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De los dos Verdes, Ferro fue el más maduro

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ESTUDIANTES (San Luis) 0 – 1 FERRO CARRIL OESTE

Un anticipo de cabeza de Rodrigo Mazur, antes de los tres minutos de partido, fue la diferencia en la red con la cual Ferro se llevó de San Luis una victoria trabajada que, pese a ser mínima, nunca estuvo en serio riesgo.

Por Alejandro Magdaleno (El Diario de la República)

Estudiantes de San Luis, verdugo de Oeste en 2015 (le ganó las dos veces, 3-0 y 2-0), entró dormido y Ferro se lo hizo notar. Brasca, el arquero cordobés que ataja para los puntanos e hizo inferiores en Caballito, despejó mal y del balón que fue al tiro de esquina vino el el gol del éxito: Ojeda le dio al primer palo, Mazur le ganó a un distraído Murillo y la pelota viajó al fondo del arco. Leandro Díaz pudo aumentar a los 8′, pero mano a mano con Brasca la mandó arriba del travesaño. Y en la siguiente Moreira Aldana, de cabeza, puso en apuros la valla de Limousin.

A los 14′ Sebastián Menguez definió alto y en adelante el primer tiempo se jugó lejos de los arcos, con pocas luces y un celoso arbitraje de Diego Ceballos, que cortó demasiado las acciones. En la parte final, los de Walter Perazzo fueron dejando venir a Estudiantes, pero al equipo de Héctor Arzubialde tuvo ganas, ímpetu y decisión, pero le faltaron sociedades y desequilibrio individual (Garro, Roldán y el ingresado Curima merodearon el empate). El local se hizo previsible y Ferro, que retrocedió con el ingreso de Reinaldo Alderete por Ojeda, cerró los caminos y no pasó sobresaltos.

De los dos Verdes, Ferro fue el más maduro… movió la planta de arranque y con el fruto en la bolsa se fue dulce para Caballito. Siete puntos, la punta y la sensación de que hay mucho más por cosechar. Para el “Verde” puntano, que lució una bandera de elite en su popular, de 70 metros de largo por 15 mts. de alto, queda la bronca de haber producido poco y dejar pasar el tren de la cima, aún cuando el torneo recién haya dado sus tres primeros pasos.

Síntesis

Estudiantes: 1 Valentín Brasca; 4 Yeison Murillo, 6 Marcelo Mosset, 2 Lucas Acevedo, 3 Fernando Biela; 7 Daniel Garro, 5 Emiliano Méndez, 10 Israel Roldán, 8 Daniel Quiroga; 7 Santiago Rodríguez y 9 Roberto Moreira Aldana. DT: Héctor Arzubialde.

Ferro: 1 Cristian Limousi; 4 Alan Aguirre, 6 Renzo Vera, 2 Pablo Frontini, 3 Rodrigo Mazur; 8 Sebastián Ménguez, 5 Braian Aquino, 10 Sebastián Navarro, 11 Martín Ojeda; 7 Leandro Díaz y 9 Luis Salmerón. DT: Walter Perazzo.

Gol: PT: 2′ 30″ Mazur (F).

Cambios: ST: inicio Mario Vallejo por Murillo (E) e Incorvaia por Vera (F); 15′ Alejo Distaulo por Rodríguez (E); 19′ Facundo Affranchino por Díaz (F); 22′ Agustín Curima por Biela (E) y 28′ Reinaldo Alderete por Ojeda (F).

Arbitro: Diego Ceballos.

Estadio: “El Coliseo” de Estudiantes.

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Primera Nacional

Pablo Ledesma deja Alvarado y parte rumbo a Italia

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A sus 36 años, y luego de una última temporada en la Primera Nacional, Pablo Ledesma volverá a Italia, pero no para brillar como supo hacerlo en sus años en Catania de la mano de Diego Simeone, sino para otro desafío en el ascenso: jugará para FC Messina, club que milita en la Serie D, la cuarta categoría del fúbol italiano.

