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HISTORIAS DE VIDA

Del Caribe a la Argentina: un haitiano en Entre Ríos

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Judelin Aveska, el haitiano que juega para Atlético Uruguay en el Federal B y para el Seleccionado de su país, es dueño de una historia admirable. Llegó a Sudamérica desde el Caribe a los 20 años y estuvo a punto de tener que volverse a su país sin siquiera poder mostrarse en un entrenamiento. Más adelante, le tocó vivir desde muy lejos una de las peores tragedias naturales que sufrió su país. Sin embargo, logró forjar una interesante carrera que hoy lo tiene con la ilusión de jugar la Copa América para su país ante rivales como Brasil, Ecuador y Perú.

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“Dichosos los que no han visto y sin embargo creen”, le dijo Jesús al apóstol Tomás, quien en un principio no había creído en su resurrección al no haber estado presente cuando se produjo su primera aparición frente a los otros 10 apóstoles. Esta frase bíblica (Juan 20:29) puede parecer algo descolgada en un artículo periodístico sobre fútbol de ascenso, pero si se tiene en cuenta la ferviente fe en Dios con la que Judelin Aveska afrontó los difíciles desafíos y situaciones que debió atravesar para hacerse una carrera, entonces si se encuentra cierta correlatividad.

Nacido el 21 de octubre de 1987 en Cabo Haitiano, República de Haití, Judelin forjó desde pequeño una carrera futbolística que al día de hoy lo tiene como parte del Seleccionado haitiano de fútbol. No le fue fácil, ya que en varias ocasiones tuvo que tomar decisiones y aceptar propuestas que muchas veces no mostraban con claridad qué podía llegar a suceder en el futuro. “Cuando era chico empecé en una escuela de fútbol de mi barrio, y de ahí me fui a Puerto Príncipe, la capital de Haití. Fue complicado, porque mi padre siempre me inculcó el estudio como la máxima prioridad”, comenzó Judelin la charla con Interior Futbolero.

Aveska entrenando en Atlético Uruguay, a donde llegó tras casi ocho años de carrera en el fútbol argentino. Foto: Superdeportivo.

Sin embargo, llamó la atención rápidamente y consiguió gracias a su talento ser tenido en cuenta para jugar en las selecciones juveniles sub 17 y sub 20. Fue así que conoció a Claudio Frías, un técnico argentino que coordinaba estos seleccionados y que en 2007 le habló sobre una chance de ir a jugar a Sudamérica. “Me propuso ir al Uruguay para jugar en Nacional, donde él había probado a otro haitiano que no le había ido muy bien, cuando conocí esa historia muchas ganas no me dieron de viajar, pero sabía que era una gran oportunidad y además ya me habían pagado los pasajes para ir. Estuve un mes en Montevideo pero como no me salía la visa no pude entrenar y se me empezó a acabar el plazo para quedarme”, relató respecto a sus primeros pasos en suelo rioplatense.

Fue un momento muy difícil para Judelin porque además, para agregar dificultades, hablaba muy poco español. “Gracias a Dios, conocí a Nacho Vidal, un hombre del fútbol de Bahía Blanca que en aquel momento era un estudiante universitario y que me ayudó con todo lo que pudo”, reconoció. Pero el plazo en Sudamérica se agotaba inexorablemente, hasta que tres días antes de volver a Haití, en un paseo con Vidal por Buenos Aires se le abrieron de forma inesperada una gran oportunidad: “Pasamos por el Monumental y Nacho, que tenía conocidos allí, consiguió que me dieran una oportunidad de mostrarme en River. Sabía que era una posibilidad mínima, pero tuve fe en Dios y me incluyeron en una práctica de fútbol. La verdad que al coordinador de inferiores de aquel momento no le gustó nada de mí, pero estaba Jorge Tapón Gordillo (quien fue como mi padre en la Argentina) que logró convencerlo para que me dieran un poco más de tiempo”.

Juedlin logró incorporarse a las divisiones juveniles de River y no sólo pudo, de una vez por todas, empezar a practicar sino también a estar contenido y alimentarse de manera sana cuatro veces por día con “comidas deportivas”, según las calificó: “cuando estaba en Haití comía una vez por día y era lo que había”. Tres meses más tarde, por recomendación de Guillermo Rivarola y parte del cuerpo técnico de Daniel Passarella, entrenador del Millonario en 2007, fue subido al plantel de Reserva. “Y estuve a un paso de la primera, llegué a concentrar y formé parte del banco de suplentes una vez que River jugó en Bahía Blanca contra Olimpo. Ese era un equipo con grandes jugadores como Ariel Ortega y Radamel Falcao por ejemplo”. Pero de repente el sueño se truncó: Passarella renunció y en su lugar llegó Diego Simeone con un nuevo cuerpo técnico. Le dijeron que no iba a tener lugar y le terminó surgiendo la posibilidad de ir a Mendoza para jugar en Independiente Rivadavia. “Yo no me quería ir, estaba muy cómodo en la pensión, lloré, pero me dijeron que no iba a tener posibilidades. No me quedó otra que aceptar”, recordó el defensor.

En 2008, Judelin Aveska llegó a Independiente Rivadavia, donde se desempeñó hasta 2013. Foto: Diario UNO.

En Mendoza se volvió a encontrar con el Burrito Ortega, a quien Judelin lo recuerda como “una gran persona, desde el primer momento me dijo: ‘no te preocupes, vamos a ir juntos para allá y te voy a apoyar en lo que pueda’, esas palabras fueron importantísimas para mí”. Finalmente, las tierras cuyanas le sentaron bien, encontró allí un suelo fértil para seguir con su formación como futbolista pero, más importante aún, para forjar una familia: “En Mendoza conocí a mi mujer y hoy en día estoy terminando de hacer mi casa allá. Estoy muy agradecido con la gente de Independiente Rivadavia, me han tratado realmente muy bien”.

De todas maneras, en Mendoza también le tocó vivir tal vez uno de los momentos más complicados y angustiantes de su vida. El 12 de enero de 2010 se registró en Haití un fuerte terremoto con epicentro a 15 kilómetros de Puerto Principe con consecuencias devastadoras: 316.000 personas fallecieron durante el sismo y sus réplicas. “Fue muy difícil todo. Me salvé por un detalle no haber estado en Haití, fue Dios quien me hizo estar aquí en Argentina. Unos días antes estaba en la casa de un amigo en Estados Unidos y tenía planeado pasar por Haití antes de retornar a Mendoza. Mi amigo me dijo que quería conocer Argentina y entonces cambié los pasajes y suprimí la escala en Haití. Recuerdo que la mañana de los terremotos Walter Ledesma, mi compañero de concentración en Independiente Rivadavia, entró a la habitación y me dijo ‘Jude, los haitianos se están muriendo’. Yo pensé que me estaba cargando, porque además no tenía ni idea de lo que significaba la palabra terremoto en español. Cuando prendí la televisión no lo podía creer”, recordó Judelin.

Haití, el país más pobre de América en aquel momento según el Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas, no estaba preparado en absoluto para semejante catástrofe natural; las imágenes que se mostraban por televisión confirmaban el frío número estadístico de la ONU. “Fue una situación muy angustiosa, porque yo estaba acá y me ganaba la impotencia, rezaba mucho. Además, por momentos se me hacía muy difícil seguir minuto a minuto lo que ocurría en mi país. Gracias a Dios mis familiares no la pasaron muy mal, pero si debí lamentar el fallecimiento de dos amigos”, agregó Judelin, que con su fe ciega en Dios ayudó como y desde donde pudo y continuó su camino hacia adelante.

Y una manera de estar cerca de su país fue y es a través del Seleccionado Nacional, con el cual lleva disputados más de 50 partidos oficiales. Con más de diez años de trayectoria con los colores de Haití, fue recientemente convocado para la última fecha FIFA en la cual su equipo disputó partidos por las eliminatorias de la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (Concacaf) para el Mundial de Rusia 2018. “Perdimos el último partido con Panamá y quedamos muy comprometidos para entrar al hexagonal final, estamos prácticamente eliminados”, detalló acerca de esta última experiencia. Sin embargo el horizonte es claro para Judelin Aveska: la Copa América Centenario, a la cual Haití clasificó tras vencer en un repechaje Trinidad y Tobago.

Judelin Aveska posa en frente de la Casa Blanca en Washington DC en el marco de la disputa de la Copa de Oro Estados Unidos 2009.

