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HISTORIAS DE VIDA

Sergio Busciglio: Una vida llena de fútbol

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Sergio Busciglio es el nuevo coordinador de Gimnasia y Tiro de Salta, y recién llegado a la ciudad norteña nos cuenta acerca de su amplia vida profesional y su reciente llegada al club.

El fútbol para muchos es el motor de la vida, es felicidad, pasión. Un deporte que abarca muchos sentimientos, a veces difícil de explicar.

Así lo considera él: “Mi vida siempre estuvo ligada al fútbol, es mi vida, es por lo que me muevo, me facilita ser felíz y me dio mucho, todo lo que tengo…Mi familia, es algo maravilloso”.

Como jugador, sus inicios fueron en las inferiores de Rosario Central, aunque debutó en primera en Temperley, en 1985 de la mano de José María Silvero.

Del Gasolero emigró a San Martín de Mendoza y de ahí pasó a un equipo grande de Guatemala, con 22 años al Xelaju Mario Composeco, frontera con México, Súper Estrella de Danly de Guatemala, Addet de El Salvador, Unión Generaleña de Costa Rica y de allí al Melgar de Perú.

Recuerda que fue una gran experiencia y que aprendió a llevar la bandera argentina defendiéndola con honestidad, trabajo y seriedad. Agrega que intenta transmitir lo que ha aprendido afuera, y que cuando se es extranjero, se debe rendir el doble en todo sentido.

De todo lo que has obtenido con este deporte, ¿cuáles son tus logros más importantes?

La adversidad que tiene un técnico, y más un técnico como yo, que viajé mucho desde jugador y ahora como técnico, ser descubridor de algunos jugadores…El jugador nace y se perfecciona, nace en la panza de su mamá, tiene ese talento y de ahí en más comienza un trabajo cuando tiene la condición de poder perfeccionar, mejorar la técnica individual, que no tiene nada que ver con la técnica colectiva.

Es muy lindo esto que me toca vivir porque hay muchos jugadores que los he tenido desde chico, hoy están jugando en primera, y al verlos en televisión se me pone la piel de gallina saber que pasaron por nuestras manos, por nuestro cuerpo técnico.

Sergio fue quien le dio vida a la carrera profesional de Lisandro López allá por el año 2006 cuando era coordinador de fútbol de la Academia Ernesto Duchini en Villa Constitución, Santa Fe. Notó su talento, le hizo un lugar en la Academia, y le enseñó a cabecear, a quien sería la futura revelación de Boca.

La idea era buscarle una posición. Lo vio jugar un rato y 9 no era. Lo probó de 8, y tampoco. Lo puso de 4 y la primera pelota que tocó, la paró de pecho y salió jugando de tal manera que lo dejó sorprendido. Ahí dijo “éste es defensor”, lo puso de último hombre y no lo sacó nunca más.

Fue la carta de presentación más grande de su trayecto, la venta más grande y lo recuerda como uno de sus mayores logros.

Menciona también otros descubrimientos como lo son Nicolás Domingo, a quien llevó cuando él dirigía desde Unión, Totoras (Santa Fe) a la Academia, y de ahí fue a River; Gervasio “Yacaré” Núñez, también fue extraído desde Palo Santo (Formosa) por él; a José San Román lo vio en San Martín de Mendoza, club del que fue jugador, entre otros.

“De los logros más importantes, como te dije, es ver triunfar al jugador, enseñarle a ser humilde aunque hoy es difícil porque el jugador que llega está en un mundo totalmente distinto, vive en una burbuja, pero bueno, lo importante es la humildad, es hacerles sentir que el fútbol no es para toda la vida y necesita de amigos, necesita rodearse de gente buena. En cuanto a los logros que tuve en mi carrera fueron con mucho sacrificio, siempre bien de abajo, los equipos que agarre.. San Martín de Mendoza, Huracán de San Rafael, Gimnasia de Concepción del Uruguay, Cruz del Sur de Bariloche… A todos los equipos los agarré para armarlos y no estaban formados con jugadores de muchos nombres, siempre la tuve que remar bien de abajo.”

Con gran convicción el flamante entrenador afirma que ha logrado siempre los objetivos porque nunca se fue rápido de un club, siempre estuvo dos o tres años, en otros uno, y no puede evitar recordar la final de San Martín de Mendoza con 15.000 personas en la cancha.

Considera relevante también, el hecho de que al final de cada ciclo en un club, siempre se vendió algún jugador. En Concepción del Uruguay vendieron a Mauro Quiroga a España, al “Cheka” Hernández a Guatemala, en San Martín de Mendoza hizo debutar a Matías Viguet con 16 años y lo compró Boca.

