El valor de la casa propia: San Martín festeja el aniversario de su estadio

Cada 17 de octubre, más allá del momento futbolístico que atraviese, San Martín tiene motivos para brindar, celebrar y recordar todo el camino de crecimiento institucional y deportivo que ha transitado durante los últimos años: su estadio, que lleva esa fecha como nombre, cumple años. Para el Franjeado, el lugar físico en el que su primer equipo disputa los partidos oficiales del Federal A y sus infantiles e inferiores también afrontan sus compromisos es, tal vez, uno de los mayores símbolos de sus tiempos de transformación y prosperidad. De cara a una conmemoración con actividades deportivas, reunión de socios, familias completas y entrega de premios, Interior Futbolero charló con exdeportistas, trabajadores y trabajadoras del club para conocer más acerca de los cinco años de vida del Estadio 17 de octubre.

En la cultura popular y el ideario de la sociedad contemporánea, claro está, pocos logros tienen comparación a la obtención, adquisición o edificación de un hogar propio. Y dar ese paso es, sin dudas, un antes y un después en la vida de una persona o una familia. Para San Martín de Formosa, nada fue igual desde el 17 de octubre de 2014. Tras ocho meses de arduo trabajo, seguimiento y esfuerzo, el Franjeado pudo cortar la cinta que abrió las puertas de un estadio que, desde entonces y en agradecimiento al apoyo del gobernador Gildo Insfrán, llevaría esa misma fecha como nombre. Más tarde, se realizaría el sueño del tan ansiado ascenso al Federal A, se concretaría una permanencia que parecía imposible y se conviviría con la responsabilidad de ser el máximo representante de Formosa en el fútbol argentino. Todo, dentro de su propia casa.

“Recuerdo muy bien cómo era la cancha antes porque yo vivía enfrente del club. La casa de mis padres estaba justo enfrente y era un potrero. Jamás nos imaginaríamos que iba a estar como se encuentra hoy. Con las tribunas, el pasto y demás”, cuenta Claudio Norberto Coronel, exjugador de San Martín, quien hoy trabaja en las divisiones formativas del Franjeado. Y continúa: “Ahora, respecto de lo que era antes, es una cosa de no creer. La cancha, antiguamente, era un potrero. Había cascotes picados, llovía y aparecían hasta vidrios. Era difícil jugar y entrenar, pero siempre lo hacíamos con buena onda y muchas ganas”. Esas imágenes, que hoy parecen lejanas, permanecen presentes en la memoria de San Martín con una única misión: resignificar y dimensionar la actualidad.

José Carlos Fernández, conocido como Chelo, también vistió la camiseta del club presidido por Griselda Cardozo hasta su retiro del fútbol profesional, allá por 2008, y hoy día se desempeña como responsable de la quinta división de las inferiores del club. Chelo, conocedor y testigo presencial de todo lo vivido por San Martín de Formosa en torno a su infraestructura y su estadio, rememora: “Me genera mucho orgullo ver este estadio. Cuando yo me iniciaba en infantiles, teníamos un potrero. Vivo a tres cuadras del club y mi siesta era venir a jugar al fútbol. Era un lugar que, en ese entonces, empezaba a dar sus primeros pasos. Yo vi todo ese proceso. He visto muchas cosas en este lugar y se ha transformado en un sitio emblemático”. Y agrega: “San Martín creció mucho. Esta cancha, antes, era un lugar al que venían a pastar caballos. Era un barrio muy nuevo. Había arcos de madera, cuatro sanjones grandes a los costados y cuando la pelota se iba, había que meterse para recuperarla. Y ver los vestuarios, las tribunas, la iluminación, las rejas de seguridad para que la pelota no se vaya a la calle es algo que emociona. El barrio ya cuenta con mucho progreso y el club también”.

Pero no todo es fútbol en la vida del Franjeado. Y la casa, a cinco años de su inauguración, alberga y representa a muchos otros componentes de la vida social y deportiva de San Martín. Susana Beatriz Baez, exjugadora de vóley del club, entrenadora de fútbol y permanente colaboradora, recapitula: “En infraestructura ha crecido muchísimo el club. De todos los presidentes que han pasado, con total seguridad, la persona que vino, llegó y se puso a trabajar con todo lo que tenía y dejó más que cualquiera es Griselda Cardozo. Ella se ocupó y preocupó por el crecimiento del club. Antes, a veces con ella misma dentro de la comisión directiva, veníamos a una reunión o a tomar un mate cocido y, cuando llovía, nos llovía adentro. Íbamos moviendo las sillas de un lugar a otro para poder seguir conversando. Llovía más adentro que afuera. Por eso, ver el club como está hoy, para mí, es un sueño. Lo disfruto con mis hijos, que juegan al fútbol en quinta y en la liga local”. Y sigue: “Para mí es un orgullo y una satisfacción grande y linda. Mi hijo, que hoy tiene 19 años; mi marido, que jugaba ahí; y yo, que trabajé siempre, juntábamos  y sacábamos los cascotes. No teníamos muralla y poníamos tejido. Después, cuando llegó la muralla, se cayó. Y ver hoy lo que es el 17 de octubre es un orgullo y un sueño hecho realidad”.

El quinto aniversario de la casa propia convoca a toda la familia de San Martín de Formosa. El festejo radica en reunión que comprende a los factores más fuertes de un club: deporte e integración. “Es algo muy lindo el aniversario del estadio. Se les da mucha participación a los chicos y a la gente de divisiones inferiores y las otras actividades. Vóley, handball, fútbol de salón y hockey. Es una buena iniciativa para festejar”, detalla Beto Coronel, quien fuera compañero de Néstor Palmerola, el Maradona del norte, con la camiseta del Franjeado. Y añade: “Se hacen partidos amistosos y un minitorneo de distintos deportes. En el fútbol infantil se invitan a distintos clubes de la provincia y en vóley, también”. Chelo Fernández, por su parte, aporta: “Cada disciplina organizó su evento. La idea es tomar esto como una tradición de todos los años. Organizar torneos y competencias entre todas las actividades. Nosotros, en inferiores, invitamos a cuatro equipos de forma amistosa para conmemorar el aniversario del estadio. A partir del año próximo, pensamos incorporarlo definitivamente dentro del calendario del club para ampliarnos en las invitaciones y darle más notoriedad”. Y Susana Baez completa: “En vóley, armamos un torneo para mayores de 30. Ahí arbitro y organizo para que todos salgan conformes y vengan a divertirse. Y con respecto a los chicos de cuarta y quinta, en inferiores, me ocuparé de lo administrativo y hacer las planillas”.

Es que, en Formosa, el aniversario del Estadio 17 de octubre, hogar de San Martín, se festeja en familia y con el sentido de pertenencia a flor de piel. “Me une toda una vida y mi pasión con el club”, confiesa Beto Coronel. “San Martín es mi vida. Lo resumo en esas palabras porque uno, como persona, tiene que entender que la vida te va poniendo en distintos lugares. Y este es el mío”, remarca Chelo Fernández. Mi vida se hizo acá. Yo no nací con sangre roja, sino con sangre azul. Se lo digo siempre a quien sea”, sentencia Susana Baez. Y todo ese abanico de recuerdos, vicisitudes, experiencias y emociones tiene una única explicación: el valor de la casa propia.

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