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Nadie se salva solo: en cuarentena, los clubes son aún más sociales

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Imagen: Data Chaco.

En tiempos de aislamiento social, preventivo y obligatorio, y frente a innumerables adversidades impuestas por la coyuntura, sale a relucir y expresarse el más válido argumento en un debate tan antiguo como todavía presente: ¿clubes sociales o sociedades deportivas? La respuesta, una vez más, le pone el pecho a las necesidades y, en estos momentos, toma forma de ollas populares, salas de terapia, comedores comunitarios, campañas de recolección, concientización y donación. Los clubes lo saben: de la gente vienen y a la gente vuelven. Como siempre, pero hoy más. ¿Qué hay detrás del fútbol en pausa y la aparente inactividad en las instituciones?

Por Juan Pablo Francia.

“Sociedad fundada por un grupo de personas con intereses comunes y dedicada a actividades de distinta especie, principalmente recreativas, deportivas o culturales”. Esa es, según la Real Academia Española, la definición de club. Y ese mismo concepto, en época de pandemia, bien puede verse resignificado y potenciado. Desde el 19 de marzo, cuando Alberto Fernández anunció el comienzo del aislamiento social, preventivo y obligatorio, los clubes acataron la medida, pero jamás cerraron sus puertas. La Asociación del Fútbol Argentino determinó la cancelación de las temporadas en cada una de sus divisionales, los planteles profesionales entraron en receso forzoso, la pelota quedó quieta y el fútbol, a un costado. Sin embargo, los clubes, que aunque vivan de los goles no existen sólo por ellos, nunca se alejaron de lo que siempre fueron ni, bajo ninguna circunstancia, podrían dejar de ser: entidades sociales. Se cierran las canchas de fútbol, sí; pero no la segunda casa de muchos y muchas. Entonces, sin actividad futbolística ni ocupación o preocupación por triunfos, derrotas o empates, ¿cuál es el torneo que disputan los clubes durante la cuarentena?

De acuerdo a un estudio publicado por FIFA, a fines de 2019, la Argentina es el tercer país con más clubes profesionales de fútbol en el mundo. En aquel momento, entre Primera División, Primera Nacional y B Metropolitana, la lista de inscriptos en AFA alcanzaba un total de 103 instituciones, sólo por debajo de Turquía, con 126; e Inglaterra, con 111. En la actualidad, si se contemplan todas las categorías remuneradas -Liga Profesional, Primera Nacional, B Metropolitana, Primera C y Federal A-, la cifra de clubes registrados asciende a 123. En Primera D, marginadas por el amateurismo, asoman otras catorce instituciones. En medio del debate por las alternativas para la reanudación de la actividad, las posibilidades para la vuelta a los entrenamientos y la problemática contractual de los y las futbolistas, más de 120 puertas de clubes, con su espíritu social como llave, se abren de par en par para recibir y albergar a quienes, con la mochila cargada de necesidades y dificultades, puedan precisar ayuda o contención. En diferentes rincones del interior del país y del Área Metropolitana de Buenos Aires, diversas instituciones deportivas, pero también sociales, han buscado, encontrado y ofrecido distintas opciones: desde ollas populares hasta campañas de donación de ropa y alimentos. Con la maquinaria del fútbol en stand by, los cuerpos técnicos y planteles sumergidos en videollamadas y los escritorios dedicados a la elaboración de protocolos repletos de recomendaciones pero carentes de certezas, se habilita el cambio: sale el fútbol y entran a la cancha la solidaridad, el acompañamiento social, el trabajo comunitario y la raíz de ese árbol al que siempre se le mira sólo la copa. Los clubes, más allá de los fines de semana, existen por y para su gente. Y ese, aunque no parezca, es un partido que nunca deja de jugarse. Y en el contexto actual, es una final todos los días.

En 1998, antes de desembarcar en la política de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para fortalecer su imagen y finalmente dar el salto a la presidencia de la Nación, Mauricio Macri era el hacedor de un meteórico desarrollo cualitativo y cuantitativo en Boca Juniors: crecimiento económico, patrimonial, deportivo y comercial. Tras un intento fallido por aterrizar con sus capitales en Deportivo Español, vía financiación del fútbol, logró proponer su proyecto para que el estatuto de AFA admitiera, además de las entidades civiles sin fines de lucro, la caratula de las SAD: Sociedades Anónimas Deportivas. Macri, durante meses y antes de la realización de la Copa del Mundo de Francia 1998, había perseguido a Julio Humberto Grondona para que le permitiera plantear su iniciativa en el Comité Ejecutivo de Viamonte. Quien fuera mandamás de la Asociación del Fútbol Argentino durante 35 años, finalmente, le dio el sí y le puso fecha a la reunión: 20 de julio, Día del Amigo. ¿Paradoja? Puede ser. Aquella tarde, tras la exposición del entonces presidente de Boca, en la que fundamentó las razones por las cuales los clubes deberían abandonar las manos de sus socios para pasar a las de algún grupo empresario, las que no encontraron ninguna otra con la cual estrecharse fueron las del propio Macri. El único voto a favor de su idea fue el suyo. Y Grondona, cuenta la historia, le dijo por lo bajo: “Perdimos, Mauricio”.

