La final única para jugar en Primera que determinó el ascenso de Independiente Rivadavia, se disputó el domingo 29 de octubre ante una convocatoria muy potente de ambos públicos y felizmente todo salió en paz. Desde la organización constataron que Almirante llevó más de 21 mil hinchas mientras que Independiente superó los 20 mil fanáticos, una señal de que un partido de fútbol con dos hinchadas y que todo transcurra dentro de los carriles de la normalidad, puede ser posible. El Estadio Kempes cuenta con capacidad para 57 mil personas sentadas, siendo el segundo estadio más grande del país por detrás del Más Monumental, y entre ambos clubes llevaron más de 40 mil hinchas a la definición del campeonato de la Primera Nacional.
La gente de Independiente Rivadavia sentó un precedente, ya que no hay registros históricos de un club de Mendoza e incluso de Cuyo movilizando a tanta gente fuera de la provincia y de la región. “La Lepra” metió 20.039 hinchas en el Kempes, colmando la popular Artime con más de 12.500 mil hinchas y llevando unos 7.500 personas a la platea Gasparini, completando un 35% de su aforo, ya que su capacidad es de 19.600 simpatizantes en ese sector. Así, La Lepra, estableció un precedente llevando más de 20 mil hinchas fuera de la provincia, fijando un récord que difícilmente sea sencillo de imitar.
Por su parte, Almirante rebalsó la popular Willington con más de 13 mil hinchas en la cabecera norte y a la platea Ardiles, que tiene lugar para 14.400, alojó a unas 8 mil personas, casi el 55% de su capacidad. Aunque desde el club cotejaron 21.913 mil entradas vendidas, según el presidente del club la convocatoria de Almirante habría estado pisando las 23 mil localidades.
Para el registro, los datos fueron aportados por la Agencia de Deportes de Córdoba que es la encargada de organizar los eventos en el Estadio Kempes y complementa su accionar con CoSeDePro y otros organismos de seguridad de esa provincia, que contabilizaron “al menos 19.500 ingresos registrados por cada lado”, sin contar entradas de protocolo designadas a dirigentes, allegados de cada club y familiares de los futbolistas. Además, se desprende de un informe que en una primera instancia, la AFA había designado 18 mil entradas para cada club y ambas instituciones debieron pedir más, tras agotarlas.

Más allá del número fino, resultó impactante a la vista la convocatoria tanto de Almirante Brown como de Independiente Rivadavia. El “aurinegro”, uno de los equipos más convocantes del Oeste de la provincia de Buenos Aires, con su grueso de hinchas y seguidores en el partido de La Matanza. La Lepra de Mendoza, por su parte, acaso el club más popular de Mendoza cuyos hinchas también se movilizaron en masa hacia Córdoba. La ilusión por el ascenso hizo que viajaran más de 20 mil hinchas de cada equipo, en una sede justamente equidistante para ambas parcialidades.

Y hay dos datos no menores que pone en relieve el poder de convocatoria de ambos, ya que la sede se conoció con menos de una semana de anticipación, lo que suponía relativa dificultad para los hinchas a la hora de organizar la logística de los traslados, y además a fin de mes, donde los bolsillos están más flacos. Sin embargo, la pasión pudo más y se pudo ver en redes sociales, hinchas de ambos clubes haciendo rifas y vendiendo hasta electrodomésticos para poder ir a alentar a su equipo.

Mas allá de algunas corridas aisladas con la policía y de un enfrentamiento de los agentes de seguridad con un puñado de hinchas de La Lepra en la previa de partido, todo salió en paz. Ese incidente no pasó a mayores, aunque fueron 10 minutos de tensión con balas de goma y gases entre algunos enfrentamientos cuerpo a cuerpo con un grupo minoritario de “leprosos”, que según trascendió fueron descubiertos luego de que se las “ingeniaron” para ingresar pirotecnia a la tribuna Sur y eso desató la furia de la policía local. Pero afortunadamente ese episodio se calmó antes del partido, no hubo que lamentar heridos de gravedad y desde allí hasta finalizar el cotejo todo fue una fiesta en paz.
En tanto, en diálogo con el programa Madero Sports que conduce Jorge Barril, el presidente de Almirante Brown, Maxi Levy, indicó que “La final se dio en un marco de primera”, a lo que agregó: “La última vez que habíamos jugado una final para ir a Primera fue hace 31 años. El club cambió. Antes competíamos con Banfield y Lanús y nos sacaron 30 años de diferencia por problemas internos y por errores propios. Perdimos 30 años peleándonos, matándonos, haciendo un desastre atrás del otro. Hoy el club está cambiando y hay sintonía y paridad entre la gente, que llevamos casi 23 mil personas a Córdoba y sin tener ningún detenido ni inconvenientes, me parece que estamos en un momento donde los jugadores y la comisión directiva estamos para dar un salto de calidad”, reflexionó el joven presidente de Almirante Brown.

Ahora, Independiente disfruta del mayor logro deportivo de su historia por ser la primera vez que asciende a Primera (ya participó de la máxima divisional en los antiguos torneos Nacionales), mientras deberá diagramar su futuro para competir en la máxima categoría del fútbol argentino, en tanto que Almirante aún tiene chances de ascender a Primera y deberá apuntar todos sus cañones al reducido. Lo cierto, es que una final única con dos equipos con alto poder de convocatoria y todo lo que había en juego, no puede dejar de celebrarse que haya sido un partido de alto voltaje en una provincia neutral y que todo lo que concierne a las parcialidades y a la organización, haya salido bien y en paz. Aplausos para Leprosos y Aurinegros.