“Mi objetivo principal mas allá de dirigir primera división siempre fue la formación, por eso siempre he logrado gracias a Dios los objetivos, y espero lograrlo en Gimnasia también, mas allá de que uno va creciendo, tiene que tener un perfil bajo de trabajo en las divisiones inferiores y tratar de ser lo mas maestro, padre…Porque el fútbol pasa también por la cabeza, pasa por la inteligencia del jugador y eso consiste en resolver los problemas en el menos tiempo posible. Hoy los chicos están acostumbrados a vivir de una manera diferente a la de nosotros, hoy es todo acelerado, entonces el fútbol también jugó una velocidad importante donde hay que estar muy bien físicamente, trabajar de una manera para que sea mas dinámico, a mi me gusta el fútbol bien jugado, mis equipos siempre jugaron bien y cuando he agarrado equipos en los que tengo jugadores de diferentes características, he tratado de mejorar con mucho trabajo que es lo que más seguridad te da. Siempre hablo de la palabra deporte, porque el fútbol es deporte y con los jugadores hablamos que la dedicación, entrenamiento, puntualidad, orden, respeto, talento, entusiasmo y sacrificio; y el famoso triangulo, que lo hemos implantado en todos los lugares que estuvimos: Entrenamiento, alimentación y descanso. Tienen que ir las tres de la mano, porque si fallas en alguna, para el jugador de fútbol es difícil, tienen que estar las tres bien acentuadas.

“Logro los objetivos porque soy muy seguro de mi mismo, me enfoco en mis actos y mi forma, por eso trato de transmitir, educar y convencer al futbolista, que es lo más difícil que puede tener un técnico. No es el trabajo, es convencer, tratar de llegarle al plantel.”

Todas la situaciones de la vida tienen sus ventajas y desventajas, y el fútbol no es la excepción. De hecho me atrevo a decir que los tiempos han cambiado, y en este deporte también. A esto se refirió Sergio al expresar con lamento que hoy muchos padres incitan a presionar a jugadores cuando deberían apoyar el juego…Ante los resultados cuando pierden, retan a los chicos.

Llegan recuerdos de su infancia: “El fútbol tiene que ser como éramos nosotros de pibes: 20 chicos dentro de una cancha con una pelota nos divertíamos todos, hoy con una computadora es todo muy individual. Me preocupa la juventud de hoy porque el fútbol es todo resultado desde chico y vos lo que tenés que hacer es que el jugador sepa que esto es un juego, cuando ya es profesional es otra cosa…Se aprende desde el potrero y ya no hay potrero y yo creo que se equivocan aquellos formadores que exigen resultados o también se equivocan cuando les enseñan cosas que el jugador las aprende jugando, no tácticamente, esas son las cosas que yo veo. Y por eso vengo a un club tan grande como Gimnasia, para poder perfeccionar, mejorar la condición de los jugadores como cuando lo hice en Ferrocarril Oeste en el 99´ y 2000, o en la Academia en los años que estuve.”

¿Cómo fue tu llegada a Gimnasia, cómo te recibieron?

Me recibieron muy bien los dirigentes, veo que son gente con muchas ganas de que el club crezca, hemos charlado un solo día, el sábado, hoy tenemos otra reunión para saber como vamos a organizar las divisiones inferiores, la coordinación. Mi objetivo es que Gimnasia, al ser un club muy importante del interior del país, tenga divisiones inferiores cada vez mejor, mejorar día a día de lo que se estaba trabajando, de a poco ir agregándole cosas, porque seguramente el cuerpo técnico que venía trabajando lo venía haciendo muy bien y nosotros vamos a tratar de mejorar para que el jugador progrese y que Gimnasia tenga jugadores de élite, para que el día de mañana no tenga que sufrir, traer tantos jugadores de afuera y si es así que sea con la calidad mayor del jugador de fútbol. Que Gimnasia tenga una identidad de juego que es muy importante, tener sentido de pertenencia, porque te reitero, es un club que merece estar muy alto por las instalaciones, por lo que es la ciudad y por lo que es la competitividad que hay acá en Salta.

Si tuvieras que agradecer a lo que has llegado, como persona, como profesional…¿A quién le debes todo?

En primer lugar a Dios, sin él no se mueve una hoja. Hubo muchos profesionales en mi carrera que fueron grandes maestros, acá en el norte a Marcial Acosta, un técnico que tuve en Talleres de Perico. Lito Isabella, mi gran padre del fútbol que me llevó a Ferrocarril Oeste, estuve muchos años con él. Carlos Roldán que es primo mío y dirigió muchos clubes, hizo grandes campañas en San Martín de Tucumán. Jorge Bianco, mi gran amigo del fútbol y de la vida, Enrique Polola, fueron personas que marcaron un progreso en mi como persona, como profesional. Rodolfo Villanueva que fue mi representante durante muchos años. Conocí muchos dirigentes que saben mucho y me han enseñado como andar este camino del fútbol.