Ledesma regresó de su paso por Europa en 2012 y tras tres años en Boca, fue transferido a Colón, luego a Patronato y, la última temporada, estuvo en Alvarado, plantel que, de la mano de Walter Coyette, se armó fuerte para pelear el ascenso a la ya extinta Superliga. Pero a pesar de ser titular indiscutido (disputó todos los minutos de todos los partidos), el volante decidió armar las valijas para una última expereriencia en el Viejo Continente.

En Messina estará acompañado por otros tres argentinos: Facundo Coria, Ivan Gnicewicz, juvenil surgido de Banfield, y por César Grabinski, quien es ayudante de campo. El campeonato se suspendió a principios de marzo por el coronavirus y todavía no se reanudó, pero el equipo se encuentra en la cuarta posición del Grupo H y, aunque todavía quedan ocho fechas por jugarse, está en zona de playoffs a la Serie C.

Fuente: Goal

LLEGÓ UN LATERAL DERECHO

Brian Mieres es la nueva incorporación del equipo de Gastón Coyete. Surgido de San Lorenzo de Almagro, llega proveniente de Chacarita, donde jugó 20 de los 21 partidos del equipo.

De a poco, sin apuro, y con una línea definida de jugadores de mediana edad, con proyección y pensando a futuro, Alvarado continúa con el armado del plantel para lo que venga de la Primera Nacional. Este lunes, el “torito” anunció a contratación de Brian Mieres, un lateral derecho con recorrido en la categoría para reforzar la defensa del conjunto de Gastón Coyette.

Nacido en Paso de los Libres, Corrientes, el 28 de julio de 1995 (mañana cumple 25 años), tiene características ofensivas, le gusta pasar por sorpresa al ataque y desde allí hacer diagonales al arco o lanzar centros para los delanteros. Surgido en San Lorenzo de Almagro, donde jugó 3 partidos en la máxima categoría (uno en Copa Libertadores), su salida a préstamo a equipos de la segunda división le dio la posibilidad de afirmarse y ganar continuidad: en la temporada 2017/18 jugó 24 partidos con un gol en Almagro, la siguiente disputó 19 encuentros con dos tantos en Mitre de Santiago del Estero, y ahora proviene de Chacarita, en el que estuvo en 20 de lo 21 compromisos del “tricolor” y marcó un gol.

De esta manera, es el décimo profesional confirmado para el conjunto de Gastón Coyette. Ya están entrenando de manera virtual con el cuerpo técnico, los arqueros Pedro Fernández y Esteban Ruiz Díaz; los defensores Tomás Mantia, Fernando Ponce y Juan Ramón Alsina; los volantes Leandro Navarro, Julián Vitale e Iván Molinas; y el delantero Emiliano Bogado. A ellos se suman algunos juveniles, entre ellos quienes permanecen de la temporada pasada: Mateo Di Molfetta, Sebastián Jaurena y Benjamín Trípodi.

Fuente: 0223.com.ar

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Matías Rojo: “Me veo reflejado en Gago por sus lesiones, pero también porque se vuelve a levantar”

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Foto: elchubut.com.ar

Después de superar dos roturas de ligamentos cruzados que lo alejaron de las canchas casi por dos años, Matías Rojo pasa la cuarentena en Sunchales, entrenando con la mente enfocada en volver a jugar, recuperar el nivel que lo llevó a ser goleador en Brown de Puerto Madryn y cumplir su sueño de llegar al fútbol de primera división.

Por Leandro Gómez

Mucho se habla de cómo afecta a los deportistas la inactividad que trajo consigo la cuarentena. Pero qué sabrán ellos si no conocen el trajinar de Matías Rojo, ese pibe que soñó con ser profesional desde que se puso por primera vez, a los cuatro años, la camiseta de Unión de Sunchales, que peleó tanto por subir de categoría y que hoy, habiendo dejado atrás dos roturas de ligamentos cruzados, no ve la hora de volver a patear la pelota.

Aunque tiene 27 años, la claridad de sus ideas parece la de un jugador consagrado y cercano al retiro. Es que el fútbol y la vida parecen ensañados con él y lo ponen a prueba, una y otra vez. Bien podría decirse que es un caso como el de Fernando Gago, pero trasladado al ascenso, ya que en los últimos dos años Rojo solo pudo jugar 20 minutos a causa de dos graves lesiones sufridas de forma consecutiva. Y como si eso no bastara, cuando empezaba a encarar su regreso, se topó con la pandemia y la suspensión de los torneos. Pero bajar los brazos no es una opción para él, así que ahí está, preparado y esperando su momento para volver y demostrar que está entero y más ambicioso que nunca.

