional. Pero queremos instalar el nombre y crear esa identidad marplatense. Es una ciudad con un millón de habitantes, pero todavía falta crear una identidad propia porque viene mucha gente de otros lugares. En la década del 70, teníamos el estadio San Martín, donde ahora hay un supermercado, y se llenaba cuando se jugaba la liga local. Ahí jugó Pelé, hizo goles Maradona y los torneos de verano nacieron en ese estadio. Y ahora pasás y hay un supermercado. Yo me siento orgulloso de la ciudad y del club que fundamos. Entonces lo que queremos es remarcar eso, que hay que cuidar lo nuestro. Podríamos decir que somos militantes de Mar del Plata.

Comentarios

Mostrar Todo

Comunidad IF

Falucho: el club con refugio de mujeres que le dice basta a la violencia de género

Publicado

el

La violencia de género es una de las problemáticas que más apremio y atención requieren en la actualidad. Lamentablemente, esta urgencia no suele ser correspondida como es debido. En General San Martín, Chaco, el club Falucho toma esas riendas abandonadas por desidia, arreando una lucha justiciera. Sin motor, ni tracción a sangre. A pulmón.

 

Por Julián Malek

 

Siempre ha existido, pero recién en los últimos años las voces han dejado de callar. Lo que hace antaño se condecía con el ámbito privado, hoy se traduce en un cúmulo de historias que jamás debieron quedarse entre cuatro paredes. Historias de abuso, de maltrato, de subordinación y humillación. Historias que parecen de antiquísimas filminas pero se siguen reproduciendo en 4K. Historias de mujeres que han sufrido y sufren violencia de género.

La conciencia respecto a esta problemática ha ido in crescendo en los últimos años, es cierto. Pero no basta para extinguirlo. Diversas organizaciones se han erigido con el fin de ayudar a las víctimas, así como campañas y movilizaciones, aunque no siempre alcanzan a cubrir todos los rincones de nuestro país. En General San Martín, Chaco, el club Falucho brega por hacer su aporte en esa lucha, con la instauración de un refugio de mujeres.

«Tenemos un dormitorio con todas las comodidades posibles, todo lo que puede tener un hogar o casa. La idea es que, desde el momento en que llega una persona a nuestra institución, esté acompañada; acobijada y segura, porque está en un momento vulnerable«, explica al respecto Rosa Luque, diplomada en género y sexualidades, que desde 2017 es responsable del área Mujer; Género y Diversidad.

En relación al refugio, profundizó: «Hay una habitación múltiple de cinco camas y tiene baños. Nos estaría faltando una cocina, pero hasta ahora lo hacemos de manera informal«. Además, explicó que tienen «equipo de operadoras y operadores formados en perspectiva de género, y uno interdisciplinario para darle contención psicológica desde el momento que llega (la víctima). También tenemos abogado para asesoramiento legal«.

«Desde el momento que llega tratamos de darle la atención que necesita. El ser humano se relaciona, por lo que enseguida se crea ese vínculo familiar, y es lo que esa persona necesita en ese momento. Desde el momento de la denuncia, la primer medida es la prohibición de acercamiento. También está la aplicación de botones antipánico. No tenemos aquí, pero sabemos que es una de las medidas para resguardar la integridad de esa persona«, prosiguió Rosa.

En cuanto a cómo nació la iniciativa, indicó: «La realidad, necesidad y urgencia hizo que, si bien estamos trabajando hace mucho tiempo con la temática de violencia de género, acá en General San Martín no hay una institución o lugar donde atender o contener. Lo veníamos haciendo de manera voluntaria. Viendo esto propuse a la comisión directiva, quienes adhirieron al momento y sin dudar, generar un espacio para albergar a mujeres víctimas de violencia de género. Necesitábamos un lugar en San Martín y no lo teníamos. Surgió en función de una emergencia«.

A pesar de la naturaleza altruista de su obrar, Rosa comentó que «desde el estado municipal, provincial o nacional no tenemos ayuda. La hemos buscado y tienen conocimiento de nuestra existencia, pero tal vez sus intereses estén por otro lado«. En esa misma línea, expresó: «Al municipio hemos enviado proyectos de creación del área mucho tiempo atrás. Consideramos que necesitamos un espacio donde las mujeres podamos reunirnos y discutir las oportunidades y derechos que nos faltan. Ante la negativa del estado municipal no nos quedamos con eso, seguimos trabajando humildemente desde nuestro espacio a fuerza de pulmón«. Sobre esto último, evidenció que para mantener el refugio están «vendiendo pollos y facturas. Es la forma en que lo sostenemos aún hoy, y la gente siempre acompañó. Sino no lo hubiéramos podido tener«.