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HISTORIAS DE VIDA

El fútbol pudo más

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Mayra Acevedo
Foto: mundod.lavoz.com.ar

Es la historia de Mayra Acevedo, considerada como una de las mejores futbolistas de la Liga Cordobesa.

Tiene 26 años, nació en barrio Müller y trabaja como secretaria en una empresa de GNC. Se desempeña como delantera con gran capacidad para gambetear. Este 2020 había elegido cambiar de aires y se fue a préstamo a Universitario, donde hizo la pretemporada pero no pudo debutar.

Se dedicó siempre al tenis hasta los 21 años, cuando incentivada por una tía suya, optó por dar un giro y dedicarse a otro deporte. Cuenta que al principio no le resultó muy fácil el paso de un deporte individual a uno colectivo, pero lejos de dejarse vencer por esto, siguió a paso firme.

Su inicios fueron en Unión de San Vicente, donde duró un año porque Racing de Nueva Italia ya la tenía en la mira.

En la Academia cinco años fueron suficientes para notar el gran talento que Mayra escondía, inclusive en 2018 levantó varios títulos, entre ellos un triunfo frente a Belgrano en una final.

“A mi me gustaba jugar de volante pero el entrenador, Alejandro Gimeno, me quería de punta. Me enseñó todos los movimientos y hoy me siento una delantera. Igual siempre me retaron porque antes que pegarle al arco prefería dar un pase”, le contó al medio Mundo D.

Al principio me costó adaptarme, típico en mi. Pero la verdad es un grupo muy unido, el entrenador Mariano y la capitana Belén me hicieron sentir muy bien, siempre tratando de integrarme”, añadió.

Nunca imaginó este presente, dejar el tenis por el fútbol fue un giro rotundo, de hecho asegura que no le gusta mirar fútbol, la aburre… “A mí lo que me hace feliz es estar dentro de una cancha. No miro ni a la selección”, argumentó.

Mayra tenía un préstamo con el club y ahora deberá definir su futuro, uno de los clubes que la tiene presente es nada más y nada menos que River. En el horizonte se encuentra el femenino de AFA. “El año pasado y a principios de este año tenía chances de ir, pero no podía dejar todo y viajar. Pero ahora ya acomodé muchas cosas, me mudé de nuevo a la casa de mis papás y si sale algo, lo voy a aprovechar”, afirmó.

En estos cinco meses de cuarentena, Mayra nunca dejó de entrenarse. Ahora sale a correr y trata de mantenerse lo mejor posible para cuando se presenten las oportunidades. La Liga Cordobesa podría retornar los entrenamientos en septiembre y no se sabe si habrá algún tipo de campeonato.

Su familia la apoyó siempre durante sus años con la raqueta, y cuenta que ahora lo sigue haciendo en las canchas de fútbol: “A mi mamá mucho no le gusta porque me golpeo o protesto. Pero siempre estuvieron y, si me fuera a China, también irían”.

Fuente: Mundo D

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Gonzalo Urquijo: trenes, sueños y tractores

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Muchos dicen que el tren pasa sólo una vez en la vida. Que las oportunidades se presentan ante nosotros, y no tomarlas implica desestimarlas sin posibilidad alguna de retractarse. Pero podríamos decir que mi caso no es ese. Ese tren pasó delante mío al menos en tres ocasiones, y si se quedan hasta el final puede que comprendan por qué.

 

Por Gonzalo Urquijo

 

Editado por Julián Malek 

Para empezar, no podría haber llegado ni a la estación si seguía la filosofía familiar. Mis padres eran personas de campo, con nulo contacto con el fútbol. El ocio para ellos deambulaba por otros menesteres, pero el mío apuntaba a la pelota. Esa con la que se me puede ver en viejas fotos, cuando tenía cerca de seis años. Esa con la que me despertaba, y también con la que me iba a dormir. Jugué en soledad primero, y con mis vecinos después. Eran otros tiempos, con menos Play Station y más potrero. Los picaditos que en ellos se armaban casi que podían disimular la falta de un club con fútbol en Bellocq.

Ah, no les hablé de Bellocq. Es donde nací, mi lugar en el mundo. A 45 kilómetros de Carlos Casares pueden encontrar a unos 600 de nosotros. Si bien hay dos entidades que al día de hoy tienen al fútbol como una de sus actividades, en mi infancia eran para la gente del campo. Jugaban a las bochas, y esas cosas. De todos modos, no me quejo. Puede que, de ser diferente, nada de lo posterior hubiese ocurrido.