Veinte años jugó en el Bicho Verde, ocho en los planteles superiores. Y siempre tuvo buenos rendimientos, pero no lograba conseguir que alguien se fijara en él. Hasta que un día se le dio: en 2017 abandonó el nido y firmó con Guillermo Brown de Puerto Madryn para jugar en la segunda división. Y en apenas un semestre supo ganarse la confianza del cuerpo técnico, el apoyo de sus compañeros y el cariño de los hinchas. En esa temporada, incluso sin disputarla por completo, fue el goleador del equipo: pese a ser volante, marcó 6 goles en los 19 partidos que llegó a jugar. Y entonces empezó la danza de la desgracia.

En abril de 2018, en su mejor momento profesional y cuando el sueño de jugar en primera estaba a la vuelta de la esquina, sufrió la rotura de ligamentos cruzados en su rodilla derecha. Fue en el triunfo por 2 a 0 contra Estudiantes de San Luis, y ese fue su último partido hasta de marzo de este año.

¿Qué pasó en el medio? Operación, recuperación, regreso a las prácticas y ¡otra vez los ligamentos! Misma lesión, misma rodilla. Parece que el fútbol no quería verlo volver.

La segunda vez, dice, fue más fácil y con más confianza, porque ya sabía lo que se venía. Consumada una nueva etapa de rehabilitación, y cuando empezaba a estar otra vez en el radar del entrenador, la pandemia volvió a ponerle un freno a su carrera. Su regreso oficial al campo de juego fue el 15 de marzo, en el 0 a 0 contra Atlanta. Ingresó desde el banco y tuvo unos 20 minutos en cancha, todo lo que pudo jugar desde abril de 2018 a esta parte.

El mes pasado finalizó el contrato de Matías con el equipo chubutense y ahora se encuentra en su Sunchales natal compartiendo tiempo con su familia, pero sobre todo, entrenando, esperando una propuesta de trabajo y focalizado en su regreso. “Hoy tengo muchas más ganas que antes de jugar al fútbol”, asegura, con la convicción de un luchador que ya las vivió todas.

Tu primera lesión fue en abril de 2018, ¿era tu mejor momento?

Totalmente, me agarró en el mejor momento, venía con mucha confianza, los compañeros me lo hacían sentir y estaba haciendo goles. Fue duro en ese sentido porque estaba muy bien y me salían todas. En Unión creo que tuve buenas temporadas, pero en Brown fue la mejor.

¿Cómo lo superaste desde lo anímico? Porque la primera división estaba cerca…

Cuando me lesioné, sabía que estaba cerca de jugar en primera, por eso también fue mucha la amargura y la tristeza en ese momento. Después entendí que las cosas pasan por algo. No veo lejano jugar en primera, todo puede pasar. Pero si quiero recuperar mi nivel para tener una chance de pegar el salto, tengo que laburar mucho, corregir cosas y mejorar desde lo mental. Si me pongo bien en la cabeza y me olvido de la lesión, creo que el nivel lo puedo recuperar porque las ganas están y la convicción la tengo.

A principios de 2019 te volviste a lesionar la misma rodilla, ¿por qué?

Lo primero que le pregunté al médico fue por qué me volví a romper. Me dijo que la operación anterior estaba bien hecha, que fue mala suerte. Estaba entrenando, se me trabó el pie en el piso y un compañero me chocó. Me di cuenta enseguida porque el dolor fue el doble y además escuché el ruido.

Te habías recuperado, estabas para volver, y otra vez lo mismo, ¿cómo lo tomaste?

La segunda vez me la tomé más tranquilo porque sabía lo que se venía y que me iba a operar una eminencia de la rodilla como José Aparicio. Además, de la cabeza estaba más fuerte, la primera vez me tomó de sorpresa. Ahora veo los resultados, no tengo ninguna molestia, estoy perfecto y con fuerzas.