“Ahora se nos viene la Copa América, creo que tengo muchas posibilidades de estar y participar para representar a Haití y glorificar el nombre de Dios, que me permite tener estas posibilidades. Esperamos hacer un gran papel, más allá que el grupo que nos tocó…”. Claro, es que junto a Haití, el grupo B estará compuesto por Brasil, Ecuador y Perú. “Para nosotros es el grupo de la muerte, aunque creo que cualquiera lo hubiera sido”, reconoció entre risas, y agregó que “es una gran motivación jugar contra ese tipo de equipos, sobre todo por los jugadores que los componen. En 2013 tuvimos la oportunidad de jugar con España, que venía de ser el último campeón del mundo, e Italia. Todos decían que nos íbamos a comer seis goles, pero con España perdimos 2 a 1 y con Italia empatamos 2 a 2. El fútbol hoy en día puede dar cualquier sorpresa, estamos convencidos de eso. Somos un grupo que cree mucho en Dios, sabemos que Él estará para ayudarnos y nosotros para agradecerle”, detalló convencido.

De todas formas, Judelin reclama por un mayor desarrollo en el fútbol haitiano: “está muy atrasado, el futbolista haitiano sufre mucho, porque hace falta infraestructura, mejores canchas, sponsors… Encima ahora, República Dominicana, que son nuestros hermanos pero también nuestros rivales y nunca hizo nada en el fútbol ni nunca nos gana, ahora a base una buena inversión comenzó a desarrollarse y nos está alcanzando. Eso demuestra que si se invierte bien se consiguen resultados”.

Aveska, en plena disputa ante México por lo Cuarto de Final de la Copa de Oro Estados Unidos 2009. Foto: zimbio.com.

Tras cinco años de experiencia en Independiente Rivadavia, Judelin comenzó a transitar otros caminos que por caso le dieron, entre 2013 y 2016, la oportunidad de vestir los colores de Gimnasia de Jujuy, Juventud Unida de San Luis, Almagro, y que hasta lo llevaron a un breve paso por el fútbol de la India. Este año, recaló en Concepción del Uruguay para jugar en un Atlético Uruguay pelea por un ascenso al Federal: “llegué porque me pidió Luis Tonelotto, nuestro entrenador, que fue compañero mío en Independiente Rivadavia. Llegaba de jugar en la India y tenía ofertas de Unión Villa Krause y Gutiérrez de Mendoza para jugar en el Federal A. Pero tenía las ganas de venir para acá a pesar de ser una categoría más baja porque sé que Luis es una persona muy sincera”. Al momento la experiencia es buena, el Decano terminó primero en la zona 5 del Federal B y ahora espera el cruce de octavos de final ante Defensores de Salto.

Con experiencia en la B Nacional, B Metropolitana y Federal A, Judelin no tiene dudas a la hora de hacer un balance del Federal B: “Cada categoría que se baja el desafío es más difícil, todo es más complicado: los viajes, las canchas y a veces los árbitros. Pero es cuestión de adaptarse, por ahí para mí no tanto que soy defensor, porque en el Federal B se mete mucho y a mí eso me encanta”.

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El retiro de Rodrigo Palacio: el cambio en su vida y el vínculo de su trayectoria con el interior

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Bahía Blanca, desde hace tiempo, es catalogada como la “Capital del Básquet”. No solo eso lo destaca, si no también por ser cuna de grandes deportistas. Uno de ellos es Rodrigo Palacio.

El atacante anunció su retiro del fútbol a los 40 años de edad, de extensa trayectoria en nuestro país y en Italia.

El territorio nacional, su formación estuvo ligada en su ciudad natal. Vistiendo los colores verde y blanco, precisamente el Club Bella Vista, actual elenco que juega el Regional Amateur.

«Él siempre me decía (por Palacio) que iba a vivir del fútbol. Yo le decía que estudie además, que sus papás querían eso, pero Rodrigo sabía que iba a llegar lejos«, manfiestó Ernesto Ancán a Telefé Bahía, quien lo tuvo de entrenador en las divisiones formativas en el club de La Loma.

Por su parte, Carlos Mungo, actual técnico de Villa Mitre en el Federal A, también recordó las raíces del delantero reciamente retirado: “No solo en lo deportivo, en lo humano es un pibe extraordinario. Sigue siendo el mismo que era antes, recuerda cosas que hasta nosotros habíamos olvidado de los viajes con Bella Vista. Ha hecho una carrera extraordinaria y se merece todo lo que ha logrado”.

“Se sigue juntando cuando viene a Bahía con sus amigos, vive acá en La Falda. Hasta estando en su mejor momento en Boca, era una persona normal, cuando llega al barrio es el mismo pibe que jugaba acá, nada de superestrella, eso es valorable, por todas las cosas que vivió”, afirmó el orientador a La Brújula 24.

Luego de afrontar su primer torneo regional, la Joya pasó en 2002 a jugar en Tres Arroyos, precisamente en Huracán de aquella ciudad y pegar un salto de categoría y disputar la B Nacional con el Globo. Tan exitoso fue su debut que marcó en la red ante Juventud Antoniana de Salta en un triunfo por 2-0 como local. Logró aquel histórico ascenso a la Primera División con el equipo tresarroyense. Totalizó 53 encuentros y 15 conquistas.

Muchas casualidades han dado vuelta por el mundo de Rodrigo Palacio, como que el Coco Basile, también surgido de la cantera de Bella Vista, lo dirigiera en Boca y en la Selección Argentina, incluyendo la Copa América del 2007. También, la Joya jugó en el Globo, al igual que su padre, quien lo hizo en la década del 70.

Ahora, su vida hizo un giro, un cambio de pelota y de calzado: del fútbol al básquet, de la redonda a la naranja y de los botines a las zapatillas. El oriundo de “La Capital del Básquet” seguirá ligado a este deporte de manera amateur en el ascenso italiano.

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Bernardo Grobocopatel: el fútbol, un sueño y la promesa cumplida de un hijo a un padre

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Diez años, nueve meses y catorce días. Desde el 23 de agosto de 2011, jornada de su fundación, ese es el tiempo que Agropecuario de Carlos Casares llevará vivido cuando sus jugadores pisen la cancha para enfrentar a Racing de Avellaneda, por los 16vos. de final de la Copa Argentina, el próximo miércoles 8 de junio. ¿En el camino? La Liga Casarense, el Torneo Argentino C, Federal B, Federal A, arribo a la Primera Nacional y una promesa. Aquella que Bernardo Grobocopatel, fundador y presidente del club, recuerda haberle hecho al oído a Jorge, su papá, con el corazón en la mano y los ojos empapados de identidad: “Vos hacé lo posible por despertarte; yo voy a hacer lo imposible para que Agro juegue contra Racing”. Y, con la emoción a flor de voz, agrega: “Todo lo que hice en mi vida lo aprendí de mi viejo y lo apliqué en Agropecuario; él me hizo hincha de Racing”. El fútbol, los colores y el partido del reencuentro eterno entre un hijo y su padre, en esta charla exclusiva con Interior Futbolero.

Por Juan Pablo Francia

“Le doy gracias a mi viejo”, canta al cielo uno de los versos que, en las voces de miles y miles de papás, mamás, hijos e hijas, hacen retumbar el cemento del Cilindro de Avellaneda cada fin de semana en que Racing juega de local. Tal y como jugaban Bernardo Grobocopatel y su papá, Jorge, cuando iban juntos a disputar el partido del hincha y alentar al equipo de sus vidas. “Mi papá me llevó por primera vez a la cancha a los cuatro años. Desde ese momento, soy de Racing. Y tengo 49. Es decir que hace 45 que soy fanático de la Academia”, cuenta el hombre que se define como un enfermo del fútbol y que hizo obra de su pasión con la creación de Agropecuario, el club con el que le cumplirá la promesa a su padre: “En la primera nota que me hicieron por Agro, en 2012, dije que mi sueño era que llegue a jugar por los puntos contra Racing. Y eso se hizo mucho más fuerte por lo que le pasó a mi viejo un año después. Mi sueño siempre fue ese”. Y agrega una frase que, confiesa, piensa todos los días desde ese momento en el que juró el partido utópico sin saber si Jorge lo escuchaba: “Es en el nombre del padre”.

Interior Futbolero: ¿Cuál es el origen de esa frase que te repetís una y mil veces?

Bernardo Grobocopatel: Siempre digo que todo esto es en el nombre del padre porque mi papá, en 2013, tuvo un ACV. Lo sufrió el 26 de junio de 2013 y falleció el 1 de julio de 2014. Estuvo un año y cinco días en coma. Los médicos nos habían dicho que ya no había forma de que se despierte. Tenía muerte cerebral y sólo le latía el corazón. Pero a veces se le veía que movía un dedo del pie o lo encontrábamos con los ojos semiabiertos. Y una de las tantas en las que le hablé al oído, le dije: “Vos hacé lo posible por despertarte y yo voy a hacer lo imposible para que Agro alguna vez juegue contra Racing por los puntos«. Por eso siempre pienso en esa frase. Porque lo hice y lo hago en el nombre del padre. De mi papá.

IF: ¿Cómo nació tu fanatismo por Racing?