Hoy en día tienen huéspedes, según los propios dichos de Rosa Luque: «Actualmente tenemos dos mujeres. Una de 73 años, que desde la Secretaría Municipal de la Mujer están trabajando para trasladarla a un hogar de adultos mayores, y una mamá de El Colorado, Formosa, con dos niños. Llegó a nuestra institución por motivo de violencia, y llevamos 12 días que no podemos devolverlos a su ciudad por los protocolos«.

Sobre el rol de los clubes en esta temática, aseguró: «Es importante que todos los clubes tengan esa área y espacio de inclusión, abierto, donde todas las personas que quieran estar lo puedan hacer. Fuimos criados con que los clubes eran lugares varoniles. Si queremos una sociedad con oportunidades para todos; todas y todes, tienen que generar que las mujeres tengan su espacio no solo como espectadoras, sino dentro de la institución. En comisión directiva; como jugadora; como generadora de otros espacios. Que tengamos participación natural, sin prejuicio de inferioridad«.

Finalmente, tras mencionar que «la estadística nos indica que el número de víctimas en esta pandemia aumentó de manera considerable«, concluyó: «La violencia y discriminación está en todos lados. Nuestro compromiso como militantes sociales nos lleva a ocuparnos de la problemática. Hay que hacerse cargo de que el problema existe«.

Comentarios

Mostrar Todo

Comunidad IF

El noble gesto de Julián Álvarez con su primer entrenador de Calchín

Publicado

el

Julián Álvarez fue sin duda el hombre de la noche en un partido clave para River Plate. Sus dos goles ayudaron a que el millonario superase por sexta vez consecutiva la fase de grupos de la Copa Libertadores, al vencer por 2-1 al San Pablo de Dani Alves (y dejándolo matemáticamente eliminado en el proceso). Pero su calidad futbolística no es la que se lleva los flashes en esta nota, sino mas bien la humana.

 

A sabiendas de que su primer entrenador, Rafael Varas, trabajaba con el reparto de insumos, el joven futbolista decidió obsequiarle una Kangoo para facilitarle su labor. «El día sábado me llega un mensaje de Gustavo, el papá de Julián: ‘entre las 17 y 18 horas vení a mi casa’. No alcanzo a salir que me entra una llamada a mi teléfono y era el papá de Julián, me dice ‘Gustavo ya voy a tu casa’. Yo no sospechaba nada, solamente se me cruzaban asuntos de fútbol y un café. Cuando llegó, lo hizo tocando bocina, sonriente. Vi que no era un vehículo de ellos, se baja sonriente y me dice: ‘esto te lo regala Araña’. Ahí nos emocionamos y nos abrazamos fuerte«, relató en diálogo con Interior Futbolero el hombre que ahora tiene a su cargo una escuelita de fútbol.

Julián Álvarez en Club Atlético Calchín.

Tras expresar que «no me sorprende el gesto de Julián, sino el regalo, que es muy grande«, comentó: «Él siempre fue de compartir. Como todos los niños porque en la escuelita siempre le inculcamos el respeto al compañero, ser solidario, compartir aunque sea un trago de agua. Julián era el abanderado en eso«. A su vez, recordó que «siempre hizo diferencia«. «Recuerdo verlo en la cancha, pasar a 4 o 5 jugadores de campo, pasar al arquero y terminar haciendo gol de rabona«, deslizó.

En cuanto al origen del apodo «arañita», detalló: «Su apodo no está bien definido pero pasa por los hermanos. En un picadito de hermanos y vecinos él estaba en el medio. Era el más chico y se movía como una araña, una arañita que tenía muchas patitas«. También remarcó la vez en que se probó en Boca Juniors: «Cuando se probó en Boca nadie le dijo nada, sabían que él busca su futuro. Fue, se probó e hizo goles. Yo creo que si hoy hubiera jugado en Boca nadie iba a perder la buena onda con él ni nada, porque es un jugador que merece estar donde está, en River o en Boca«.