En todo ese proceso, ¿te sentiste acompañado por Brown?

Soy un agradecido al club. En la primera lesión me quedaba un año más de contrato, pero cuando me lesioné por segunda vez, se me terminaba y no era obligación de que me renovaran. Me dieron la chance de volver a jugar por lo menos 25 minutos el último partido, siempre agradecido por eso.

Foto: Diario Jornada

Después de lo que te tocó pasar, ¿pensaste en algún momento en dejar el fútbol?

La verdad que no. Es tanto lo que me apasiona este deporte que lo primero que pensé fue en operarme, recuperarme y volver, intentarlo hasta que no pueda más. Lo principal es estar bien de la cabeza y tener las convicciones firmes. Desde chico soñé con ser profesional y ahora lo soy, y más allá de esta desgracia, yo quiero seguir, eso me ayudó a pelearla.

Cuando ves que un jugador como Gago, con 34 años y su carrera hecha, se lesiona y siempre vuelve, ¿qué sentís?

Me conmueve, me da orgullo y me dan más ganas. Me veo reflejado en lo que le pasó a él, por sus lesiones seguidas y duras. De eso se trata, de caerse y levantarse, no solo en el fútbol, sino en la vida. Hasta que no pueda más lo voy a intentar, siempre, porque me apasiona mucho el fútbol. Y cada vez que un jugador pasa por esta lesión, lo siento como si fuera propio. Por ejemplo, miré el documental de Marco Asensio, que tuvo rotura de ligamentos, y me emocioné mirándolo porque todo lo que él vivió, yo lo viví. Me veo siempre reflejado y me pone más que feliz cuando veo que un jugador vuelve y le va bien porque es una lesión que se sufre mucho y la familia sufre el doble. Hoy tengo muchas más ganas que antes de jugar al fútbol.

Después de tanto tiempo sin jugar, y ya sin contrato con Brown, ¿dónde te gustaría reiniciar tu carrera?

Mi idea es, en lo posible, no bajar de categoría porque me costó mucho llegar al Nacional B, tenía 24 años. En Unión siempre hice buenas campañas y me costó cinco o seis temporadas que me vean. Por eso me gustaría mantener la categoría, y obviamente, jugar. Estoy esperando la mejor propuesta para analizarla y tomar una decisión.

Hace un tiempo estuviste entrenando en Sunchales, ¿alguien te tentó para que te quedes?

Los chicos me decían que me quede, volver a Unión es volver a mi casa, desde los cuatro años jugué ahí. Estoy agradecido porque me dejaron entrenar y me hicieron sentir uno más, pero no tuve una propuesta, además yo todavía tenía contrato en Madryn. Las ganas de jugar en Unión siempre van a estar, es la realidad, pero espero que aparezca algo de Nacional B por todo el esfuerzo que yo tuve que hacer para poder pegar el salto.

Matías habla con tranquilidad de los experimentados, pero sobre todo, con la convicción de los ambiciosos. Sabe que volver después de dos años no va a ser fácil, pero se apoya en su fortaleza mental para recuperar el terreno perdido. La misma fortaleza que lo llevó a trabajar duro para subir de categoría, la misma que lo ayudó a superar sus lesiones, la misma con la que sostiene las ganas de cumplir el sueño de una infinidad de pibes del interior: jugar en el fútbol grande de Argentina.

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Primera Nacional

Luis Ardente es nuevo jugador de Estudiantes (RC)

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El ex guardameta de San Martín de San Juan se convirtió en el primer refuerzo de Estudiantes de Río Cuarto en este parate.

Hace algunas horas, y a través de las redes  se hizo oficial la llegada del experimentado arquero al club de Río Cuarto que marcha en el segundo puesto de la Zona A de la Primera Nacional.

Ardente se había despedido días atrás, del santo sanjuanino, tras 9 años ininterrumpidos donde vistió la camiseta verdinegra. En esa institución el futbolista de 38 años disputó 232 encuentros y convirtió 9 goles, todos desde el punto del penal.