BG: En 1976 mi viejo me llevó, me sentó en la cancha y, desde entonces, fuimos a ver todos los partidos. Tenía cuatro años. Y agarramos las peores épocas. Desde esos momentos en los que llegamos a ser una hinchada que festejaba los córners a favor hasta aguantar tantos años sin salir campeón y vivir el título de 2001 en cancha de Vélez mojándonos. Como digo, fueron y son muchas cosas en el nombre del padre. Después, cuando estudié en Buenos Aires, iba a la cancha solo o con amigos. Pero mi recuerdo, siempre, es con mi papá. Íbamos muy seguido a ver a Racing. Cuando empecé con Agropecuario, ya iba menos porque coincidía los fines de semana y yo iba hasta a las concentraciones de mi equipo. Iba dos días antes al hotel y me iba el día después del partido. Pero mientras pudimos, fuimos siempre. Hasta que fundé Agropecuario, íbamos juntos muy seguido.

IF: ¿Toda la familia tiene ese vínculo con la Academia?

Bernardo Grobocopatel con su padre.

BG: Nosotros venimos de una familia en la que siempre el trabajo fue lo más importante. Pero éramos capaces de dejar el trabajo por Racing. Nos íbamos en familia y no para comer un asado en el campo, sino para ver a Racing. La familia dejaba el trabajo por Racing. En las antiguas cosechas, se trabajaba de 7 de la mañana a 2 de la mañana del día siguiente. Y en una época en la que teníamos una coupé Chevy, íbamos a ver un partido, volvíamos y seguíamos trabajando hasta las 3 de la mañana. Nos perdíamos seis u ocho horas de trabajo para ir a ver a la Academia. 600 kilómetros entre ida y vuelta.

IF: ¿Y tu papá? ¿Por qué era hincha de Racing?

BG: Mi papá se hizo hincha de Racing solo. Los hermanos mayores eran uno de River y otro de Boca. Pero empezó a ir a la cancha y se enamoró de Racing totalmente a distancia. Siempre vivimos a 300 kilómetros. Mi papá nació en Carlos Casares. Y así, solo, nos hizo hinchas a nosotros. Por eso la camiseta con la que se presentará Agropecuario tendrá una leyenda que dirá: “Gracias, papá, por hacerme hincha de Racing”.

IF: ¿Pensás que podés llegar a recibir alguna crítica por salir a jugar con esa frase?

BG: Ningún hincha de Agropecuario me va a cuestionar por eso. Saben que soy fanático de Racing. Esa frase me pareció la forma más clara de expresarlo. No quiero que esto sea un juego en el que la gente se pregunte por qué la camiseta dice tal o cuál cosa. Yo quiero expresar lo que siento abiertamente. Y estoy agradecido a mí papá por haberme hecho hincha de Racing. En esto no se especula. Especulo con mis empresas, si tengo que vender el trigo a un precio u otro. Pero esto se trata de lo que uno siente. Y si se me da por largarme a llorar e ir a abrazar a Pillud, voy a abrazarlo sin problema. Es el momento cumbre. Pedí que se ponga esa frase en las camisetas porque es lo que siento.

Agropecuario siendo sorteado en la Copa Argentina 2022

IF: Y con Agropecuario, ¿lograron la misma conexión padre e hijo?

BG: Mi papá iba a todos lados a ver a Agropecuario. Lo pudo disfrutar poco. Pero me daba ideas. Me decía que podíamos hacer esto, aquello o lo otro. Organizar una rifa o lo que sea. Estaba siempre atento a ver cómo se podía organizar un club de cero. El año y pico durante el cual me pudo acompañar, lo mismo que hacía con Racing lo hizo con Agropecuario.

IF: El paso siguiente a este partido ¿es soñar con el ascenso a Primera y dedicárselo a tu papá también?

BG: Seguramente le dedicaría un ascenso a Primera por lo muchísimo que aprendí de él. Pero sería una de las personas a las que también les dedicaría ese momento. A mi mujer, que me acompañó siempre. A mis hijos, de quienes perdí muchísimos momentos. Uno de mis hijos nació y a los dos días me fui rápido porque jugábamos en Bahía Blanca. El ascenso se lo tendría que dedicar a toda mi familia, que es la que me acompañó y acompaña en todo esto. Sin dudas.

IF: Y ahora, con aquella promesa cumplida y el partido soñado hecho realidad, ¿qué le dirías a tu papá?

BG: Es para vos. Nada más. Porque los recuerdos, las cosas que no supe aprovechar con él, las que aprendí de él, todo lo que me transmitió y mucho más se resume en eso. Es para él. Es en su nombre.

 

 Click aquí para más noticias de Agropecuario (CC)

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La historia del chico autista que debutó en Sub 20 de la Liga de Gualeguaychú

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Por Carlos Lucero

 

Miles de niños de todos los rincones del mundo viven ilusionados con llegar a ser un jugador de futbol. En la mayoría de los casos ese sueño no llega a cumplirse, pero para algunos privilegiados la fantasía se convierte en realidad. Por lo general en las ligas del interior de nuestro país siempre hay que estar atentos, ya que muchos chicos cumplen un sueño, quizás más pequeños, pero sueño, en fin.

Así, es el caso de Ian Johan Pavón, del Club Atlético Unión del Suburbio, que milita en la liga departamental de Gualeguaychú. Un adolescente con Autismo, que se refugió en el futbol de las inferiores de este club cuando tenía 13 años.  Nació el 9 de mayo de 2003

“La noche del 10 de diciembre del 2021, quedará gravada en mi memoria para toda mi vida” dijo Ian al ser consultado por su debut, en una categoría inferior a Primera División.

Además, agrego “Cuando faltaban 25 minutos para terminar el partido fue una sorpresa muy linda, cuando Martin Betancourt, asistente de mi Técnico, me llamo para entrar y reemplazar a mi compañero debajo de los tres palos. Estaba feliz y nervioso a la vez, más allá que ganábamos 3 a 1 era mi gran oportunidad, mi sueño continuando su camino.”

Emocionado aun Pavón nos cuenta que “sabes lo que significa para mí que el público de mi club valore mi esfuerzo, una satisfacción personal muy grande. Escuchaba  sus gritos desde la tribuna de aliento. ¡Vamos Armani!, por suerte ganamos 4 a 1”

 

 

– ¿Por qué te dicen Armani?

-Desde que llegue al club me apodaron Armani por mi contextura física y llego de a palo a palo sin miedos. Es un apodo muy lindo. Aunque no me gusta que me llamen así muchas veces, ya que no distingo cuando me lo dicen en chiste y cuando es con mala intención, de todas maneras, los pibes me hacen sentir muy bien en el equipo. Y a pesar de mi condición de ser una persona autista, siento un gran respeto y un trato igual que mis compañeros.

Mi ídolo y modelo a seguir son dos, Franco Armani y Marcelo Barovero. Debe ser porque soy hincha de River y han escrito una gran historia en el millonario. Conozco cada esfuerzo que han realizado en su carrera. Que me digan Armani es una gran motivación.

 

-¿Qué pasó en tu entorno familiar?

-Cuando terminó el partido mis papas me esperaban afuera de la cancha y fue un pequeño festejo con lágrimas y con ellos. Estoy muy feliz y con muchas más ganas. Sé que estoy en condiciones y mis técnicos tienen confianza en mí.

Hay a veces que tengo partidos malos y muy buenos. Pero estoy trabajando en el tema de poder estar concentrado los 90 minutos. A veces tengo dudas en cómo realizar mis salidas. No me gusta dar rebotes y eso me trae inseguridad.

 

El sueño

«Mi gran sueño es atajar en primera y que sea en Unión del suburbio. Quiero una prueba en un club grande, pero eso es un sueño. Ahora quiero aprovechar esta oportunidad para demostrarme que puedo y hacer callar a los que se burlaron por mi condición, que gracias a Dios no son muchos. Aquí en el club tengo libertad, me siento como en el patio de mi casa, los dirigentes son muy buenos, los jugadores mis hermanos. Los técnicos siempre ayudándome a crecer. Aca en el club todos tenemos Derechos como personas, se respeta la igualdad de género. Hay mucha contención social y eso se siente de verdad.»

«Mi mensaje a todos los que padecemos autismo es que nunca decaigan. Siempre hacia adelante, jamás para atrás. Si quieres llegar lejos anda solo, pero si quieres ir muy lejos anda acompañado. Ese es mi lema, y vamos a tratar de llegar lejos. Ahora es todo felicidad porque en la calle la gente me felicita, los dirigentes me agradecen mis compañeros están felices que yo esté en el grupo. Soy de aprender rápido las cosas, los pibes me viven alentando, aconsejándome.»

-¿Te acordás cuando llegaste al club?