Rafael Varas junto a la Kangoo que le regaló Julián Álvarez.

En relación a la final de la Copa Libertadores entre millonarios y xeneizes en Madrid, denotó que «River para mi ya era campeón con verlo a Julián jugar«. Al respecto, rememoró: «La vuelta a Calchín fue eterna porque no llegaba más. Pasaban por una localidad y lo estaban esperando, lo paraban en la ruta, le pedían autógrafo… Fue algo eterno. Nosotros éramos el último pueblo que lo estábamos esperando, y cuando llegó estaba todo el pueblo«.

Después de catalogar a Julián Álvarez como «un modelo a seguir» que «ojalá sea un espejo para el resto de los chicos«. Finalmente, lo definió como «un fenómeno, un grande por todo. Un corazón más grande que nuestro pueblo y que toda la provincia de Córdoba«.

Comentarios

Mostrar Todo

HISTORIAS DE VIDA

Cristian Moyano: los guantes de Totoras que contienen los pelotazos de la pandemia

Publicado

el

Una prueba en Boca, años de inferiores en River, el afianzamiento en Instituto de Córdoba y una carrera futbolística de casi veinte años, con más de diez camisetas, que llegó a su fin con el traspaso a ese equipo que, en la primera línea de lucha contra el coronavirus y dentro cada hospital del país, disputa una final todos los días. Cristian Moyano, a sus 39 años, decidió abandonar el profesionalismo del fútbol para ejercer su otra profesión: la kinesiología. «No me costó ni lo dudé. Me preguntaron si me gustaría y dije que sí, de una», cuenta el santafesino que ahora trabaja en el Hospital Fernández. Y, como quien analiza un partido decisivo, agrega: «No tengo miedo, pero sí responsabilidad. La enfermedad complica muchísimo a las personas que la padecen, yo lo vi». En el arco como en la vida, de un palo a otro: el antes, durante y después del fútbol, la importancia del estudio, el arraigo con el club que lo formó, el sentido de la oportunidad aún en tiempos de crisis y más, en esta charla mano a mano con Interior Futbolero.

Por Juan Pablo Francia.

“Bueno, gente. Llegó el momento de colgar los guantes. Le estoy eternamente agradecido a cada persona que conocí por este deporte. Hoy le digo adiós a un amigo, el arco. No te cuidaré más. ¡Nos vemos en otra vida!». Con esas palabras, el 12 de julio, en medio del aislamiento social, preventivo y obligatorio y a través de su cuenta personal de Instagram, Cristian Moyano anunció su retiro del fútbol profesional. Después de haber vestido las camisetas de Instituto de Córdoba, Sportivo Belgrano de San Francisco, Boca de Río Gallegos, El Linqueño de Lincoln, Sarmiento de Junín, Colegiales, Defensores de Belgrano y Cañuelas, vivió sus últimos dos años de carrera con los colores de Deportivo Laferrere, en la Primera C. Y en un triunfo 2-1 frente a Central Córdoba de Rosario, el 29 de septiembre de 2019, el oriundo de Totoras, Santa Fe, se calzó los guantes de arquero, de forma oficial y como titular, por última vez. La decisión representaría abandonar la defensa de los tres palos cada fin de semana, pero no por eso dejar de atajar. En otra cancha y al tiempo, pasaría a utilizar guantes de látex, barbijo, máscara y uniforme para incorporarse al plantel del único equipo que le juega de igual a igual al rival más complejo de los últimos tiempos: la pandemia de Covid-19. «Cuando decidí estudiar, me propuse meterle cueste lo que cueste. Si tenía que sacrificarme en lo que sea, lo iba a hacer», cuenta el exarquero, con el bullicio del hospital de fondo, en medio de su único descanso en un día largo de asistencia y rehabilitación de pacientes que, tras internación en terapia intensiva, atraviesan un proceso para restablecer su fuerza, movilidad, marcha, equilibrio y estabilidad. «Vemos y atendemos pacientes post Covid que están un tiempo largo en la terapia hasta que pueden salir. Y muchos bajan con traqueotomía», describe. Y, como quien hace carne del desafío que afronta, explica: «Sabía que era una oportunidad y más en este momento, en el que se está necesitando gente. Siempre he sido insistente con todos los compañeros que tuve para que estudien o hagan algo. Porque eso te prepara y te hace otra persona. La carrera del futbolista es corta. Hoy me siento orgulloso de estar trabajando en algo que me gusta».