“Me enorgullece comunicar formalmente que en el día de la fecha Estudiantes llegó a un acuerdo para la contratación del Arquero y símbolo de la Primera Nacional Luis E. Ardente. ¡Bienvenido a la familia Celeste!” Publicó el presidente del “León”, Alicio Dagatti, en su cuenta de twitter.

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Primera Nacional

Omar Labruna dejó de ser el DT de Nueva Chicago

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Foto: Sin Mordaza

El técnico que había ascendido a primera división con el “Torito” en 2015, solo dirigió un partido en el mes de marzo, antes de la pandemia.

Ayer por la noche el Club Atlético Nueva Chicago comunicó a través de sus redes oficiales la salida de Omar Labruna que había sido contratado a principio de marzo, luego de que Rodolfo De Paoli abandonara su cargo. “Queremos agradecer su compromiso para con nuestros colores a él y a todo su CT en este tiempo transcurrido” decía parte de la noticia.

El hombre con pasado en Huracan, Belgrano de Córdoba, Platense, entre otros, había enfrentado el desafío de sacar al equipo del fondo de la tabla de la Zona A de la Primera Nacional.

El verdinegro de la mano de Labruna solo disputó un partido y fue el domingo 15 de marzo cuando empató 1 a 1 frente a Ferro en cancha de Defensores de Belgrano.

Tras el hecho, el entrenador de 63 años decidió escribir una carta para la gente de la institución de Mataderos explicando lo ocurrido y los motivo de la salida, dejando en claro algunas cosas.

Algunas de las frases que expresa el comunicado del ex DT son:

“Siento una inmensa tristeza cuando un proyecto no se concreta y sobretodo en un club que llevo en mi corazón”.

“Para mi entera sorpresa, en el día de ayer 20 de julio de 2020, cuando pensé qué me reuniría para consensuar con los dirigentes el proyecto de ascender, me comunicaron que no estaría más en mi cargo, sin ningún tipo de explicación”.

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Federal A

Enzo Fernández refuerza al Viola

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Villa Dálmine va aclarando su panorama y se arma de cara a la vuelta al ruedo. Es por eso que en las últimas horas acordó la llegada de Enzo Fernández, proveniente de Sansinena.

De amplio paso por el ascenso federal, Enzo dio sus primeros pasos en Paso de Los Andes de Albardón. Luego pasó por Desamparados, donde integró el plantel que ascendió Federal “A” en 2016. El club 25 de Mayo de La Pampa, Boxing Club de Río Gallegos  y en la actual temporada  militó en Sansinena de General Cerri.

 

 

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Primera Nacional

Luis Ardente se despidió de San Martín de San Juan tras 9 años en el club

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El arquero, histórico capitán del conjunto cuyano, anunció -vía redes sociales- que no renovará contrato con la institución Verdinegra, de la cual fue referente durante casi una década. Su vínculo con el equipo de Pueblo Viejo había expirado en junio.

“Y un día llegó. Este momento que nunca imaginé pero podía pasar. Después de 9 años viviendo momentos hermosos, inolvidables y siempre juntos me toca decir adiós. Adiós a un club que empecé a querer y hoy puedo decir que está en mi corazón”, publicó Luis Ardente en su cuenta de Instagram. Su contrato había vencido el 30 de junio. Sin embargo, a raíz de la pandemia, decidió no renovarlo. El arquero de 38 años, oriundo de San Isidro, anunció así el fin de su vínculo con el Santo sanjuanino al cual arribó en 2011 como suplente de Luciano Pocrnjic y se terminó erigiendo como capitán del equipo cuyano. Con 232 partidos, es el guardametas que más veces defendió el arco Verdinegro. Asimismo, cabe destacar que tuvo el lujo de anotar 9 goles -todos desde el punto de penal- con el equipo sanjuanino.