-Si, tenía 12 años, me acompaño mi papa Adrián. Muchas veces pensé que jamás iba a lograr a atajar en un equipo de liga por mi condición y jamás creí que en este aquí iban a confiar en mi de la forma que lo hicieron. Trato de aprender todos los días y mira a todos los arqueros posibles para copiar de ellos y sobre todo de los que están en mi club. No fue fácil al principio, pero la gente me tuvo mucha paciencia en inferiores, a veces pienso que demasiada y la continuidad en el arco la tuve a los 15 años, nunca falté a una practica. Y cuando se cumplió el ciclo de inferiores en sub 17, comencé de nuevo en sub 20 a pelearla, éramos tres arqueros y veía lejana la posibilidad de atajar en esta categoría a un paso de primera. Pero aquí estoy.

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Sergio Busciglio: vida y obra de una escuela en el interior

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De futbolista a formador. De formador a entrenador. Pero siempre con la misma filosofía, etapa de su vida en la que uno se enfoque: la importancia del potrero, la búsqueda de talento de La Quiaca a Ushuaia, el uso de los propios recursos para afrontar los desafíos y el trabajo duro para hacer desde abajo al jugador. Ese es Sergio Busciglio.

 

Sergio Busciglio nació el 28 de enero de 1965 en Rosario. En una de las urbes más importantes que tiene la República Argentina no solo vivió su infancia, sino que comenzó a aflorar en él un gran amor por el fútbol. «Rosario era pasión. Era ir a la escuela y hacer una pelota con medias, sacarnos el guardapolvo y jugar con las camisetas. Eran clásicos en la Escuela Ciudad de Rosario en la calle Oroño«, recuerda el protagonista de esta historia en diálogo con Interior Futbolero.

Sergio Busciglio en su etapa de jugar, con San Martín de Mendoza (Foto: archivo de Sergio Busciglio)

Su desarrollo como futbolista fue más allá del ámbito escolar. Asistió a Juan XXIII; a Renato Cesarini; al Club Provincial y, finalmente, a Rosario Central. Esto último puede resultar algo extraño teniendo en cuenta que él era el único fanático del canalla en una casa dominada por hinchas leprosos. «De chico estaba en un barrio muy de Central. La familia de al lado de casa era fanática, me daban caramelos y me decían ‘vos tenés que ser de central’, me inculcaron esa pasión. Así fue como me hice de Rosario«, expresa, aunque recuerda también que «la rivalidad siempre estuvo, pero antes había más respeto«.

De las inferiores en la academia rosarina pasó a Temperley en 1985, donde debutó como profesional. Luego apareció en su vida, durante seis meses, San Martín de Mendoza. «Quede marcado por la gente», rememora Busciglio. En 1988, con apenas 23 años, armó sus maletas para viajar a Guatemala, donde firmó con Xelajú. «Un club con mucha exigencia, cerca de México y 2300 metros sobre el nivel del mar. Ahí me terminé haciendo hombre, me marcó. Me trae recuerdos enormes«, señala. Tras dos años en los superchivos, realizó una verdadera gira centroamericana por Honduras; El Salvador y Costa Rica, para volver a Sudamérica desempeñándose en Perú, y finalmente retornando a suelo patrio con Talleres de Perico y Unión de Totoras. En este último, para su retiro como deportista.

Sergio Busciglio durante su etapa en Xelajú de Guatemala (Foto: archivo de Sergio Busciglio)

Sin embargo, jamás se alejó de las canchas. En primera instancia, Miguel Isabella lo llevó a Boca Juniors en la época de Jorge Griffa, para captar talentos en el interior del país. Dicha labor la repitió en Ferro en la temporada 1999/2000, cuando los de Caballito estaban militando en la Primera División. «Un club enorme, tuvimos un éxito terrible en divisiones inferiores«, destaca. Tras el mencionado curso, Jorge Bianco (con quien forjó una amistad en Guatemala y Unión de Totoras) lo lleva a la Academia Duchini, donde por 10 años se dedicó a recorrer todo el país con el mismo objetivo que en el verdolaga y el xeneize. «Los chicos tenían todo ahí, hasta el estudio. Puse a mi mamá para que haga la comida, fue madre de muchos jugadores que estan hoy en Primera«, indica.

De su larga etapa en esa entidad, recuerda la ocasión en que un joven Licha López empezó su formación allí: «La mama llega un día en la bici, habla con Bianco, le dice que tiene a su hijo que vive a dos cuadras. Yo tenía un equipazo, no tenía cabida sin conocerlo. Llega y me dice que juega de 9. Lo probamos de 9 y no le hacía un gol a nadie. Lo tiro de volante, después de 4. Cuando lo hago, veo que tiene una condición técnica bárbara. Un día falta el 2 por lesión, y lo tiro en primera después de un trabajo de tres meses«.

Sergio Busciglio como entrenador de Gimnasia CdU (Foto: archivo de Sergio Busciglio)

Sin embargo, llegado el momento, quiso incursionar en otros pagos como director técnico de primera: «Después de muchos años me dan la primera de Duchini, que juega un torneo muy competitivo en Villa Constitución. Salimos campeones, ganamos el derecho de jugar el Argentino B. Cuando hablo con Bianco me dicen que no lo quieren jugar. Ahí me dije ‘no, no puede ser, otra vez a la formación. Si me sale una oportunidad de que puedo demostrar que puedo dirigir, me gustaría’. Con el tiempo llegan dirigentes de Villa Dolores a traer jugadores a la academia, me ven trabajar, y me dicen ‘profe, me hablaron bien de usted, ¿No le gustaría agarrar en el Federal B Económicamente le podemos pagar esto’. Ese ‘esto’ era muy superior a lo que ganaba en la academia. Me la jugué y me salió bien. De ahí empieza mi carrera como técnico«.

C0n Villa Dolores, en el Argentino B 2003-04, logró pasar como líder la etapa de grupos, sorteando además la primera etapa eliminatoria con Atlético Policial. Sin embargo, en la segunda cayeron con Atlético Concarán. Tras eso volvió un año más a la Academia Duchini, hasta que su primo Carlos Roldán lo recomendó en Gimnasia y Esgrima de Concepción del Uruguay en 2008. «El club en ese momento estaba para empezar todo. Llevé juveniles de la academia y se armó todo con jugadores locales. Enfrentábamos a Patronato en el Argentino A y la mayoría de los clásicos los ganábamos nosotros. Es impresionante dirigir un clásico en Entre Ríos, la cancha llena«, expresa.

Sergio Busciglio como entrenador de Cruz del Sur (Foto: archivo Sergio Busciglio)

Su siguiente paso fue en Cruz del Sur de Bariloche, al que describe como «un club de Argentino B, pero que vivíamos de primer nivel, en hoteles muy buenos. Ahora hicieron la cancha sobre el Nahuel Huapi, son muy prolijos«. Además, mencionó que «hicimos una gran campaña y después en segunda vuelta nos quedamos sin nafta. Sin refuerzos es difícil«. Por otra parte, hace hincapié en una anécdota en particular: «Un día, el primero en la ciudad, me levanto y había un metro de nieve. No sabía que decirme el ayudante de campo, me dice que cuando es así y no entrenan. Yo le dije que cómo no iban a entrenar, era un Argentino B. Finalmente lo hicimos en un lugar cubierto«.

¿La siguiente parada? En El Linqueño. «Llegamos a los cuartos de final con Alvarado y perdemos. Ahí dirigí a uno de los mejores jugadores del fútbol argentino: Luciano Millares. Lo llevaron a varios clubes, lo querían en España, pero el no quería irse de El Linqueño«, rememora.

Sergio Busciglio como entrenador de Boca de Río Gallegos (Foto: archivo de Sergio Busciglio)

Tras eso llega la oportunidad de ser DT en Boca del Río Gallegos: «Me ve Lázaro Báez y Ricardo Suárez, que era la mano derecha de él en el fútbol, para ir a Boca de Río Gallegos. Ni lo dudé. Por las cosas que había, era Primera División. Era un club muy prolijo, los jugadores tenían catering, comían bien, entrenaban doble turno, siempre hubo buena ropa para estar abrigados, tenía lugares de entrenamiento, colectivo doble para jugar. Viajábamos mucho entre Federal B y Copa Argentina, había ocasiones donde partíamos y regresábamos en un mes. Nunca faltó nada, siempre nos pagaron a término. Lázaro era un hombre que veía poco, pero cuando nos llamaba noté que era futbolero, amaba a Boca de Río Gallegos. Me mandaba a buscar a las prácticas porque quería saber que hacíamos, iba a la oficina de él donde me esperaba con el mate, siempre apoyando y nunca metiéndose en el armado del equipo«. De todos modos, indicó: «Después del tercer año en Boca de Río Gallegos ya no era lo mismo, no tenía las mismas aspiraciones«.