Antes, en 1981, Amalia Lacroze de Fortabat invirtió para que Loma Negra, el equipo olavarriense homónimo de su empresa cementera, jugara en Primera División: el experimento duró tan sólo un año y su máximo hito fue un amistoso ante la Selección de la Unión Soviética. En 1990, la siderúrgica Siderca puso sus pies en Villa Dálmine, club tradicional de Campana, para cambiarle el nombre y hacer a un costado su historia: su gente no lo permitió y, al tiempo, el Viola volvió a sus raíces. En la temporada 1993/1994, Torneos y Competencias, por entonces propietaria de los derechos televisivos del fútbol, se hizo con el gerenciamiento de un maltrecho Argentinos Juniors y, aunque suene increíble, lo llevó a jugar de local en Mendoza, a más de 900 kilómetros de La Paternal. También en 1994, Eduardo Seferian, propietario de la empresa textil Tipoití y fundador y primer presidente de Deportivo Mandiyú de Corrientes, le entregó los destinos del club a Roberto Cruz, en aquel momento diputado nacional y director del Ceamse. El flamante dueño de la institución pateó el tablero con la contratación de un entrenador que, aunque recién le habían cortado las piernas en el Mundial de Estados Unidos 1994, todavía no se había divorciado de su condición de jugador: Diego Maradona. ¿El resultado final de esa historia? Mandiyú perdió la categoría, por su situación económica tuvo que fusionarse con Huracán de Corrientes para afrontar aquella temporada del Nacional B y, más tarde, el club quebró, desapareció y estuvo inactivo desde 1995 hasta 2010. Los antecedentes de manos privadas en los cajones del patrimonio de los socios y las socias son, tal vez, el mejor método para interpretar y releer las experiencias vividas por los clubes sociales transformados, circunstancialmente, en sociedades deportivas. Los y las hinchas de Racing de Avellaneda, quizá, tengan más de un fundamento para explicar la importancia de ser eso que rezaba la frase en la camiseta de la Academia, allá por 2015, tras el corrosivo manejo de Blanquiceleste S.A.: “Dueños de una pasión”.

Es cierto que los clubes, para ayudar, también necesitan ayuda. Ferro Carril Oeste fue el primero en solicitarle asistencia al Estado, que no miró para otro lado y, al igual que las instituciones sociales en este escenario adverso, dijo presente. El programa Repro –Programa de Recuperación Productiva-, inicialmente orientado al apoyo económico a Pymes, aceptó el pedido de aquellos clubes que siguieron la línea del Verdolaga de Caballito. Además, Matías Lammens, a través del Ministerio de Turismo y Deporte, lanzó el programa Clubes en Obra, destinado a mejorar la infraestructura de diversas instituciones deportivas y sociales de todo el país mediante una inversión cercana a los 500 millones de pesos. Esto se sumó a la iniciativa RED –Recuperación de Entidades Deportivas-, llevada adelante por la Secretaria de Deportes de la Nación: un esquema de subsidios de hasta 60 mil pesos al cual ya accedieron más de dos mil clubes de barrio. “Todos los argentinos y argentinas sabemos la importancia que tienen los clubes y el rol que desempeñan”, aclaró Lammens al momento de anunciar estas medidas. Pero ¿realmente lo sabemos? Por si acaso, nunca está de más recordarlo.

El aislamiento social, preventivo y obligatorio, de una forma u otra, le dio reinició a un partido que nunca termina y a un torneo del cual los clubes siempre participan: ese en el que se pone en juego el valor y significado de la palabra que muchos, casi todos, llevan entre las iniciales de sus escudos. Chaco For Ever, Alianza de Cutral Có, Sol de Mayo, Camioneros, Estudiantes de Río Cuarto, Belgrano, Talleres e Instituto de Córdoba, Juventud Unida y Estudiantes de San Luis, Olimpo de Bahía Blanca, Sportivo Las Parejas, Almirante Brown de Lules y Guillermo Brown de Puerto Madryn son sólo algunas de las instituciones que, a lo largo y ancho del país, salieron a mostrar y demostrar de qué se trata eso de ser sociales, además de clubes. Talleres de Remedios de Escalada, All Boys, Argentinos Juniors, Vélez, Ferro Carril Oeste, Nueva Chicago, Dock Sud, Lanús, Gimnasia y Esgrima La Plata, Villa San Carlos, Cambaceres y muchos otros, en Buenos Aires y Ciudad Autónoma de Buenos Aires, también se pusieron la camiseta social, que no es la misma que utilizan las sociedades.

El coronavirus vino a llevarse puesto el fútbol, pero trajo algo mucho más valioso que tres puntos o una clasificación a una copa. Ganar el partido social representa, en el torneo de la identidad y la importancia de los clubes en la sociedad, la posibilidad de dejar de manifiesto, una vez más, que los clubes son sociales, por y para la sociedad, y no sociedades para unos pocos. Porque, en época de pandemia y aunque no ruede la pelota, los clubes juegan el campeonato que jamás dejan de jugar y para el que, en esencia, fueron fundados: ser sociales. Y ahora, en cuarentena, aún más.

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Murió el futbolista marplatense Brian Cortadi

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Tenía 29 años. El fallecimiento se produjo tras un accidente de trabajo en San Cayetano, donde residía desde 2017.

El fútbol marplatense está de luto por el trágico fallecimiento del jugador Brian Cortadi, víctima de un accidente laboral en la ciudad de San Cayetano, donde residía desde 2017.

El delantero tenía 29 años y, si bien había partido a esa ciudad para seguir vinculado al fútbol, alternaba esa profesión con labores en una cerealera.

El hijo de un futbolista histórico de la ciudad, Francisco “Cato” Cortadi, había forjado un fuerte vínculo con Alvarado, para el que debutó en 2011. Un año después, se consagró campeón de la Liga Marplatense.