“Quiero agradecer a cada persona que me hizo sentir cómodo y feliz en cada momento, a los dirigentes que confiaron en mi desde el primer momento, compañeros y amigos en cada etapa, a todos los técnicos que me marcaron, utileros, auxiliares, empleados del club y en especial a todos los hinchas que me bancaron en momentos buenos y malos. Agradecer también a toda la gente de esta provincia hermosa que elegí para vivir el resto de mi vida. Esto no es un adiós para siempre, es un hasta luego. Voy a volver y volveré con más fuerzas. Gracias.”, escribió a modo de despedida en su publicación el portero referente de la institución de Pueblo Viejo. Ardente se había iniciado futbolísticamente en Tigre, con quien obtuvo el ascenso a Primera División en 2007 (y -a posteriori- también un subcampeonato en el Apertura 2008) tras una recordada Promoción contra Nueva Chicago. Asimismo, el arquero, quien resultaba ser el sustituto de Cristian Campestrini en el Matador, consiguió el ascenso directo a la Primera Nacional con el elenco de Victoria tras ser bicampeón de la B Metropolitana en 2004 y 2005.

 

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Primera Nacional

Julián Vitale es nuevo refuerzo de Alvarado

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Foto: locoxelrojo.com

El ex jugador de independiente jugará en el club marplatense hasta 2022.

Julián Vitale, volante central de 24 años, abrochó hace algunas horas su llegada al conjunto que dirige Walter Coyette. Llega proveniente de Independiente de Avellaneda, club donde se formó y dio sus primeros pasos. El mismo rescindió su contrato con el “rojo” hace dos días.

Además de jugar en Independiente, donde nunca encontró la continuidad deseada, Vitale tuvo ciclos a préstamos en Unión de Santa Fe y en San Martín de Tucumán, donde allí fue dirigido por el actual DT de Alvarado en el año 2018.

El mediocampista, en el elenco de Avellaneda, concretó 16 partidos en el torneo de Primera División, cuatro por Copa Argentina y cinco en la Copa Sudamericana.

En el “Tatengue”  participó de siete partidos oficiales y en el “Ciruja” dijo presente en trece oportunidades.

Este mediodía a través de las redes sociales el “Torito” hizo oficial la llegada del joven de 24 años (el martes cumplirá 25), catalogandolo, como “un volante central de lujo”.

Julián Vitale, se suma a la lista de los jugadores que ya fueron confirmados en el conjunto de Coyette, ellos son: Esteban Ruiz Díaz y Pedro Fernández, arqueros; Tomas Manita, Juan Ramon Alsina y Fernando Ponce, defensores; Leandro Navarro e Iván Molina, volantes; y Emiliano Bogado, delantero.

El “Alva” trata de rearmar el equipo de cara a una posible reanudación del campeonato, ya que tuvo varias bajas en este mercado. Asimismo, la institución parece poder concretar todos los pedidos de su nuevo entrenador que ya logró 9 incorporaciones.

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Primera Nacional

Jugadores de Primera Nacional se entrenan en Rosario junto a algunos de Superliga

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Foto: Diario Panorama

Esta mañana en Rosario se llevó a cabo un entrenamiento en donde estuvieron presente más de diez personas, entre ellos Hernán Bernardello (Belgrano de Córdoba) y Lautaro Formica (Estudiantes de Río Cuarto).

En un predio de la ciudad santafesina se entrenaron por su cuenta esta mañana ambos jugadores rosarinos que militan en la segunda categoría de nuestro fútbol. El entrenamiento lo llevaba adelante un preparador físico y además de los nombrados, se encontraban varios jugadores de Racing, entre ellos Iván Pillud, dueño del predio.

Mauricio Martinez, Nery Domínguez, Héctor Fertoli, Augusto Solari y Walter Montoya, todos jugadores del club de Avellaneda, y Facundo Castillón actualmente en Grecia, son algunos de los deportistas que realizaron trabajos de fútbol reducido en el día de hoy.

En Rosario, ciudad que atraviesa la fase 5 de la cuarentena, está permitida la actividad física. Pero lo que sorprende del hecho fue la cantidad de personas que se hicieron presentes para ejercitarse, superando así lo permitido (10 personas). 

Según TyC Sports, los jugadores vienen realizando estas prácticas desde hace algunas semanas, y ellos mismos dejaron en claro que cumplen con los protocolos y las medidas necesarias para efectuar las mismas.