Interior Futbolero: ¿Cómo decidiste introducirte en una carrera universitaria en paralelo al fútbol profesional?

Cristian Moyano: Los primeros tres años de la carrera de kinesiología los hice cuando estaba en Defensores de Belgrano. Y terminé medio repartido entre Cañuelas y Laferrere, cuando cursé el último año y me recibí. Mi hermano es kinesiólogo y quiropráctico. Y Antonella, mi novia, me incentivó a terminar el secundario. A mí me faltaba un año. Y por intermedio de Agremiados, a través de la Fundación El Futbolista, me dieron la posibilidad de finalizar los estudios o hacer algún curso. Mi novia me dijo que averigüe y me convenció. Si bien siempre fui un chico de estudiar cuando vivía en Totoras, después conocí el mundo del fútbol y eso me alejó del estudio. Ahora, de grande, lo pienso y fue una locura. Pero cursé doce materias, rendí los exámenes y en un año terminé el secundario. Entonces ya le había agarrado el gustito a estudiar otra vez y mi novia me dijo que me ponga a hacer una carrera. Fue mi hermano el que me preguntó: «¿Por qué no estudiás kinesiología? Está relacionado al deporte, que es algo que vos hiciste siempre». Él estaba en Santa Fe y cada vez que venía a Buenos Aires me acompañaba a averiguar en distintas universidades Y ahí elegí Fundación Barceló, que era la que me brindaba los mejores horarios para acomodarlos con el fútbol.

La historia del arquero de Totoras que ahora ayuda a pacientes que padecieron Covid-19 | INFO MASIF: Y cuando comentabas que después de entrenar tenías que ir a cursar, ¿cuál era la reacción o recepción de tus compañeros del plantel?

CM: Algunos lo tomaban con gracia, otros me felicitaban y a otros, directamente, no les interesaba. Pero yo trataba de exigirles a los más pibes que terminen de estudiar. Intentaba inculcarles que traten de terminar y hacerles entender que no es difícil. Si bien el fútbol ocupa mucho lugar en la cabeza, en tiempo son dos o tres horas por día. Después tenés todo el día para hacer algo. ¿Y qué mejor que poner la cabeza en otra cosa? Eso también hace bien. Tuve la suerte de que, en esos cinco años de carrera, me tocaron compañeros que me apoyaron, así como también cuerpos técnicos que me ayudaron. A veces tenía que cursar e irme antes del entrenamiento. O por ahí concentrábamos y tenía que ir a cursar, entonces me dejaban ir y volver a la concentración. Fueron cinco años de mucho esfuerzo y sacrificio, en los que mi novia fue la que más me bancó, pero los clubes también me ayudaron.

IF: Durante el proceso de estudio, ¿en algún momento sentiste la necesidad de derribar ese estereotipo que encasilla al futbolista?

CM: Cuando estaba en Cañuelas, clasificamos para la Copa Argentina y nos tocó enfrentar a Rosario Central en cancha de Unión de Santa Fe. En ese momento, creo, estaba en tercer o cuarto año de la facultad. Obviamente, mis compañeros de cursada sabían que jugaba al fútbol, pero siempre fui reservado. Cuando iba a la facultad, quería hablar de temas de estudio o de otras cosas de la vida, pero no de fútbol. Por lo cual no contaba mucho. Esa noche jugamos y perdimos 1-0, pero a mí, personalmente, me fue bien. Cuando terminó el partido, me llamaron desde la transmisión para hacerme una nota porque me habían elegido figura del partido. Y cuando fui al vestuario y abrí WhatsApp, tenía como 130 mensajes. Entre todos esos, tenía algunos de mis compañeros felicitándome y otros que me decían: «Qué bien que hablás». ¿Y por qué? ¿Porque juego al fútbol tengo que hablar mal? Todavía está instalado que el jugador de fútbol no sabe hacer otra cosa. Y la verdad es que no es así. Por eso mismo siempre he sido insistente con todos los compañeros que tuve para que hagan algo, que estudien, hagan un curso de inglés, computación o lo que sea. Que hagan algo. Porque eso te prepara y te hace otra persona. La carrera del futbolista es corta. Te fue bien, no te fue bien, te fue más o menos y listo. He conocido a muchos jugadores a los que, lamentablemente, no les ha ido bien y terminaron haciendo algo que no les gustaba. Por eso el momento que hay que aprovechar es cuando se tiene un sueldo y la posibilidad de pagarse una facultad. Se puede estudiar, se puede hacer otra cosa y prepararse para lo que viene. A mí me tocó dejar de jugar, pero con la tranquilidad de tener una profesión para continuar. Eso me dio paz conmigo mismo. No es que terminé de jugar y no sabía qué hacer.