Pero además de jugar a nivel local (marcó 15 goles en la LMF), tuvo continuidad en el plantel del Argentino/Federal A, hasta 2015. De hecho, convirtió siete tantos para Alvarado en los campeonatos nacionales.

“Tristeza infinita por la partida antes de tiempo de Brian Cortadi. Mucha fuerza para Francisco “Cato” Cortadi y toda su familia. Desde el Club Atlético Alvarado les hacemos llegar nuestro más sentido pésame y un abrazo inmenso acompañándolos en este momento tan duro”, expresó el club marplatense en sus redes sociales.

Brian Cortadi fue a San Cayetano para disputar el Federal B para Independiente. En ese club también jugó el Regional Amateur 2019 y se consagró tricampeón de la Liga Necochense.

En 2020 también jugó en Vecinal Unidos, de Lisandro Olmos.

Casado, con dos hijos, actualmente se desempeñaba Club Vieja Estación de la Liga Amateur de San Cayetano.

FUENTE: LaCapitalMDP

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El descubridor y el hermano de Dibu Martínez hablaron sobre sus primeros pasos en los clubes de Mar del Plata

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DIBU MARTÍNEZ DIO SUS PRIMEROS PASOS EN MAR DEL PLATA / Foto: AFP

Emiliano Martínez, el héroe de la Selección Argentina en los penales contra Colombia, también salió del interior. Hasta los 12 años, edad a la que se incorporó a Independiente de Avellaneda, atajó en Mar del Plata. Vistió las camisetas de Talleres y San Isidro de esa ciudad, siempre junto a su hermano Alejandro, que jugaba de delantero, y detrás de los pasos de uno de los formadores más influyentes que tuvo, Jorge Peta. Ambos dialogaron con IF Radio y contaron cómo fueron los comienzos de Dibu en La Feliz.

Trabajamos con él desde infantiles“, empezó diciendo Jorge Peta, el primer gran descubridor que tuvo quien hoy es arquero titular de la Selección Argentina en la Copa América, en Interior Futbolero Radio. “Pasamos unos pocos meses en Talleres y lo llevamos para San Isidro. Entre club y club lo tuvimos más o menos tres años“, continuó.

Peta reconoce que no podía anticipar el futuro de Emiliano en el arco celeste y blanco, pero nunca tuvo dudas de lo que conseguiría como jugador: “Ninguno se imaginaba todo esto que le está pasando a Dibu, pero sí que iba a llegar a jugar a primera porque siempre tuvo la convicción y era muy aplicado en los entrenamientos“.

Su ex entrenador en Mar del Plata contó que Martínez “se destacaba siempre por la altura“, condición que en ocasiones despertaba las sospechas de los rivales que lo enfrentaban: “Muchas veces venían los árbitros a pedirnos su documento porque los técnicos de los otros equipos decían que era mucho más grande“, narró Jorge Peta.

¿Pero Dibu siempre se paró bajo los tres palos? “Le gustaba jugar de 9“, dijo Jorge, aunque dejó en claro cuál era el deseo de Emiliano al recordar que “a veces iba al banco en categorías más grandes, lo querías poner de otra cosa y él quería ser arquero, ya estaba mentalizado“.

“A ESTE CHICO DÉJENMELO PORQUE VA A DAR QUE HABLAR”: EL DÍA QUE LO CONOCIÓ PEPÉ SANTORO

Su llegada a Independiente y la captación del buen ojo de Miguel Ángel Pepé Santoro no se dio sin antes pasar por los dos clubes más importantes de Argentina: “Fuimos a River, en esa prueba no quedó, en Boca tampoco, pero en ningún momento se desilusionó“, aseguró Peta. “Lo llevamos a Independiente, lo vio Pepé Santoro y dijo ‘a este chico déjenmelo porque va a dar que hablar’ y así fue“, recordó su formador.

Alejandro Martínez es hermano de Emiliano. De chico jugaban juntos, Dibu atajaba y Alejandro era el que hacía los goles. Siempre se movieron siguiendo los pasos de Jorge Peta, quien era amigo de la familia. “A Talleres fuimos por un amigo mío que llegó a jugar en primera, Rodrigo Erramuspe“, contó Alejandro. “Después de unos años se nos complicó en Talleres y nos fuimos a San Isidro“. Y, sobre la relación que guardaban con Peta, señaló que “Jorge es amigo de la familia, el fútbol también se trata de amistad, así que íbamos siempre a donde estaba él“.

Hoy, Alejandro y toda la familia de Dibu disfrutan el gran presente que está viviendo el arquero de la Selección Argentina y saben que no es casualidad: “Emi recuerda siempre de dónde salió, no se olvida de sus principios y eso es fundamental. Toda su carrera fue sacrificada, fue papá hace poquitos días y es un sacrificio tener a la familia lejos. Se está repitiendo lo que vivió cuando era chico“.

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Reviví el último programa de IFTV: La historia del Deportivo Mac Allister, Federal A y más

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Como es costumbre, Interior Futbolero te trae lo mejor del fútbol chacarero, para que sigas disfrutando semana a semana. En esta ocasión, te invitamos a conocer la historia del Deportivo Mac Allister y los inicios de los hermanos Alexis; Francis y Kevin en la institución que lleva su nombre.

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El Bibi González dejó el fútbol: el emotivo texto de despedida que publicó en sus redes sociales

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A sus 40 años, Gabriel González decidió dejar de ser jugador profesional. El “Bibi” se despidió de las canchas con un emotivo mensaje compartido en sus redes sociales y una especial dedicatoria para Douglas Haig de Pergamino.