Sergio Busciglio como entrenador de San Martín de Mendoza (Foto: archivo de Sergio Busciglio)

En base a esto último es que emprende viaje a un viejo conocido. San Martín de Mendoza, institución que vio a Busciglio como jugador y ahora lo iba a tener como el hombre que comandase a los futbolistas. «Es el equipo más importante que dirigí. El que no jugó o dirigió en ese club realmente no tiene la dimensión de lo que representa. Carlos Bartolucci, me llevó, un compañero que tuve durante mi experiencia como deportista allí. Tenía que dirigir Liga, y después Argentino B, bien de abajo«, menciona. Luego de conquistar la liga sin refuerzo alguno, logran acceder al Federal B 2015, donde tenían «un equipo ganador de la liga, cinco refuerzos de la columna vertebral y una dupla goleadora que arrasaba con todo. Todos pibes jóvenes«. Es así como llegan a la final por el ascenso contra Defensores de Pronunciamiento.

«Metimos 15 mil personas en la cancha. Fue algo terrible ese día. Estaba el abuelo, el papá y el nieto de la mano yendo a la cancha. El ayudante de campo me dice ‘mirá lo que es esto’, porque el vestuario tiene ventanas que dan a la cancha, ves una parte de la gente. Mirábamos y no lo podíamos creer. Salimos y explotó el estadio. Fue el club que más me marcó«, rememora Busciglio. Sin embargo, no pudieron contra los entrerrianos y el ascenso les fue esquivo. «Nos ganaron bien 1-0. Al día de hoy sueño, me levanto y digo que no puede ser que se me haya escapado«.

Sergio Busciglio en una nueva etapa con Gimnasia CdU (Foto: archivo de Sergio Busciglio)

«La intención mía siempre fue quedarme, pero aparece otra vez Gimnasia de Concepción del Uruguay y económicamente era tres veces más de lo que ganaba. Hable con la dirigencia porque me quería quedar, pero no llegamos a un acuerdo económico hasta una parte donde yo creía que merecía«, da pie Busciglio para hablar de su nueva etapa en el lobo entrerriano que duró seis meses. Sin embargo, reconoce que tendría que haberse quedado y seguir el proceso con el elenco chacarero: «Siento que no era mi momento, mi representante me lo decía. Pude solo llevar dos refuerzos, era un equipo ya armado y con gente grande. Comenzamos ganando, una campaña muy buena, pero después hay una diferencia con Leguizamón, jugador importante del club. Lo saqué en un partido y no aceptó eso. No nos pusimos de acuerdo y renuncie al club que sigo amando. No sé quien tenía la culpa, si el o yo, pero pasan estas cosas en el fútbol«.

Sergio Busciglio siendo presentado en Huracán de San Rafael (Foto: Diario Uno)

Después de esa tormenta, sin embargo, salió el sol para Busciglio. «Aparece la posibilidad de volver a Mendoza, a un grande, Huracán de San Rafael. Equipo más grande del sur de la provincia. Prácticamente estaba descendido a falta de 6 partidos, pero los salvé del descenso, encontré una dirigencia muy buena«, expresa. En el Federal B 2017, el último que disputó antes de la fusión con el Federal C para conformar el Regional Amateur, logra formar un equipo que alcanza las semifinales. Sin embargo, comenta que ahí descubrió otro aspecto del certamen: «Me di cuenta lo peligroso que es llegar hasta ahí sin tener la espalda en AFA, cuando perdemos con Peñarol de San Juan. En nuestra cancha le ganamos 2-1 y nos anulan un gol insólito, ahí pasábamos a la final con Camioneros, iba a ser difícil. Llegamos a cancha repleta y perdemos esa semifinal, pasó algo muy raro ahí en esa cancha«.

Sergio Busciglio, feliz en Gimnasia y Tiro de Salta (Foto: InfoBravo)

El anteúltimo capítulo, por el momento, nace a raíz de ese acontecimiento. «Con esa angustia de no haber ascendido sigo en Huracán, y me llama un equipo de la ciudad que también se estaba por ir al descenso: Las Paredes, club histórico de San Rafael. Mi hijo me da una mano como jugador y los salvamos del descenso. Te puedo asegurar que el agasajo que tengo en ese club es increíble«.

Luego de ese breve paso, llega al puesto que ostenta en la actualidad. «Me llama Jorge Paganucci, presidente de Autocredito, y habla con la gente de Gimasia y Tiro de Salta para que tome la coordinacón general de un club gigante como es ese. Salimos campeones en todas las divisiones acá de Salta, hasta que me vuelvo por la pandemia a Mendoza. De regreso en Salta, me llaman para dirigir la Primera Local, que es lo mejor que tiene Gimnasia para el futuro«.

Con una trayectoria de más de 20 años, y un recorrido exhaustivo de nuestra Argentina, Busciglio menciona que «cada provincia tiene su forma de vivir, un folclore futbolístico diferente. En Salta la gente es apasionada al 100%, lo que pasa es que el jugador está lejos de Buenos Aires y, cuando llega a una edad donde ve que no tiene las mismas posibilidades que en Buenos Aires, empieza a jugar en torneos barriales. No así en Santa Fe y Córdoba. Griffa fue un adelantando, poniendo una pensión en Newell’s, porque al del Norte le queda más cerca Rosario. Empezás a ver que el santiagueño tiene una forma distinta, la mayoría son habilidosos. Muchos goleadores son de ahí. En Catamarca eran buenos con pelota parada, como en Río Gallegos. En Entre Ríos el jugador es más de entrenar, porque está más cerca de Buenos Aires. Entre más te alejás de Buenos Aires, más cuesta profesionalizar. El jugador del norte está acostumbrado a un ritmo, camina despacio. El jugador sureño, es más arraigado, extraña a la familia, Me ha pasado de traer un jugador distinto y al hermano que no lo era tanto, o los padres, para que lo acompañen en el primer proceso. También está el tema de la alimentación. En Catamarca jugábamos un partido y los jugadores querían comer locro«.

Como reflexión final, cuenta: «Muchos no saben la pobreza que pasa a veces un papá o una mamá. Hacen empanadas para sacar pasajes porque un coordinador les dice que su hijo puede tener una posibilidad, y venden empanadas en el pueblo. Le cuesta mucho a un jugador del interior, y algunos técnicos eso no lo ven. Se pierden los Griffa o los Griguol«.

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Edgardo Malvestitti: dirigió en el interior, formó a Ignacio Scocco y ahora estará en el cuerpo técnico de Newell’s

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El fútbol provoca emociones. También es el medio ideal para que muchos sueños se lleven adelante, y para que tarde o temprano se vean los frutos de los trabajos bien realizados. El caso concreto se refleja en Edgardo Malvestitti, hincha confeso de Newell´s, y con una extensa carrera como director técnico, quien hoy tiene la posibilidad de ser el ayudante de campo de Fernando Gamboa en el conjunto Rosarino.

El Chueco tiene en su sangre la escuela leprosa: 12 años como jugador y otros cinco como entrenador le dieron el certificado de alumno. Tuvo como compañeros a Eduardo Berizzo, Mauricio Pochettino, Claudio Vivas, entre tantas otras figuras. También aprendió de Marcelo Bielsa y de Jorge Griffa. En su ADN está el fútbol, sin dudas. Pero también Newell´s.

Luego de su carrera como jugador, Malvestitti decidió seguir ligado al fútbol. Pero del otro lado de la línea. Su capacitación constante lo llevó a ser entrenador, donde tuvo un gran paso por Bolivia, una etapa breve por El Salvador y también por el fútbol del interior, donde dirigió a Ferro de Olavarría, Tiro Federal de Rosario, Sportivo Las Parejas y San Martín de Carlos Pellegrini.

Dirigió clubes de renombre en el fútbol Boliviano como, por ejemplo, Oriente Petrolero, Blooming, Bolivar, Real Potosí, Sport Boys, Universitario de Sucre y Nacional de Potosí. Tuvo la posibilidad de disputar competencias internacional, como las copas Libertadores y Sudamericana. También estuvo en Deportivo Águila (El Salvador).

En 2020 tuvo la posibilidad de volver a su querido Newell´s, pero en esa oportunidad para dirigir a la categoría 2002. Desde 1996 hasta el 2001 había trabajado en las Divisiones Juveniles, donde formó a jugadores como Ignacio Scocco, Nicolás Spolli, Fernando Belluschi y varias más que tuvieron la posibilidad de llegar a ser profesionales.

En una entrevista con Interior Futbolero, Malvestitti aseguró que el fútbol del interior tiene «mucha pasión, mucho sacrificio, mucha grandeza y capacidad en cuanto a cuerpos técnicos. Después, los jugadores del Interior tienen más tiene más hambre y se comprometen más con los objetivos, tienen mucha predisposición y sacrificio. También, al contrario de lo que se piensa, hay jugadores de mucha jerarquía, con potencial de Primera División». 