 

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Comunidad IF

Gonzalo Urquijo: trenes, sueños y tractores

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Muchos dicen que el tren pasa sólo una vez en la vida. Que las oportunidades se presentan ante nosotros, y no tomarlas implica desestimarlas sin posibilidad alguna de retractarse. Pero podríamos decir que mi caso no es ese. Ese tren pasó delante mío al menos en tres ocasiones, y si se quedan hasta el final puede que comprendan por qué.

 

Por Gonzalo Urquijo

 

Editado por Julián Malek 

Para empezar, no podría haber llegado ni a la estación si seguía la filosofía familiar. Mis padres eran personas de campo, con nulo contacto con el fútbol. El ocio para ellos deambulaba por otros menesteres, pero el mío apuntaba a la pelota. Esa con la que se me puede ver en viejas fotos, cuando tenía cerca de seis años. Esa con la que me despertaba, y también con la que me iba a dormir. Jugué en soledad primero, y con mis vecinos después. Eran otros tiempos, con menos Play Station y más potrero. Los picaditos que en ellos se armaban casi que podían disimular la falta de un club con fútbol en Bellocq.

Ah, no les hablé de Bellocq. Es donde nací, mi lugar en el mundo. A 45 kilómetros de Carlos Casares pueden encontrar a unos 600 de nosotros. Si bien hay dos entidades que al día de hoy tienen al fútbol como una de sus actividades, en mi infancia eran para la gente del campo. Jugaban a las bochas, y esas cosas. De todos modos, no me quejo. Puede que, de ser diferente, nada de lo posterior hubiese ocurrido.

Fue en “Club Atlético Picaditos después de la escuela” que un amigo me sugirió jugar con él en Huracán de Carlos Casares, cuando tenía ocho años. A esa corta edad yo viajaba los viernes en micro hasta la cabecera del partido, donde me recibía el entrenador y me quedaba a dormir en su casa; el sábado jugábamos y por la noche de ese mismo día, o por la mañana del domingo, me volvía en un remís a mi casa. Mi vida era un ida y vuelta constante entre las dos localidades, incluso cuando a los 14 pasé a Atlético Casares. Pocas cosas cambiaron en aquel momento: mi hospedaje transitorio eran los hogares de tíos o amigos, y las vueltas a Bellocq eran a dedo. Todo valía el esfuerzo: ya estaba en la Primera.

Dos años después pasó el primer tren. Había salido goleador en los últimos torneos y me consiguieron una prueba en Boca. Estuve una semana en la pensión, y en los entrenamientos me iba bien, metía varios goles. Pero extrañaba. Extrañaba mucho a la familia, a mis amigos. Cuando terminó esa evaluación el técnico me ofreció quedarme, que volviese a mi pueblo y meditase si quería tomar aquella propuesta. Después de 15 años, aún tengo en el debe visitar Casa Amarilla para declinar la oferta. Mejor tarde que nunca.

En pleno proceso creativo.

El segundo tren llegó un tiempo después, pero el proceso fue el mismo. Gimnasia y Esgrima La Plata posó sus ojos en mi, pero los míos sólo apuntaban a mis pagos. La ciudad de las diagonales y Bellocq están en la misma provincia, pero aún así casa estaba muy lejos. Demasiado para mi gusto.

Sin embargo, la capital bonaerense me vio volver años más tarde. Mamá entendía que mi pasión era el fútbol, pero quería que estudie. Una montaña de libros sobre materias ligadas a la educación física y los partidos en la Liga Casarense resumían bien mi vida por aquel entonces. Hasta que pasó mi último tren.

Yo no entendía nada. Un tal Bernardo Grobocopatel, de quien el apellido me sonaba pero jamás había visto, quería hacer un club con el que tenía proyectado jugar en la B Nacional dentro de siete temporadas. Pensé que estaba loco, que eran mis amigos haciéndome una joda, pero accedí a una charla de café.

Agropecuario no nació en cuna de oro, quiero que lo sepan. Nuestro lugar de entrenamiento se alternaba entre el Parque San Esteban y el predio de atletismo del CEF. Incluso el Ofelia Rozensuaig no existía al principio, por lo que hacíamos de local en Boca de Carlos Casares en los primeros torneos. Eso sí, conforme pasaban las temporadas, más cosas nuevas veías. Era ir a entrenar y toparte con instalaciones recién inauguradas. La apuesta era grande, y debíamos responder en consecuencia.

