Alvarado no pudo ante Estudiantes y fue goleado en Caseros
Los errores se pagan caro. Una lección que Alvarado aprendió a fuerza de golpes en Caseros, donde fue goleado por Estudiantes de Buenos Aires, que es con esta victoria es nuevo puntero de la zona A. Fue 4 a 0, y pudo ser peor. Se dejó madrugar cuando el partido recién despertaba y regaló más ventaja de manera casi infantil cuando mejor jugaba, por entonces con chances reales de empate. Y repitió errores que el rival no perdonó.
Una lástima porque el primer tropezón era aceptable, pues la definición de Contreras, a los 8, llegó tras un rebote que Lungarzo dio a un remate de larga distancia, abajo y difícil, por cierto. En todo caso, en esa jugada, mucho más para reprochar la falta de marca en la defensa.
Le costó pero se recompuso el equipo de Mauricio Giganti, que quiso ir en busca de la igualdad y casi que llegó a justificarla. Encontró orden en el ataque y pisó seguido las cercanías del arco rival. La más clara la tuvo Belinetz, a los 26, que el arquero Budiño resolvió a pierna extendida. Impecable.
Por entonces Alvarado era más, manejaba la pelota, arrimaba y generaba ataque, más que situaciones concretas. Hasta que pisó el palito. Una salida desde el fondo, complicada y exigida, ubicó a Lungarzo fuera del área por la izquierda. Presionado, despejó y no hizo más que entregar al rival. Aprovechó Lugo y Estudiantes se llevaba más premio del que merecía hasta ese momento.
Más parejo fue el complemento. El local se paró firme y Alvarado no encontró el camino más claro. Quiso pero no pudo. Intentó y falló. Pero lo peor es que lo hizo también en las sencillas y campo propio. Otro error en la salida, esta vez a la altura de mitad de cancha, comenzó con un pase hacia atrás. El resultado fue regalarle la pelota a Berón que desde el círculo central remató y venció a Lungarzo, lógicamente adelantado. Golazo.
¿Era todo? No, había más errores para ofrecer por parte del equipo marplatense. Y el local aceptó cada uno de esos regalos. Hubo desajustes, arriesgó y quedó mucho mano a mano en la última línea. Y Estudiantes estaba en una noche de esas que perdona poco. Un contraataque de dos contra dos tuvo otra vez como protagonista a Berón, que de nuevo desde afuera del área venció a Lungarzo. De victoria cómoda a definitiva goleada.
El partido estaba definitivamente terminado y se convirtió en un suplicio para Alvarado, porque ya no tuvo ánimo ni juego para llegar y todo lo que le quedaba por delante era la posibilidad de una catástrofe peor. Lungarzo y sus atajadas impidieron que así ocurriera.
Con esta derrota se le empieza a escapar el lote de punteros. En la próxima fecha recibirá a Chacarita y en la siguiente, en otro viaje de riesgo, irá a Tucumán para enfrentar a San Martín.
Fuente: Ahora Mar del Plata.