El histórico Gabriel González anunció su retiro. En su vasta trayectoria por el fútbol de ascenso en Argentina se cuentan hitos como haber llegado a Primera con Huracán de Tres Arroyos, el ascenso a la B Nacional con Douglas Haig de Pergamino, donde fue figura y goleador y el ascenso al Federal A con Peñarol de San Juan, su último club.

EL TEXTO QUE COMPARTIÓ EN SUS REDES

Hola a todos: escribo estas líneas en medio de una mezcla de sensaciones. Por un lado, tristeza, melancolía, nostalgia…pero por otro, con alegría, felicidad y mucha seguridad de la decisión que les vengo a contar.

El almanaque dice que tengo 40. Después de pensarlo, y bastante, junto a mi esposa Sabrina, tomé la durísima determinación de ponerle punto final a mi carrera como jugador profesional. Sí, ME RETIRO.

Por eso me tomo el tiempo para mencionar y, sobre todo, agradecer a los que me acompañaron en este complejo pero hermoso camino que fue ser futbolista, desde mi pueblo con la primera pelota hasta mis últimos partidos en San Juan.

No puedo olvidarme de mi querido Gelly Football Club, que fue mi primer escudo, el de mis amigos, el de ponerme una camiseta, competir, jugar contra otros chicos siendo tan chico. Después, mi desembarco en Pergamino, donde vestí las camisetas de Argentino, Juventud y El Socorro para luego sí meterme de lleno en mi profesión; porque llegué a Douglas, a quien le voy a dedicar un párrafo aparte. Debuté en el Argentino A del año 2000 y ahí me sentí vivo.

Después de varias temporadas en el club me tocó ir por primera vez a Tres Arroyos para firmar en Huracán, institución con la que cumplí el sueño de todo pibe, que es jugar en Primera División ¡y hacer un gol en la Bombonera!

Llegó el momento de Godoy Cruz, crucé la Cordillera y estuve en Chile, en Santiago Wanderers, regresé a mi amado Douglas. Debí irme con dolor y me recibió Unión de Mar del Plata. Tras esa excursión, me puse la de General Rojo, algunos meses después, otra vez en Argentino y me mudé a San Juan para lucir la de Unión de Villa Krause.

Probé una experiencia en Sarmiento de Chaco, retorné a tierras sanjuaninas y no me fui más: otro ciclo en Unión, Desamparados, Peñarol y Trinidad, para terminar así mi maratónico recorrido al cual hoy pongo un cierre.

Al Rojinegro lo dejé para el final. Estuve un período corto de purrete cuando arribé de mi localidad, de grande me dio la chance de ser profesional, me fui y en el 2010 renuncié a cosas materiales para estar nuevamente con mi gran amor.

Salimos campeones dos veces en igual cantidad de temporadas (2010 y 2012), vueltas que fueron diferentes a las otras cuatro (Huracán TA, Santiago Wanderers, Godoy Cruz y Peñarol) por lo emocional, las amistades, el cariño de la gente y por lo incondicional que fui yo para con esa camiseta y ella para mí. No pude volver con pantalones cortos, sin embargo, es mi casa, voy a seguir ligado a este deporte, y quién dice…

En la despedida quiero agradecerles a cada uno de mis compañeros. Los recuerdo, y no les miento, a absolutamente todos los que alguna vez compartieron un plantel conmigo. A los entrenadores que me aportaron sus enseñanzas. A los dirigentes que confiaron en mí. A los periodistas que siempre me trataron con respeto y valoración. A mi familia, a mis viejos, Chulo y Rosa, a mi hermano Patricio que fue muy importante en mi carrera, a mi cuñada Vanesa, a mis sobrinos Marcos y Milagros, a mi hijo Valentín, que me acompañó desde el primer día, a mi mujer Sabrina, que siempre estuvo ahí firme y se bancó todas, a mi familia de San Juan, a mis amigos del pueblo y en especial al hincha, que en cualquier cancha, en la calle, o donde sea, nunca dejó de darme su afecto más allá de los resultados deportivos.

Hoy me toca cerrar una etapa que fue hermosa. No obstante, empieza otra. Seguiré ligado a este hermoso deporte claramente. Sin apuros, me voy capacitando y, si Dios quiere, nos volveremos a ver de la línea de cal para afuera.

GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS!!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Jorge Jaskilioff recordó a Rodrigo Munilla: “Siempre estaba con una sonrisa dando una mano a cualquiera”

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El periodista Rodrigo Munilla falleció este viernes luego de haber contraído coronavirus y pasar varios meses internado. Reconocido por sus colegas, cumplió su sueño de trabajar junto a Víctor Hugo Morales y también se dedicó a cubrir el fútbol de ascenso. “Es un ejemplo para la camada venidera de periodistas especializados en deportes” dijo Jorge Jaskilioff, colega y amigo de Rodrigo.

El mundo del fútbol lamenta la partida de Rodrigo Munilla, periodista deportivo que falleció este viernes a sus 44 años. Desde marzo permanecía internado en el Hospital Ramos Mejía tras haberse contagiado de coronavirus.

Jorge Jaskilioff, periodista de Radio Brisas de Mar del Plata e íntimo amigo de Munilla, lo recordó en el aire de Interior Futbolero Radio: “Tenía una generosidad y un corazón tan grande que la peleó desde el día en que nació. Cuando nació, en 1976, en el parto murió su mamá y a él lo crió una tía, no tenía otra familia”.

