El encuentro, disputado en el Estadio Padre Ernesto Martearena, tuvo como protagonista excluyente al debutante Adam Bareiro, autor de los dos goles del conjunto xeneize.
Más allá del resultado, el equipo chivilcoyano cumplió un papel más que digno. Con orden, compromiso y actitud, supo plantarse ante un rival de jerarquía y por momentos le disputó el trámite con personalidad. La diferencia estuvo en la eficacia y en el peso individual de Boca en los metros finales.
El dato que quedará marcado es el acompañamiento: más de 400 hinchas viajaron desde Chivilcoy para alentar al albiverde en Salta. Al finalizar el partido, el reconocimiento fue mutuo. Los jugadores se acercaron al sector ocupado por su gente y se fueron aplaudidos, en un gesto que sintetiza el orgullo por la entrega mostrada.
Gimnasia quedó eliminado, sí. Pero lo hizo compitiendo, representando a la ciudad en un escenario nacional y dejando una imagen positiva. En la Copa Argentina avanzó Boca; en la consideración general, el Lobo se fue de pie.
La mirada seguramente de Alberto Salvaggio y su cuerpo técnico, de los dirigentes y de los hinchas, tiene que estar puesta en el Torneo Federal “A”, donde se equiparan las fuerzas y las capacidades, ya que Gimnasia mostró cosas interesantes, una defensa que es de hierro, un arquero que impresionó muy bien y el ingreso de Sebastián Martfort que en pocos minutos, demostró que dará que hablar.
El esfuerzo de todos, sin excepción, la entrega, ha sido para aplaudir; la dignidad nunca estuvo por debajo de las diferencias de nivel entre un equipo y otro.
Fuente: La Razón de Chivilcoy


