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Edgardo Malvestitti: dirigió en el interior, formó a Ignacio Scocco y ahora estará en el cuerpo técnico de Newell’s

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El fútbol provoca emociones. También es el medio ideal para que muchos sueños se lleven adelante, y para que tarde o temprano se vean los frutos de los trabajos bien realizados. El caso concreto se refleja en Edgardo Malvestitti, hincha confeso de Newell´s, y con una extensa carrera como director técnico, quien hoy tiene la posibilidad de ser el ayudante de campo de Fernando Gamboa en el conjunto Rosarino.

El Chueco tiene en su sangre la escuela leprosa: 12 años como jugador y otros cinco como entrenador le dieron el certificado de alumno. Tuvo como compañeros a Eduardo Berizzo, Mauricio Pochettino, Claudio Vivas, entre tantas otras figuras. También aprendió de Marcelo Bielsa y de Jorge Griffa. En su ADN está el fútbol, sin dudas. Pero también Newell´s.

Luego de su carrera como jugador, Malvestitti decidió seguir ligado al fútbol. Pero del otro lado de la línea. Su capacitación constante lo llevó a ser entrenador, donde tuvo un gran paso por Bolivia, una etapa breve por El Salvador y también por el fútbol del interior, donde dirigió a Ferro de Olavarría, Tiro Federal de Rosario, Sportivo Las Parejas y San Martín de Carlos Pellegrini.

Dirigió clubes de renombre en el fútbol Boliviano como, por ejemplo, Oriente Petrolero, Blooming, Bolivar, Real Potosí, Sport Boys, Universitario de Sucre y Nacional de Potosí. Tuvo la posibilidad de disputar competencias internacional, como las copas Libertadores y Sudamericana. También estuvo en Deportivo Águila (El Salvador).

En 2020 tuvo la posibilidad de volver a su querido Newell´s, pero en esa oportunidad para dirigir a la categoría 2002. Desde 1996 hasta el 2001 había trabajado en las Divisiones Juveniles, donde formó a jugadores como Ignacio Scocco, Nicolás Spolli, Fernando Belluschi y varias más que tuvieron la posibilidad de llegar a ser profesionales.

En una entrevista con Interior Futbolero, Malvestitti aseguró que el fútbol del interior tiene «mucha pasión, mucho sacrificio, mucha grandeza y capacidad en cuanto a cuerpos técnicos. Después, los jugadores del Interior tienen más tiene más hambre y se comprometen más con los objetivos, tienen mucha predisposición y sacrificio. También, al contrario de lo que se piensa, hay jugadores de mucha jerarquía, con potencial de Primera División». 

El Chueco tuvo una carrera apasionada. Una vocación notable por el deporte, y también sacrificada. La vida ya lo premió con un sueño para él: Volver a dirigir en Argentina. Regresó al club de sus amores, y hoy es parte del cuerpo técnico del plantel profesional del conjunto Leproso.

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