“Él salía todas las tardes con nosotros en la radio, no te pedía nada. Para él la radio era su vida”, agregó el “Ruso” y además destacó que “el tipo estaba con una sonrisa dando una mano a cualquiera. Y, si algo me deja tranquilo, es que pudo trabajar con su ídolo que era Víctor Hugo Morales”.

Jaskilioff también dijo que Rodrigo Munilla “es un ejemplo para la camada venidera de periodistas especializados en deportes” y que para él era como “un hijo adoptivo, cada noche rezaba por él”.

CHIQUI TAPIA Y LA AFA DESPIDIERON A RODRIGO EN LAS REDES SOCIALES

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Reviví el último programa de IF-TV: La historia de Claudio Yacob y Tamara Bazán

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Como es costumbre, Interior Futbolero te trae lo mejor del fútbol chacarero, para que sigas disfrutando semana a semana. En esta ocasión, te invitamos a conocer la historia de Claudio Yacob y sus inicios en Club Atlético Carcarañá, previo a su llegada a Racing y al fútbol grande nacional.

A su vez, te contamos la historia de Tamara Bazán, la primera futbolista de la provincia de Catamarca en convertirse en profesional.

 

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HISTORIAS DE VIDA

Sergio Busciglio: vida y obra de una escuela en el interior

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De futbolista a formador. De formador a entrenador. Pero siempre con la misma filosofía, etapa de su vida en la que uno se enfoque: la importancia del potrero, la búsqueda de talento de La Quiaca a Ushuaia, el uso de los propios recursos para afrontar los desafíos y el trabajo duro para hacer desde abajo al jugador. Ese es Sergio Busciglio.

 

Sergio Busciglio nació el 28 de enero de 1965 en Rosario. En una de las urbes más importantes que tiene la República Argentina no solo vivió su infancia, sino que comenzó a aflorar en él un gran amor por el fútbol. “Rosario era pasión. Era ir a la escuela y hacer una pelota con medias, sacarnos el guardapolvo y jugar con las camisetas. Eran clásicos en la Escuela Ciudad de Rosario en la calle Oroño“, recuerda el protagonista de esta historia en diálogo con Interior Futbolero.

Sergio Busciglio en su etapa de jugar, con San Martín de Mendoza (Foto: archivo de Sergio Busciglio)

Su desarrollo como futbolista fue más allá del ámbito escolar. Asistió a Juan XXIII; a Renato Cesarini; al Club Provincial y, finalmente, a Rosario Central. Esto último puede resultar algo extraño teniendo en cuenta que él era el único fanático del canalla en una casa dominada por hinchas leprosos. “De chico estaba en un barrio muy de Central. La familia de al lado de casa era fanática, me daban caramelos y me decían ‘vos tenés que ser de central’, me inculcaron esa pasión. Así fue como me hice de Rosario“, expresa, aunque recuerda también que “la rivalidad siempre estuvo, pero antes había más respeto“.

De las inferiores en la academia rosarina pasó a Temperley en 1985, donde debutó como profesional. Luego apareció en su vida, durante seis meses, San Martín de Mendoza. “Quede marcado por la gente”, rememora Busciglio. En 1988, con apenas 23 años, armó sus maletas para viajar a Guatemala, donde firmó con Xelajú. “Un club con mucha exigencia, cerca de México y 2300 metros sobre el nivel del mar. Ahí me terminé haciendo hombre, me marcó. Me trae recuerdos enormes“, señala. Tras dos años en los superchivos, realizó una verdadera gira centroamericana por Honduras; El Salvador y Costa Rica, para volver a Sudamérica desempeñándose en Perú, y finalmente retornando a suelo patrio con Talleres de Perico y Unión de Totoras. En este último, para su retiro como deportista.

Sergio Busciglio durante su etapa en Xelajú de Guatemala (Foto: archivo de Sergio Busciglio)

Sin embargo, jamás se alejó de las canchas. En primera instancia, Miguel Isabella lo llevó a Boca Juniors en la época de Jorge Griffa, para captar talentos en el interior del país. Dicha labor la repitió en Ferro en la temporada 1999/2000, cuando los de Caballito estaban militando en la Primera División. “Un club enorme, tuvimos un éxito terrible en divisiones inferiores“, destaca. Tras el mencionado curso, Jorge Bianco (con quien forjó una amistad en Guatemala y Unión de Totoras) lo lleva a la Academia Duchini, donde por 10 años se dedicó a recorrer todo el país con el mismo objetivo que en el verdolaga y el xeneize. “Los chicos tenían todo ahí, hasta el estudio. Puse a mi mamá para que haga la comida, fue madre de muchos jugadores que estan hoy en Primera“, indica.

De su larga etapa en esa entidad, recuerda la ocasión en que un joven Licha López empezó su formación allí: “La mama llega un día en la bici, habla con Bianco, le dice que tiene a su hijo que vive a dos cuadras. Yo tenía un equipazo, no tenía cabida sin conocerlo. Llega y me dice que juega de 9. Lo probamos de 9 y no le hacía un gol a nadie. Lo tiro de volante, después de 4. Cuando lo hago, veo que tiene una condición técnica bárbara. Un día falta el 2 por lesión, y lo tiro en primera después de un trabajo de tres meses“.