IF: Cuando recordaste a aquel pibe que dejó el estudio por el fútbol, hablaste de Totoras, tu ciudad natal y el club en el que empezó todo. Hoy, trabajando en un hospital y desde la distancia de Buenos Aires, ¿qué representa Totoras Juniors?

CM: Totoras Juniors me formó como persona y eso es lo más importante. A los cinco años empecé en el fútbol y jugué en Totoras hasta los quince. Si bien es el club de mi pueblo, tuve grandes técnicos que me enseñaron a ser buena persona, respetuoso y profesional. Y eso fue lo que me puso feliz. Muchos me agradecieron cuando decidí no jugar más. Mediante mensajes o llamados, hubo gente que me felicitó y hacía tiempo no hablaba. Me agradecían por algún consejo o por haberme portado bien cuando no me tocaba jugar. Y eso es con lo que me quedo de mi etapa deportiva. Dentro de un club se pueden hacer las cosas bien o mal, porque somos humanos y nos podemos equivocar. Pero considero que no podés fallar como persona.

IF: Y entre Totoras Juniors y tu aparición en Instituto de Córdoba allá por la temporada 2001 de la B Nacional, ¿cuál y cómo fue el camino recorrido?

CM: Cuando tenía quince años, fue Boca a hacer una prueba de jugadores de mi categoría, hicimos un partido amistoso, al técnico que estaba en aquel momento le gustó cómo atajé ese día y me convocó para que viniera a Buenos Aires y haga una prueba. Me probé durante una semana, en ese momento en el Parque Sarmiento, y todo resultó bien. Me quedé un año y pasé a River, donde estuve otros dos en inferiores. Después tuve un interín de tiempo en el que me volví a Totoras. En River llegué hasta cuarta, hice pretemporada con Reserva y cuando volví de la pretemporada, el técnico me dijo que iban a bajar muchos arqueros de Primera. Yo tenía 19 años. En esa época estaban Burgos, Bonano, Sessa, Costanzo e Ischuk. Había muchos arqueros e iba a ser muy difícil. Fue en la época de Ramón Díaz y Omar Labruna. Lo charlé con mi familia porque era pibe. Venía de un pueblo y era todo nuevo para mí, me quería volver porque no aguantaba más. Ahí, el técnico de la Primera de Totoras Juniors me dijo que quería que me quedara y que me iba a poner en Primera para que tomara confianza. Empecé a jugar en la Liga Totorense, que la juegan equipos de la zona y de otros pueblos cercanos, y a los tres meses salió una prueba en Instituto de Córdoba. La condición hablada era que, si surgía una posibilidad, me podía ir sin ninguna traba. En Instituto quedé y estuve cuatro años. Hasta que, en 2005, me fui a Sportivo Belgrano.

El arquero Cristian Moyano se retiró del fútbol profesional • Diario Democracia

IF: Vestiste más de diez camisetas en tu carrera como arquero y varias en el fútbol del interior, ¿cuál fue la experiencia que más te marcó?

CM: Con Instituto no pude jugar en Primera porque, cuando ascendimos, me fui del club. Pero fueron cuatro años muy buenos en los que viví la experiencia de jugar el Nacional B, que es un torneo bárbaro. Después tuve una lesión en un tobillo que me complicó y me obligó a buscar un lugar en el que pudiera jugar. Y mi lugar lo encontré en Sportivo Belgrano, que por entonces jugaba el Argentino B. Estuve casi un año y medio y jugué casi 100 partidos. La de Sportivo Belgrano fue mi experiencia más importante en el interior. Disputé muchos partidos, personalmente me sentía muy bien y teníamos un gran equipo. Lo único que faltó fue ascender. Justo, en esa época, nos cruzamos con San Martín de Tucumán, que era un equipo gigante jugando un Argentino B. Pero Sportivo fue el club que me dio más continuidad. Eso me hizo madurar mucho.