El Chueco tuvo una carrera apasionada. Una vocación notable por el deporte, y también sacrificada. La vida ya lo premió con un sueño para él: Volver a dirigir en Argentina. Regresó al club de sus amores, y hoy es parte del cuerpo técnico del plantel profesional del conjunto Leproso.

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HISTORIAS DE VIDA

Carlos Timoteo Griguol: el adiós a una leyenda del fútbol del interior

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Foto: detaco.com.ar

Hoy a sus 86 años falleció un referente del fútbol argentino. El histórico director técnico nacido en Las Palmas, Córdoba, se encontraba internado a causa de una afección pulmonar en el Sanatorio Los Arcos, en el barrio de Palermo.

Nació un 4 de septiembre de 1934. Creció en un hogar con amplio jardín delantero que muchas veces se convirtió en una canchita de barrio. Su padre Carlos supo fundar el club “Córdoba” donde empezó a jugar desde muy joven y simultáneamente realizaba tareas campestres. De allí se estima su preocupación por el cuidado del césped y las canchas.

Llegó a Buenos Aires con un sueño por el que trabajó hasta lograrlo: ser jugador de fútbol. Así fue como conoció a Victorio Spinetto y Adolfo Mogilevsky, quienes le brindaron lo necesario para encaminarse hacia lo que buscaba.

Tuvo su debut profesional en Atlanta, en el año 1957 donde logró su primer título como jugador profesional: la Copa Suecia de 1958, lo que a la postre fue el único título del Bohemio en Primera División. Al año siguiente fue parte del seleccionado nacional que conquistó el Campeonato Sudamericano de aquel año.

Posteriormente, en 1966, pasó a formar parte de Rosario Central donde logró destacarse rápidamente, quedándose a entrenar solo luego de cada práctica. Allí estuvo tres años hasta su retiro en 1969. Lejos de alejarse de la disciplina y de la entidad, comenzó a trabajar en las divisiones inferiores del club rosarino, convirtiéndose en un emblema recordado por todos los hinchas.

Ferro Carril Oeste es otro de los clubes que hoy llora su partida y en cuya entidad está presente una estatua suya desde el 10 de octubre de 2016 . Allí, como entrenador, inició la etapa más exitosa de la historia del club. Estuvo desde 1979 hasta 1987 donde consiguió dos campeonatos de AFA, logrando el reconocimiento de muchos jugadores, entre los que se destaca Guillermo Barros Schelotto.

Gimnasia y Esgrima de La Plata también lo recuerda. La entidad lo vio lucirse durante siete años, cumpliendo con tres ciclos y dejando una huella imborrable, tanto es así que en el año 2015, el club inauguró el “Campus Carlos Timoteo Griguol”.

Tecos de Guadalajara, Kimberley, River Plate, Betis y Unión de Santa Fe fueron los otros clubes que supo dirigir. En algunos tuvo un breve paso, como en el club marplatense donde estuvo solo una temporada entre enero y junio del año 1979; pero en otros logró cumplir con las expectativas puestas en él dejando huellas en los clubes y en la memoria de cada simpatizante.

Como entrenador consiguió cinco títulos: tres torneos locales (Rosario Central en 1973, Ferro en 1982 y 1984) y una Copa Interamericana (River en 1987).

“Trabajando siempre, sin perder el ritmo” era una de sus frases célebres. Su preocupación constante era el futuro de los jóvenes. Y así fue como sus intenciones siendo entrenador, fueron plasmadas en hacer del fútbol una escuela de vida. Siempre atento a las necesidades de los clubes, pendiente del estado de las canchas y en constante dedicación a la enseñanza de este deporte en cada uno de sus alumnos que, con valores y humildad logró meterse en sus corazones.

Hasta siempre a un gran docente del fútbol.

 

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HISTORIAS DE VIDA

El adiós a Leopoldo Luque: un grande surgido en el fútbol del Interior

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Foto: diariouno.com.ar

Leopoldo Jacinto Luque falleció en la ciudad de Mendoza a sus 71 años y en Interior Futbolero lo recordamos con esta nota.

Uno de los tantos que no bajó los brazos hasta conseguir sus objetivos, rechazado en el mismo club en el que se inició con la obligación de seguir haciendo lo que más le gustaba en otros clubes: jugar al fútbol.

Un nueve de calidad que supo levantarse siempre. Bastaba con escuchar sus palabras, su historia de vida para prestarle total atención y comenzar a admirarlo.

Su voluntad, trabajo, esfuerzo y humildad fueron algunos de los factores que dieron vida a los sueños de aquel joven que recorría por los potreros del barrio Guadalupe Oeste.

Aquel 3 de mayo de 1949 en la capital santafesina nació el futbolista que se convirtió en uno de los más grandes con extensa trayectoria. Unión de Santa Fe fue el club que lo vio nacer con idas y venidas a lo largo de su carrera. Jugó también en Gimnasia y Esgrima de Jujuy y en Central Norte de Salta, formando parte también de la Liga Santafesina con los clubes Sportivo Guadalupe y Atenas de Santo Tomé. A los 23 años tuvo su debut en Primera División con Rosario Central, y años más tarde se convertiría en goleador y en ídolo de River Plate marcando 75 goles en 176 partidos. Hizo lo suyo en Boca Unidos de Corrientes, en Chacarita Juniors, Racing, Santos de Brasil y tuvo su participación en el fútbol extranjero jugando para Deportivo Tampico de México. Finalmente se retiró en Deportivo Maipú de Mendoza, siguiendo su rica trayectoria futbolística como entrenador.

Leopoldo fue protagonista de una vida no tan fácil, así se expresó en numerosas notas al recordar las devoluciones nada alentadoras por parte de algunos entrenadores. Pero nada de esto fue motivo para abandonar todo lo que el delantero se había propuesto. Con la camiseta argentina se convirtió en máximo goleador de la Copa América y en campéon de la Copa Mundial de 1978 de la mano de César Luis Menotti, anotando dos goles ante Perú en el decisivo partido con el que pasó a la final tras vencer 6-0, quedando asentado en la historia del fútbol argentino.

El fútbol de luto una vez más. Un jugador del interior que nació y creció aferrado al amor por la pelota, que tuvo muchas piedras en el camino, que debió soportar momentos muy duros, pero que nunca bajó los brazos.

¡Hasta siempre Leopoldo!

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HISTORIAS DE VIDA

Surfear la pandemia: Marplatense, el club que nació en cuarentena

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Nombre, escudo, camiseta, colores y comisión directiva. Todo, a distancia, en aislamiento y contra viento y marea. Si el 2020 fuera una playa, el coronavirus bien podría ser la ola gigantesca que la tapó por completo hasta nuevo aviso. Sin embargo, Matías Saldívar, ideólogo y presidente de la primera y única institución fundada en tiempos de cuarentena en la Argentina, puso su sueño y el de quienes lo acompañan sobre la tabla de las videollamadas para, entre una reunión virtual y otra, surfear la pandemia, asomar la mirada y ver más allá. «Lo que nos llevó a crear un nuevo espacio fue querer abrir más puertas», dice el periodista que conduce un programa de fútbol y rock en Mega 90.1 de Mar del Plata y que, desde 2001, tiene y sostiene la intención de edificar un club. Y, con la voz amplificada por el orgullo y la alegría de contar como una realidad lo que supo ser una ilusión, agrega: «Con Marplatense rompimos el paradigma de la fundación tradicional. De lo malo siempre hay que rescatar lo bueno y de lo bueno, construir cosas mejores». Contención social, identidad y anhelos por doquier, en esta charla exclusiva con Interior Futbolero.

Por Juan Pablo Francia.