Sergio Busciglio como entrenador de Gimnasia CdU (Foto: archivo de Sergio Busciglio)

Sin embargo, llegado el momento, quiso incursionar en otros pagos como director técnico de primera: “Después de muchos años me dan la primera de Duchini, que juega un torneo muy competitivo en Villa Constitución. Salimos campeones, ganamos el derecho de jugar el Argentino B. Cuando hablo con Bianco me dicen que no lo quieren jugar. Ahí me dije ‘no, no puede ser, otra vez a la formación. Si me sale una oportunidad de que puedo demostrar que puedo dirigir, me gustaría’. Con el tiempo llegan dirigentes de Villa Dolores a traer jugadores a la academia, me ven trabajar, y me dicen ‘profe, me hablaron bien de usted, ¿No le gustaría agarrar en el Federal B Económicamente le podemos pagar esto’. Ese ‘esto’ era muy superior a lo que ganaba en la academia. Me la jugué y me salió bien. De ahí empieza mi carrera como técnico“.

C0n Villa Dolores, en el Argentino B 2003-04, logró pasar como líder la etapa de grupos, sorteando además la primera etapa eliminatoria con Atlético Policial. Sin embargo, en la segunda cayeron con Atlético Concarán. Tras eso volvió un año más a la Academia Duchini, hasta que su primo Carlos Roldán lo recomendó en Gimnasia y Esgrima de Concepción del Uruguay en 2008. “El club en ese momento estaba para empezar todo. Llevé juveniles de la academia y se armó todo con jugadores locales. Enfrentábamos a Patronato en el Argentino A y la mayoría de los clásicos los ganábamos nosotros. Es impresionante dirigir un clásico en Entre Ríos, la cancha llena“, expresa.

Sergio Busciglio como entrenador de Cruz del Sur (Foto: archivo Sergio Busciglio)

Su siguiente paso fue en Cruz del Sur de Bariloche, al que describe como “un club de Argentino B, pero que vivíamos de primer nivel, en hoteles muy buenos. Ahora hicieron la cancha sobre el Nahuel Huapi, son muy prolijos“. Además, mencionó que “hicimos una gran campaña y después en segunda vuelta nos quedamos sin nafta. Sin refuerzos es difícil“. Por otra parte, hace hincapié en una anécdota en particular: “Un día, el primero en la ciudad, me levanto y había un metro de nieve. No sabía que decirme el ayudante de campo, me dice que cuando es así y no entrenan. Yo le dije que cómo no iban a entrenar, era un Argentino B. Finalmente lo hicimos en un lugar cubierto“.

¿La siguiente parada? En El Linqueño. “Llegamos a los cuartos de final con Alvarado y perdemos. Ahí dirigí a uno de los mejores jugadores del fútbol argentino: Luciano Millares. Lo llevaron a varios clubes, lo querían en España, pero el no quería irse de El Linqueño“, rememora.

Sergio Busciglio como entrenador de Boca de Río Gallegos (Foto: archivo de Sergio Busciglio)

Tras eso llega la oportunidad de ser DT en Boca del Río Gallegos: “Me ve Lázaro Báez y Ricardo Suárez, que era la mano derecha de él en el fútbol, para ir a Boca de Río Gallegos. Ni lo dudé. Por las cosas que había, era Primera División. Era un club muy prolijo, los jugadores tenían catering, comían bien, entrenaban doble turno, siempre hubo buena ropa para estar abrigados, tenía lugares de entrenamiento, colectivo doble para jugar. Viajábamos mucho entre Federal B y Copa Argentina, había ocasiones donde partíamos y regresábamos en un mes. Nunca faltó nada, siempre nos pagaron a término. Lázaro era un hombre que veía poco, pero cuando nos llamaba noté que era futbolero, amaba a Boca de Río Gallegos. Me mandaba a buscar a las prácticas porque quería saber que hacíamos, iba a la oficina de él donde me esperaba con el mate, siempre apoyando y nunca metiéndose en el armado del equipo“. De todos modos, indicó: “Después del tercer año en Boca de Río Gallegos ya no era lo mismo, no tenía las mismas aspiraciones“.

Sergio Busciglio como entrenador de San Martín de Mendoza (Foto: archivo de Sergio Busciglio)

En base a esto último es que emprende viaje a un viejo conocido. San Martín de Mendoza, institución que vio a Busciglio como jugador y ahora lo iba a tener como el hombre que comandase a los futbolistas. “Es el equipo más importante que dirigí. El que no jugó o dirigió en ese club realmente no tiene la dimensión de lo que representa. Carlos Bartolucci, me llevó, un compañero que tuve durante mi experiencia como deportista allí. Tenía que dirigir Liga, y después Argentino B, bien de abajo“, menciona. Luego de conquistar la liga sin refuerzo alguno, logran acceder al Federal B 2015, donde tenían “un equipo ganador de la liga, cinco refuerzos de la columna vertebral y una dupla goleadora que arrasaba con todo. Todos pibes jóvenes“. Es así como llegan a la final por el ascenso contra Defensores de Pronunciamiento.

Metimos 15 mil personas en la cancha. Fue algo terrible ese día. Estaba el abuelo, el papá y el nieto de la mano yendo a la cancha. El ayudante de campo me dice ‘mirá lo que es esto’, porque el vestuario tiene ventanas que dan a la cancha, ves una parte de la gente. Mirábamos y no lo podíamos creer. Salimos y explotó el estadio. Fue el club que más me marcó“, rememora Busciglio. Sin embargo, no pudieron contra los entrerrianos y el ascenso les fue esquivo. “Nos ganaron bien 1-0. Al día de hoy sueño, me levanto y digo que no puede ser que se me haya escapado“.