IF: Dejaste el fútbol durante la cuarentena e ingresaste a trabajar a un hospital en plena pandemia. ¿Cómo viviste esa transición?

CM: He conocido compañeros que dejaron de jugar y tuvieron que volver porque no podían vivir sin fútbol. Por dificultad o incluso por necesidad económica. No es fácil. Y menos si tenés familia. De pronto te encontrás con que el ingreso económico al que estabas acostumbrado no lo tenés y se terminaron los aplausos y las fotos. Y eso también es un tema. En mi caso, me fui preparando para esto porque siempre tuve presente que, en algún momento, iba a dejar de jugar. Y haber estudiado y tener un título, en mi cabeza, me ayudó. A mí no me costó dejar el fútbol porque siempre deseé trabajar en un hospital o un lugar así. Acá hay gente a mi alrededor que hace más de treinta años que está en esto y eso es muy bueno para mí, que recién arranco. Sabía que era una linda oportunidad y más en este momento, en el que se está necesitando gente. Yo veo todo el tiempo, en los grupos de WhatsApp de kinesiólogos en los que estoy, que están requiriendo profesionales para entrar a hospitales y clínicas porque se están necesitando. Por un lado, por la cantidad de contagios. Y por otro, porque se enferma la gente que trabaja en la salud. Entonces, si bien tenía contrato hasta junio en Laferrere, decidí esperar. Pero llegando al final de junio y sabiendo que el fútbol no iba a volver, surgió esto. Me llamaron para ser refuerzo del Hospital Fernández y ni lo dudé. Me preguntaron si me gustaría y dije que sí, de una.

IF: ¿Cómo se vive la pandemia dentro de un hospital, del otro lado del mostrador y con la realidad cara a cara?

CM: La situación, acá, muestra que hay bastante ocupación de camas. Pero yo sabía dónde me iba a meter y lo que iba a ver. No tengo miedo, pero sí responsabilidad. Tengo compromiso a la hora de trabajar. Cuando arranqué, no sé si era por miedo o inexperiencia, pero trataba de hacer muy bien todo lo relacionado a los cuidados. Cómo tenía que vestirme antes de ver a un paciente y cómo desvestirme, porque eso también es un tema. De qué forma ponerte y sacarte los elementos de seguridad y cómo sacártelos para que no te quede nada y que después, sin querer, te toques la cara, un ojo, la boca o la nariz. Pero entre nosotros, acá en el hospital, nos cuidamos un montón. Miedo no tengo, pero sí respeto. La enfermedad existe y complica muchísimo a las personas que la padecen. Yo lo vi.

Cristian Moyano, de colgar los guantes a su rol en la rehabilitación de pacientes recuperados de COVID-19 - el1digital.com.ar

Imagen: El1digital.com.ar

IF: ¿Cómo es tu trabajo de kinesiología en la atención a pacientes con coronavirus?

CM: Nosotros vemos pacientes post Covid, que bajan de terapia intensiva y de haber estado conectados con un tubo de ventilación mecánica que utilizan para respirar. Están un tiempo largo en la terapia hasta que pueden salir y muchos bajan con traqueotomía. Nosotros realizamos una evaluación de fuerza, tronco y movilidad. Tomamos un índice en el que, con preguntas al paciente, revisamos si se puede cambiar solo, si puede comer y si puede ir al baño. Con eso extraemos un parámetro de cómo está el paciente para iniciar la rehabilitación. Y a partir de ahí, comenzamos trabajos de ejercitación, de fuerza, movilidad, marcha, equilibrio y estabilidad. Con la idea de que esa persona pueda desempeñarse independientemente como lo hacía antes de caer en terapia. Al principio, cuando baja el paciente, hay algunos que no saben dónde están ni qué día es. Hay otros que bajan bien y hay otros que tienen una patología de base y les cuesta mucho más. El coronavirus ataca a los pulmones y a esos pacientes que tienen afecciones con antecedentes les cuesta mucho. A la hora de sentarse, hay gente a la que le falta el aire y reciben oxígeno a través de una cánula nasal que te piden que se la pongas. Pero tratamos de ir de a poco y sacarles un poquito de ese oxígeno para que no se hagan dependientes y puedan volver a respirar por sus propios medios.