De cafés, bodegones, bares y confiterías. De amigas y amigos, jóvenes entusiastas o abuelos y abuelas. De plazas, veredas, competencias barriales, pequeños torneos convertidos en grandes campeonatos, truco, envido y alguna idea loca que dejó de serlo ni bien puesta en acción. De trabajadoras y trabajadores de una fábrica, un taller, un frigorífico, un puerto o una línea de trenes o colectivos. De necesidad, búsqueda y hallazgo de representación, compañía y pertenencia. De esos y otros tantos factores incontables se componen las historias de los miles de clubes que habitan la Argentina y transmiten, de una generación a otra, sus fotos en blanco y negro, o en sepia. Al menos así fue hasta la irrupción del coronavirus en escena. Y hasta que, desde la tierra de la Playa Bristol, los lobos marinos y la Playa Varese, emergieron los ingredientes que vinieron a innovar la receta por completo y como nunca: WiFi, pixeles, manos libres, altavoz, notebook, celular, Zoom, llamadas en espera y micrófonos activados o muteados. Y sí, una pandemia tan inusitada como hacedora de un innegable punto de inflexión. Aún así, irremplazable y esencial, persiste el elemento que soporta y supera cualquier cambio de época: la ilusión. Esa que, cien años atrás o ahora mismo, fue y es la tabla capaz de surfear la ola más alta, difícil o inimaginable que pueda traer la marea. Y esa misma ilusión con la que Matías Saldívar y quienes conforman la primera comisión directiva del Club Atlético Marplatense hicieron de la distancia, su mejor punto de reunión para empezar a escribir su historia. «Todos los clubes, según nos cuentan, se fundaron en una plaza, jugando a la pelota o en un café. Y nosotros no. Por el aislamiento social, fue mediante charlas en videollamadas. Y el acta fundacional fue un tapabocas», cuenta, entre risas y con la camiseta de su club puesta, el periodista que antes de soñar su institución supo comprometerse con el crecimiento del fútbol femenino en la ciudad que, según sus palabras, es mucho más que vacaciones. «Mar del Plata es linda y tiene vida todo el año, no sólo en el verano y con la playa. Hay mucho talento en materia deportiva y de artistas. Nosotros lo que queremos remarcar es eso, que se instale el nombre Marplatense. Porque es una ciudad con un millón de habitantes, pero todavía falta crear una identidad propia porque viene mucha gente de otros lugares. Y eso es lo que queremos fundamentar, que el marplatense se sienta orgulloso de lo suyo«.

Interior Futbolero: ¿De qué forma nació la idea que dio origen al Club Atlético Marplatense?

Matías Saldívar: Era un proyecto que tenía desde hace tiempo. La idea de formar un club para brindarles un nuevo espacio de contención social a los chicos y las chicas que están en la calle mediante el deporte y la cultura. Por diferentes motivos, no se podía desarrollar. Pero este momento de pandemia lo vimos como un envión positivo para poder realizar la fundación del club. Acompañado por mucha gente pudimos hacerlo. Los integrantes de la comisión directiva se embarcaron desde el minuto cero y ayudan desde el inicio en todo.

IF: ¿Y cómo fueron esas primeras conversaciones para la fundación?

MS: Rompimos el paradigma de la fundación tradicional con Marplatense. Porque todos los clubes se fundaron en una plaza, jugando a la pelota o en un café. Y acá no. Por el tema del aislamiento social, fue en charlas mediante videollamadas. Y el acta fundacional fue un tapabocas. Fueron complicadas las videollamadas porque, con el vicepresidente del club, teníamos bastante encaminado todo. Pero cuando empezamos a sumar miembros, nos decían que estábamos aburridos en cuarentena y cómo pretendíamos fundar un club. La mayoría de los artículos sobre deporte, en Mar del Plata, tratan de que los clubes se están fundiendo por falta de recursos. Y nos preguntaban cómo pensábamos salir con esto en ese contexto. Después, cuando mostramos los fundamentos y proyectos, vieron que no éramos ningún chiste y por suerte decidieron acompañarnos. Venimos muy entusiasmados, pero todavía no pudimos concretar ninguna reunión presencial con la comisión directiva. Estamos ansiosos para que llegue ese momento y, al menos y con el distanciamiento, poder conocernos la cara. Estamos marcando la historia porque en pleno siglo 21, donde casi todo es virtual, nuestro nacimiento también lo fue.

IF: ¿Y cuáles son esos fundamentos que ayudaron a reunir las voluntades para que el nacimiento sea posible?

MS: Tenemos como fundamentos competir en los máximos deportes marplatenses. Contamos con un profesor de boxeo, una de patín, un profe de básquet y una profesora de hockey. El proyecto fundacional se basó en el fútbol femenino y en la cuestión de género y cultural. Y la gente que nos acompaña está muy salpicada e involucrada en lo social. Pero la idea del club, más allá de jugar al fútbol o competir en torneos de otros deportes, para mí es que la gente grande esté en la confitería y sus chicos, hijos, hijas, nietos y nietas estén haciendo otra actividad. Estar en el club es no estar en la calle, ese es el concepto que tenemos. La vida social es lo fundamental. Después, lo deportivo acompaña y es un pilar importante en la estructura. Pero lo social y cultural es lo que queremos remarcar y hacer valer. Eso fue lo que más los entusiasmó. Porque si partimos de la base de fundar un club meramente futbolístico, ya hay muchos y cada integrante de comisión directiva pertenecía a uno. Aún así, estamos muy ansiosos por poder hacer pruebas y demás, pero primero queremos tener la personería jurídica porque, por ejemplo, de esa forma podríamos contratar un seguro médico para garantizar la seguridad de los planteles. Tenemos un complejo deportivo, el cual le agradezco al vicepresidente del club Juan Carlos Raiteri, en el que la idea es realizar un torneo nacional y que las delegaciones puedan alojarse en ese mismo predio. Ahí contamos con canchas de futsal, vóley y handball. Está en la zona de Parque Camet y, a unas cuadras, contamos con otro complejo de canchas de fútbol de siete, nueve y once.

IF: ¿En qué momento identificaste que aquella idea de crear un club podía hacerse realidad?

MS: En 2001. En plena crisis, yo venía jugando al fútbol en el club Independiente de Mar del Plata y esa situación nos llevó a muchos a dejar de jugar por lo económico. Muchos tuvimos que buscar otros horizontes. Chicos y chicas quedaron en la calle. Ese fue un momento determinante para preguntarme por qué no podemos hacer un club nosotros mismos. Hay 32 instituciones en Mar del Plata. Pero ¿por qué no nosotros? Venimos del ambiente social, cultural y futbolero. Y buscamos eso, crear un nuevo espacio para que los y las deportistas y artistas tengan un nuevo lugar para desarrollar sus actividades. Lo que nos llevó a crear un nuevo espacio fue querer abrir puertas. La mayoría de los clubes viven el fútbol, el básquet y el patín, que son actividades muy importantes en Mar del Plata. Nosotros, obviamente, también somos futboleros y futboleras. Y buscamos afiliarnos a la Liga Marplatense, pero el presidente ya nos dio el visto bueno para competir en el femenino y en futsal. En el masculino nos dijo que está más complicado porque ya no están afiliando clubes nuevos. Pero gracias a las instalaciones con las que contamos, ya tenemos el lugar para llevar a cabo esos proyectos que tenemos en mente.

IF: Visto con ojos de hoy, ¿cuán difícil fue hacer posible la fundación en plena cuarentena?

MS: El domingo 23 de agosto fue la fecha exacta de fundación. Pero fue complicado. En un momento, había imaginado que fundar el club iba a ser un poco más sencillo. Cuando te metés, ves las dificultades del camino. Por suerte, hay gente ayudándonos con los trámites de la personería jurídica para poder darle vida institucional al club en el marco legal que corresponde. Mediante la personería jurídica, podemos afiliarnos a distintas asociaciones oficiales en el ámbito de Mar del Plata. Somos uno de los clubes que va contra la corriente. Porque la mayoría, por no decir todos, se fundaron por el fútbol masculino o el deporte masculino. Y Marplatense se fundó con el fútbol femenino, porque el primer plantel que tenemos conformado es el superior de fútbol femenino. Con toda la estructura de la actividad, la coordinadora y los cuerpos técnicos. Así que, si bien fue difícil, venimos contra la corriente para romper ese paradigma.

IF: ¿Cuál es tu vínculo y el de Marplatense con el fútbol femenino?

MS: Soy futbolero, he jugado al fútbol y estoy involucrado con el fútbol femenino hace tiempo. Desde 2013 tengo un programa de radio en Mega 90.1 y, desde entonces, difundimos el fútbol femenino. Hemos llevado los primeros planteles de competencia oficial a la radio y siempre le hemos dado lugar. En 2015, me autorizaron para fundar el fútbol femenino en Aldosivi y en 2019 lo hicimos en Mitre. Ahí me dieron el cargo de coordinador de la actividad. Y este parate también nos motivó a crear un nuevo espacio para que todas las chicas que queden sin club puedan tener otra alternativa.

IF: ¿Y cómo se resolvió el debate por el nombre, los colores y el escudo? ¿A qué se deben?

MS: La idea del nombre del club se debió a que estamos muy orgullosos de ser marplatenses y queremos darle a la gente de la ciudad, en homenaje, un club que tenga su nombre y los identifique. Justamente, elegir el barco pesquero en el escudo fue también por un símbolo de la cultura del trabajo y una tradición que en Mar del Plata está muy arraigada. No sólo en la pesca, sino en cualquier espacio de trabajo, sacrificio y constancia. Y eso también es lo que queremos remarcar. Que sea un orgullo para la gente de Mar del Plata contar con un club que se llame Marplatense. El escudo es un triángulo levemente redondeado, con una lanchita pesquera amarilla en la parte superior izquierda, por el tradicional barco pesquero de la ciudad de Mar del Plata, con un sol naciente como simbolismo de buenos augurios y prosperidad, que está dividido en forma diagonal por una bandera argentina. Y en la parte inferior derecha tiene tres rayas verticales azules y dos amarillas. Y los colores vienen del amarillo, por el sol y la lanchita pesquera; y del azul, por el cielo y el mar. Pero hay otra versión de algunos miembros de comisión directiva que dicen que el amarillo es por Aldosivi y el azul por Alvarado, como Arsenal de Sarandí, que tiene sus colores en referencia a los más importantes clubes de Avellaneda. Ya hemos hecho el lanzamiento de las camisetas y mucha gente las compró. Eso nos puso muy contentos.