Al año llegó la invitación para el Argentino B, un torneo durísimo de verdad. Eramos 120 equipos peleando por apenas tres o cuatro ascensos. Imagínense una bandada de aves, desde pichones hasta halcones, a las que se pone a disposición solo un puñado de comida. Algo parecido era la liga. Había pichones y había halcones, pero el recorrido era símil para todos.

Yo soy el del medio, en Atlético Casares.

La forma en que salimos de ahí, hace cuatro años, fue digno de un cuento. Por una reestructuración fuimos cerca de 60 clubes esa ocasión, aunque con solo dos ascensos en juego. Después de una fase de grupos brillante y duelos eliminatorios para el infarto, llegamos a la final con Desamparados. Todavía me acuerdo esos dos goles en San Juan. Cada uno fue una puñalada a la ilusión. Un halcón se llevaba la comida, justo frente a nosotros.

Pero llegó el RCP (Reanimación cardiopulmonar) a nuestras esperanzas. El descenso de un indirectamente afiliado en la B Nacional derivó en la apertura de un tercer ascenso en el Federal B. Dos partidos a todo o nada con San Martín de Formosa, primero allá y después acá. Jamás voy a olvidar esos tres días más que agitados, el apoyo de la gente en Casares, la presión de no perder en el norte. La alegría, el fervor y la enorme movilización, cuando la suerte nos sonrió en los penales.

Jugar un Federal A era distinto a todo lo que vivimos. Era codearse con equipos históricos del fútbol nacional. Gimnasia y Esgrima de Mendoza, Gimnasia y Tiro de Salta. En lo personal, me impactaba pensar en que iba a jugar contra Alvarado en el José María Minella. Ese estadio que veía de chico, durante los torneos de verano. La piel se me eriza al recordar esa sensación, esas imágenes del pasado y el presente que ahora se superponían.

Si ascendimos entrando por la ventana, créanme que las etapas de ese torneo las pasamos por un ventiluz. ¿La primera fase? Nos salvó un empate de Ferro de Pico. ¿La segunda? Clasificamos al Pentagonal Final como mejor tercero. El grupo estaba bien, todos tirábamos para adelante. Pero faltaba algo, no sabíamos qué era. De igual forma, no importó. Ganamos tres de los cuatro duelos, quedando libres la última fecha.

Mi último gol en el Federal A, en el último partido en el Federal A (Foto: Orsai Casares)

Aún me acuerdo de ese día. Antes del mediodía todo el grupo ya estaba reunido en una casa, con asado de por medio. Cuando el reloj marcó las 12, prendimos la televisión y vimos atentos el partido de Gimnasia y Tiro contra Gimnasia de Mendoza. Los pondré en contexto: necesitábamos que los últimos del Pentagonal, que alineó muchos suplentes, no perdiera contra uno de los mejores equipos del torneo. Todos daban por sentada la victoria de los cuyanos; incluso ya se había dicho que el desempate contra nosotros sería en Córdoba. Mucha especulación para un increíble desenlace.

Tres días estuve sin voz, y no sé por cuál de todas las cosas de aquella tarde. El gol de los salteños, el pitido final que se traducía en nuestro ascenso, la caravana hasta la cancha, otra hasta el centro de la ciudad. Nunca vi tanta gente en las calles de Casares como aquella vez, jamás en toda mi vida.

Una imagen quedó grabada en mi cabeza. Aquel tractor rojo y verde al que decidí subirme, que pertenecía al hermano de un vecino que los coleccionaba. Por encima de todas las cabezas me acordé de mil y un cosas. Principalmente de mis padres, que no pudieron estar por trabajo (cierto, no les conté… ¡Se hicieron mega futboleros! Mi padre hasta me marcaba errores…). Pero también rememoré aquella pelota de mi niñez; el potrero; ese micro que iba y venía de Casares a Bellocq los viernes.

También recordé los trenes que dejé pasar. Sin embargo, me aferré fuerte a ese tractor, sin arrepentimientos. Después de todo, simbolizaba el vagón al que decidí subirme mucho tiempo atrás.

Mi tercer tren y yo.

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