IF: Sin haber sido futbolista, ¿hubieras sido kinesiólogo?

CM: Sé que hubiera estudiado algo. No sé qué, pero seguramente me hubiese ido a Rosario, porque en mi pueblo todos se van a estudiar a Rosario. No sé si hubiera sido kinesiólogo, pero sí sé que hubiera estudiado. De eso estoy seguro. Nunca se sabe lo que va a pasar en la vida, pero hay que buscarlo. Si uno se queda sentado, nadie va a venir a preguntarte si querés hacer esto o ser aquello. Hay que buscarlo. El camino de la vida me trajo hasta acá y por algo se dan las cosas. Por algo me costó mucho estudiar y jugar. Hoy tengo la posibilidad de trabajar en el hospital y, más allá de toda esta situación, lo disfruto mucho y estoy contento.

IF: ¿Qué te genera más orgullo? ¿Haber logrado vivir del fútbol o encontrarte hoy, por segunda vez, viviendo de tu profesión para atajarle los pelotazos a la pandemia?

CM: Me siento orgulloso porque mientras jugué al fútbol estudié y me preparé para el día de mañana. Me genera orgullo que se me haya prendido la luz para estudiar en ese momento, porque no sabía cuánto tiempo más iba a jugar ni cuándo iba a conseguir club. Y tenía que aprovechar la posibilidad de tener un sueldo que me permitía vivir y pagar la facultad. Creo que parte desde ahí. Y ahora, después de haberme recibido, estoy orgulloso de eso. De que mientras jugué, pude estudiar. Fue dificilísimo. Y no hubiese sido posible sin el apoyo de mi novia, que era la que se bancaba verme estudiar todos los días y los fines de semana. Estoy haciendo algo para lo cual me preparé y me gusta. Y atrás de eso vino esto de que, por ejemplo, me hagan una nota y no por el fútbol, sino por lo que hago ahora.

EL DÍA QUE FUE ELEGIDO COMO FIGURA, CON CAÑUELAS Y POR COPA ARGENTINA, FRENTE A ROSARIO CENTRAL:

Comentarios

Mostrar Todo

HISTORIAS DE VIDA

Gran movida solidaria de Franco Sosa para ayudar a un nene en Tucumán

Publicado

el

El tucumano ex Racing de Avellaneda le regaló a Isaac, un pequeño de siete años, la silla de ruedas que necesitaba y que su familia no podía comprar. En un gesto digno de imitar, el ex futbolista consiguió los recursos necesarios para brindar su ayuda ante el pedido de los padres del niño.

Un dirigente del club Deportivo Llorens de Tucumán difundió en sus redes sociales la historia de Isaac junto a Franco Sosa, el ex futbolista que supo vestir las camisetas de Racing de Avellaneda, Juventud Antoniana de Salta, Gimnasia de Jujuy y Concepción de Tucumán, y que además fue jugador DT y presidente en Ñuñorco, otro club tucumano. El nene, que tiene siete años, necesitaba una silla de ruedas para sobrellevar mejor una afección física, pero su familia no podía comprarla debido a su elevado costo.

Fue entonces que sus papás se pusieron en contacto con Franco, quien no dudó y aportó su colaboración inmediatamente. Como en una cadena solidaria, el ex Racing se comunicó con dirigentes de la Academia para solicitar el aporte del club. Así, desde Avellaneda enviaron la silla hasta el club Deportivo Llorens, en Tucumán, y allí Sosa la retiró para entregársela personalmente al pequeño Isaac.

«Lo de la gente de Racing, para aplaudir; lo de Franco Sosa, para imitar» escribió en su cuenta de Facebook Walter Sánchez, el dirigente de Deportivo Llorens que dio a conocer la historia. La publicación está acompañada de varias fotos en las que se puede ver a Franco Sosa junto a un sonriente Isaac y de un video del niño con su nuevo medio de movilidad.

Excelente gesto de Sosa, alguien que supo llegar a lo más alto del fútbol argentino pero que demuestra no olvidarse de sus raíces tucumanas y estar siempre al pie para dar una mano.

Comentarios

Mostrar Todo
P