IF: Mencionaste a Aldosivi y Alvarado, ¿ya te imaginás algún clásico dentro de la ciudad?

MS: Ya con nuestro nombre, el que se nos tire en contra muy marplatense no va a ser. Tendríamos que tener un clásico zonal. Pero con la actividad va a surgir. Por el momento no me juego a elegir ningún clásico porque, por suerte, recibimos muy buena onda de todos. El primer club de la ciudad, que es Club Atlético Mar del Plata, nos escribió por Instagram deseándonos felicitaciones y eso, para nosotros, es un honor. Mar del Plata, fundado en 1906, es el decano de la ciudad. Y que nos salude nos pareció un orgullo. También hemos recibido saludos del presidente de Alvarado y muchos otros.

IF: La fundación fue un sueño y se cumplió. Ahora, ¿cuál es el que sigue para Marplatense?

MS: La camiseta, el escudo y la gente que acompaña ya componen un sueño cumplido. Es una maravilla poder hablar de Marplatense. Hay clubes que están muy encumbrados en la ciudad. Y que se hable de Marplatense ya es un sueño. Pero otro de los principales anhelos es tener los papeles en regla para poder empezar a darle su vida institucional al club, con la personería jurídica, y poder meternos de lleno en una convocatoria de futbolistas y deportistas. Porque hay muchas chicas y muchos chicos que se quieren sumar y todavía no lo podemos hacer. Queremos, primero, tener en orden todo lo legal. Y después, meternos en la Liga Marplatense de Fútbol y abarcar otras actividades oficiales como básquet, patín y boxeo. Lograr actividades y sacar a los chicos de la calle mediante el deporte es uno de nuestros sueños fundamentales.

IF: ¿Qué significa Mar del Plata para alguien que soñó e hizo realidad el Club Atlético Marplatense?

MS: Para mí Mar del Plata representa todo. Nací y viví siempre acá. He viajado y he tenido la oportunidad de conocer otras ciudades, pero me parece que Mar del Plata es hermosa. Tanto natural como socialmente. Porque Mar del Plata es linda todo el año, no sólo en el verano y con la playa. Tiene vida todo el año. Hay artistas marplatenses que tienen muchísimo talento y a veces no tienen su espacio para poder desarrollar su arte. Y hay mucho talento, también, en materia deportiva. Nosotros lo que queremos remarcar es eso, que se instale el nombre Marplatense. Después, ojalá la institución logre trascender a niveles nacionales en un Federal A o una Primera Nacional. Pero queremos instalar el nombre y crear esa identidad marplatense. Es una ciudad con un millón de habitantes, pero todavía falta crear una identidad propia porque viene mucha gente de otros lugares. En la década del 70, teníamos el estadio San Martín, donde ahora hay un supermercado, y se llenaba cuando se jugaba la liga local. Ahí jugó Pelé, hizo goles Maradona y los torneos de verano nacieron en ese estadio. Y ahora pasás y hay un supermercado. Yo me siento orgulloso de la ciudad y del club que fundamos. Entonces lo que queremos es remarcar eso, que hay que cuidar lo nuestro. Podríamos decir que somos militantes de Mar del Plata.

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Falucho: el club con refugio de mujeres que le dice basta a la violencia de género

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La violencia de género es una de las problemáticas que más apremio y atención requieren en la actualidad. Lamentablemente, esta urgencia no suele ser correspondida como es debido. En General San Martín, Chaco, el club Falucho toma esas riendas abandonadas por desidia, arreando una lucha justiciera. Sin motor, ni tracción a sangre. A pulmón.

 

Por Julián Malek

 

Siempre ha existido, pero recién en los últimos años las voces han dejado de callar. Lo que hace antaño se condecía con el ámbito privado, hoy se traduce en un cúmulo de historias que jamás debieron quedarse entre cuatro paredes. Historias de abuso, de maltrato, de subordinación y humillación. Historias que parecen de antiquísimas filminas pero se siguen reproduciendo en 4K. Historias de mujeres que han sufrido y sufren violencia de género.

La conciencia respecto a esta problemática ha ido in crescendo en los últimos años, es cierto. Pero no basta para extinguirlo. Diversas organizaciones se han erigido con el fin de ayudar a las víctimas, así como campañas y movilizaciones, aunque no siempre alcanzan a cubrir todos los rincones de nuestro país. En General San Martín, Chaco, el club Falucho brega por hacer su aporte en esa lucha, con la instauración de un refugio de mujeres.

«Tenemos un dormitorio con todas las comodidades posibles, todo lo que puede tener un hogar o casa. La idea es que, desde el momento en que llega una persona a nuestra institución, esté acompañada; acobijada y segura, porque está en un momento vulnerable«, explica al respecto Rosa Luque, diplomada en género y sexualidades, que desde 2017 es responsable del área Mujer; Género y Diversidad.

En relación al refugio, profundizó: «Hay una habitación múltiple de cinco camas y tiene baños. Nos estaría faltando una cocina, pero hasta ahora lo hacemos de manera informal«. Además, explicó que tienen «equipo de operadoras y operadores formados en perspectiva de género, y uno interdisciplinario para darle contención psicológica desde el momento que llega (la víctima). También tenemos abogado para asesoramiento legal«.

«Desde el momento que llega tratamos de darle la atención que necesita. El ser humano se relaciona, por lo que enseguida se crea ese vínculo familiar, y es lo que esa persona necesita en ese momento. Desde el momento de la denuncia, la primer medida es la prohibición de acercamiento. También está la aplicación de botones antipánico. No tenemos aquí, pero sabemos que es una de las medidas para resguardar la integridad de esa persona«, prosiguió Rosa.

En cuanto a cómo nació la iniciativa, indicó: «La realidad, necesidad y urgencia hizo que, si bien estamos trabajando hace mucho tiempo con la temática de violencia de género, acá en General San Martín no hay una institución o lugar donde atender o contener. Lo veníamos haciendo de manera voluntaria. Viendo esto propuse a la comisión directiva, quienes adhirieron al momento y sin dudar, generar un espacio para albergar a mujeres víctimas de violencia de género. Necesitábamos un lugar en San Martín y no lo teníamos. Surgió en función de una emergencia«.

A pesar de la naturaleza altruista de su obrar, Rosa comentó que «desde el estado municipal, provincial o nacional no tenemos ayuda. La hemos buscado y tienen conocimiento de nuestra existencia, pero tal vez sus intereses estén por otro lado«. En esa misma línea, expresó: «Al municipio hemos enviado proyectos de creación del área mucho tiempo atrás. Consideramos que necesitamos un espacio donde las mujeres podamos reunirnos y discutir las oportunidades y derechos que nos faltan. Ante la negativa del estado municipal no nos quedamos con eso, seguimos trabajando humildemente desde nuestro espacio a fuerza de pulmón«. Sobre esto último, evidenció que para mantener el refugio están «vendiendo pollos y facturas. Es la forma en que lo sostenemos aún hoy, y la gente siempre acompañó. Sino no lo hubiéramos podido tener«.

Hoy en día tienen huéspedes, según los propios dichos de Rosa Luque: «Actualmente tenemos dos mujeres. Una de 73 años, que desde la Secretaría Municipal de la Mujer están trabajando para trasladarla a un hogar de adultos mayores, y una mamá de El Colorado, Formosa, con dos niños. Llegó a nuestra institución por motivo de violencia, y llevamos 12 días que no podemos devolverlos a su ciudad por los protocolos«.

Sobre el rol de los clubes en esta temática, aseguró: «Es importante que todos los clubes tengan esa área y espacio de inclusión, abierto, donde todas las personas que quieran estar lo puedan hacer. Fuimos criados con que los clubes eran lugares varoniles. Si queremos una sociedad con oportunidades para todos; todas y todes, tienen que generar que las mujeres tengan su espacio no solo como espectadoras, sino dentro de la institución. En comisión directiva; como jugadora; como generadora de otros espacios. Que tengamos participación natural, sin prejuicio de inferioridad«.

Finalmente, tras mencionar que «la estadística nos indica que el número de víctimas en esta pandemia aumentó de manera considerable«, concluyó: «La violencia y discriminación está en todos lados. Nuestro compromiso como militantes sociales nos lleva a ocuparnos de la problemática. Hay que hacerse cargo de que el problema existe«.

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