Sergio Busciglio en una nueva etapa con Gimnasia CdU (Foto: archivo de Sergio Busciglio)

La intención mía siempre fue quedarme, pero aparece otra vez Gimnasia de Concepción del Uruguay y económicamente era tres veces más de lo que ganaba. Hable con la dirigencia porque me quería quedar, pero no llegamos a un acuerdo económico hasta una parte donde yo creía que merecía“, da pie Busciglio para hablar de su nueva etapa en el lobo entrerriano que duró seis meses. Sin embargo, reconoce que tendría que haberse quedado y seguir el proceso con el elenco chacarero: “Siento que no era mi momento, mi representante me lo decía. Pude solo llevar dos refuerzos, era un equipo ya armado y con gente grande. Comenzamos ganando, una campaña muy buena, pero después hay una diferencia con Leguizamón, jugador importante del club. Lo saqué en un partido y no aceptó eso. No nos pusimos de acuerdo y renuncie al club que sigo amando. No sé quien tenía la culpa, si el o yo, pero pasan estas cosas en el fútbol“.

Sergio Busciglio siendo presentado en Huracán de San Rafael (Foto: Diario Uno)

Después de esa tormenta, sin embargo, salió el sol para Busciglio. “Aparece la posibilidad de volver a Mendoza, a un grande, Huracán de San Rafael. Equipo más grande del sur de la provincia. Prácticamente estaba descendido a falta de 6 partidos, pero los salvé del descenso, encontré una dirigencia muy buena“, expresa. En el Federal B 2017, el último que disputó antes de la fusión con el Federal C para conformar el Regional Amateur, logra formar un equipo que alcanza las semifinales. Sin embargo, comenta que ahí descubrió otro aspecto del certamen: “Me di cuenta lo peligroso que es llegar hasta ahí sin tener la espalda en AFA, cuando perdemos con Peñarol de San Juan. En nuestra cancha le ganamos 2-1 y nos anulan un gol insólito, ahí pasábamos a la final con Camioneros, iba a ser difícil. Llegamos a cancha repleta y perdemos esa semifinal, pasó algo muy raro ahí en esa cancha“.

Sergio Busciglio, feliz en Gimnasia y Tiro de Salta (Foto: InfoBravo)

El anteúltimo capítulo, por el momento, nace a raíz de ese acontecimiento. “Con esa angustia de no haber ascendido sigo en Huracán, y me llama un equipo de la ciudad que también se estaba por ir al descenso: Las Paredes, club histórico de San Rafael. Mi hijo me da una mano como jugador y los salvamos del descenso. Te puedo asegurar que el agasajo que tengo en ese club es increíble“.

Luego de ese breve paso, llega al puesto que ostenta en la actualidad. “Me llama Jorge Paganucci, presidente de Autocredito, y habla con la gente de Gimasia y Tiro de Salta para que tome la coordinacón general de un club gigante como es ese. Salimos campeones en todas las divisiones acá de Salta, hasta que me vuelvo por la pandemia a Mendoza. De regreso en Salta, me llaman para dirigir la Primera Local, que es lo mejor que tiene Gimnasia para el futuro“.

Con una trayectoria de más de 20 años, y un recorrido exhaustivo de nuestra Argentina, Busciglio menciona que “cada provincia tiene su forma de vivir, un folclore futbolístico diferente. En Salta la gente es apasionada al 100%, lo que pasa es que el jugador está lejos de Buenos Aires y, cuando llega a una edad donde ve que no tiene las mismas posibilidades que en Buenos Aires, empieza a jugar en torneos barriales. No así en Santa Fe y Córdoba. Griffa fue un adelantando, poniendo una pensión en Newell’s, porque al del Norte le queda más cerca Rosario. Empezás a ver que el santiagueño tiene una forma distinta, la mayoría son habilidosos. Muchos goleadores son de ahí. En Catamarca eran buenos con pelota parada, como en Río Gallegos. En Entre Ríos el jugador es más de entrenar, porque está más cerca de Buenos Aires. Entre más te alejás de Buenos Aires, más cuesta profesionalizar. El jugador del norte está acostumbrado a un ritmo, camina despacio. El jugador sureño, es más arraigado, extraña a la familia, Me ha pasado de traer un jugador distinto y al hermano que no lo era tanto, o los padres, para que lo acompañen en el primer proceso. También está el tema de la alimentación. En Catamarca jugábamos un partido y los jugadores querían comer locro“.

Como reflexión final, cuenta: “Muchos no saben la pobreza que pasa a veces un papá o una mamá. Hacen empanadas para sacar pasajes porque un coordinador les dice que su hijo puede tener una posibilidad, y venden empanadas en el pueblo. Le cuesta mucho a un jugador del interior, y algunos técnicos eso no lo ven. Se pierden los Griffa o los Griguol“.

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Edgardo Malvestitti: dirigió en el interior, formó a Ignacio Scocco y ahora estará en el cuerpo técnico de Newell’s

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El fútbol provoca emociones. También es el medio ideal para que muchos sueños se lleven adelante, y para que tarde o temprano se vean los frutos de los trabajos bien realizados. El caso concreto se refleja en Edgardo Malvestitti, hincha confeso de Newell´s, y con una extensa carrera como director técnico, quien hoy tiene la posibilidad de ser el ayudante de campo de Fernando Gamboa en el conjunto Rosarino.

El Chueco tiene en su sangre la escuela leprosa: 12 años como jugador y otros cinco como entrenador le dieron el certificado de alumno. Tuvo como compañeros a Eduardo Berizzo, Mauricio Pochettino, Claudio Vivas, entre tantas otras figuras. También aprendió de Marcelo Bielsa y de Jorge Griffa. En su ADN está el fútbol, sin dudas. Pero también Newell´s.

Luego de su carrera como jugador, Malvestitti decidió seguir ligado al fútbol. Pero del otro lado de la línea. Su capacitación constante lo llevó a ser entrenador, donde tuvo un gran paso por Bolivia, una etapa breve por El Salvador y también por el fútbol del interior, donde dirigió a Ferro de Olavarría, Tiro Federal de Rosario, Sportivo Las Parejas y San Martín de Carlos Pellegrini.

Dirigió clubes de renombre en el fútbol Boliviano como, por ejemplo, Oriente Petrolero, Blooming, Bolivar, Real Potosí, Sport Boys, Universitario de Sucre y Nacional de Potosí. Tuvo la posibilidad de disputar competencias internacional, como las copas Libertadores y Sudamericana. También estuvo en Deportivo Águila (El Salvador).

En 2020 tuvo la posibilidad de volver a su querido Newell´s, pero en esa oportunidad para dirigir a la categoría 2002. Desde 1996 hasta el 2001 había trabajado en las Divisiones Juveniles, donde formó a jugadores como Ignacio Scocco, Nicolás Spolli, Fernando Belluschi y varias más que tuvieron la posibilidad de llegar a ser profesionales.

En una entrevista con Interior Futbolero, Malvestitti aseguró que el fútbol del interior tiene “mucha pasión, mucho sacrificio, mucha grandeza y capacidad en cuanto a cuerpos técnicos. Después, los jugadores del Interior tienen más tiene más hambre y se comprometen más con los objetivos, tienen mucha predisposición y sacrificio. También, al contrario de lo que se piensa, hay jugadores de mucha jerarquía, con potencial de Primera División”.

El Chueco tuvo una carrera apasionada. Una vocación notable por el deporte, y también sacrificada. La vida ya lo premió con un sueño para él: Volver a dirigir en Argentina. Regresó al club de sus amores, y hoy es parte del cuerpo técnico del plantel profesional del conjunto Leproso.

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El “chueco” Robledo, uno de los tantos héroes anónimos del título de Colón

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Miguel Robledo junto a Alex Vigo, actual jugador de River.

Miguel Ángel Robledo, más conocido como “chueco”, coordinador con más de 15 años de trayectoria en las inferiores de Colón de Santa Fe y quien dirigió a gran parte de los juveniles que se consagraron campeones con el “sabalero”, habló mano a mano con Interior Futbolero respecto de cada uno de ellos y acerca del nivel que hay en las canteras rojinegras.

“Lo nuestro es un aporte pequeño, es mínimo. Esto es todo del plantel profesional, la dirigencia y el cuerpo técnico. Por supuesto que nos pone contentos que muchos chicos de las inferiores hayan sido partícipes de este logro”, esboza de manera cauta y quitándose responsabilidad alguna el “chueco” Robledo. Sin embargo, fueron él y tantos otros entrenadores quienes formaron a Facundo Farías, Facundo Garcés, Eric Meza, Santiago Pierotti, Nicolás Leguizamón, Tomás Moschión, Tomás Sandoval, etc.

Quien fuera ayudante de campo de Javier “Alemán” López y de Pablo Morant en su momento, en Primera División, conoce a los citados anteriormente a la perfección, ya que los dirigió a prácticamente todos durante su paso por las inferiores sabaleras, “su lugar en el mundo”, como las define. Allí, Robledo tuvo a cargo desde la reserva de AFA hasta la séptima división, pasando por la primera de liga santafesina, cuarta, quinta y sexta de AFA.

Robledo junto a Javier López dirigiendo la Primera División.

“Es una sensación de deber cumplido ver campeón a los chicos. Somos formadores por vocación, esto no nos hace más grandes, pero tenemos una muy linda sensación tras el título. Estos jugadores son un ejemplo para los que están más abajo, y también nos sirve para mostrarle a otros chicos que hoy Colón te puede dar la chance de integrar un plantel profesional”, continuó. Además, agregó: “Uno trabaja para formarlos integralmente a todos los chicos. Potenciar las condiciones de ellos más allá de la técnica, profesionalizar la parte física, los cuidados personales y todo lo que rodea la práctica del deporte. Nosotros somos docentes del fútbol”.

Con respecto a los “campeones”, Robledo evitó hacer nombres propios y destacó el trabajo de todos ellos: “No me sorprendieron ni Garcés, ni Meza, ni Farías, ya que uno los conoce de inferiores, pero sí la cantidad de juveniles que integraron el plantel y que todos hayan estado a la altura. Es buenísimo haber encontrado, cosa que no es fácil, un técnico de primera (Eduardo Domínguez) que les dé las oportunidades de jugar”.

Robledo, quien fue parte del proceso de formación también de Lucas Alario, Alex Vigo y Tomás Chancalay, entre otros, invitó a soñar al pueblo sabalero: “Mas allá de los chicos campeones y los 2000 que seguramente firmen contratos este año, hay buenos jugadores en las camadas 2001, 02’, 03’ y 2004”.

Por último, expresó su agradecimiento hacia la institución: “Colón me ha dado la posibilidad de crecer como técnico, como persona, y de crecer día a día en esta profesión”.

Interior Futbolero.

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