Fue en “Club Atlético Picaditos después de la escuela” que un amigo me sugirió jugar con él en Huracán de Carlos Casares, cuando tenía ocho años. A esa corta edad yo viajaba los viernes en micro hasta la cabecera del partido, donde me recibía el entrenador y me quedaba a dormir en su casa; el sábado jugábamos y por la noche de ese mismo día, o por la mañana del domingo, me volvía en un remís a mi casa. Mi vida era un ida y vuelta constante entre las dos localidades, incluso cuando a los 14 pasé a Atlético Casares. Pocas cosas cambiaron en aquel momento: mi hospedaje transitorio eran los hogares de tíos o amigos, y las vueltas a Bellocq eran a dedo. Todo valía el esfuerzo: ya estaba en la Primera.

Dos años después pasó el primer tren. Había salido goleador en los últimos torneos y me consiguieron una prueba en Boca. Estuve una semana en la pensión, y en los entrenamientos me iba bien, metía varios goles. Pero extrañaba. Extrañaba mucho a la familia, a mis amigos. Cuando terminó esa evaluación el técnico me ofreció quedarme, que volviese a mi pueblo y meditase si quería tomar aquella propuesta. Después de 15 años, aún tengo en el debe visitar Casa Amarilla para declinar la oferta. Mejor tarde que nunca.

En pleno proceso creativo.

El segundo tren llegó un tiempo después, pero el proceso fue el mismo. Gimnasia y Esgrima La Plata posó sus ojos en mi, pero los míos sólo apuntaban a mis pagos. La ciudad de las diagonales y Bellocq están en la misma provincia, pero aún así casa estaba muy lejos. Demasiado para mi gusto.

Sin embargo, la capital bonaerense me vio volver años más tarde. Mamá entendía que mi pasión era el fútbol, pero quería que estudie. Una montaña de libros sobre materias ligadas a la educación física y los partidos en la Liga Casarense resumían bien mi vida por aquel entonces. Hasta que pasó mi último tren.

Yo no entendía nada. Un tal Bernardo Grobocopatel, de quien el apellido me sonaba pero jamás había visto, quería hacer un club con el que tenía proyectado jugar en la B Nacional dentro de siete temporadas. Pensé que estaba loco, que eran mis amigos haciéndome una joda, pero accedí a una charla de café.

Agropecuario no nació en cuna de oro, quiero que lo sepan. Nuestro lugar de entrenamiento se alternaba entre el Parque San Esteban y el predio de atletismo del CEF. Incluso el Ofelia Rozensuaig no existía al principio, por lo que hacíamos de local en Boca de Carlos Casares en los primeros torneos. Eso sí, conforme pasaban las temporadas, más cosas nuevas veías. Era ir a entrenar y toparte con instalaciones recién inauguradas. La apuesta era grande, y debíamos responder en consecuencia.

Al año llegó la invitación para el Argentino B, un torneo durísimo de verdad. Eramos 120 equipos peleando por apenas tres o cuatro ascensos. Imagínense una bandada de aves, desde pichones hasta halcones, a las que se pone a disposición solo un puñado de comida. Algo parecido era la liga. Había pichones y había halcones, pero el recorrido era símil para todos.

Yo soy el del medio, en Atlético Casares.

La forma en que salimos de ahí, hace cuatro años, fue digno de un cuento. Por una reestructuración fuimos cerca de 60 clubes esa ocasión, aunque con solo dos ascensos en juego. Después de una fase de grupos brillante y duelos eliminatorios para el infarto, llegamos a la final con Desamparados. Todavía me acuerdo esos dos goles en San Juan. Cada uno fue una puñalada a la ilusión. Un halcón se llevaba la comida, justo frente a nosotros.

Pero llegó el RCP (Reanimación cardiopulmonar) a nuestras esperanzas. El descenso de un indirectamente afiliado en la B Nacional derivó en la apertura de un tercer ascenso en el Federal B. Dos partidos a todo o nada con San Martín de Formosa, primero allá y después acá. Jamás voy a olvidar esos tres días más que agitados, el apoyo de la gente en Casares, la presión de no perder en el norte. La alegría, el fervor y la enorme movilización, cuando la suerte nos sonrió en los penales.

Jugar un Federal A era distinto a todo lo que vivimos. Era codearse con equipos históricos del fútbol nacional. Gimnasia y Esgrima de Mendoza, Gimnasia y Tiro de Salta. En lo personal, me impactaba pensar en que iba a jugar contra Alvarado en el José María Minella. Ese estadio que veía de chico, durante los torneos de verano. La piel se me eriza al recordar esa sensación, esas imágenes del pasado y el presente que ahora se superponían.

Si ascendimos entrando por la ventana, créanme que las etapas de ese torneo las pasamos por un ventiluz. ¿La primera fase? Nos salvó un empate de Ferro de Pico. ¿La segunda? Clasificamos al Pentagonal Final como mejor tercero. El grupo estaba bien, todos tirábamos para adelante. Pero faltaba algo, no sabíamos qué era. De igual forma, no importó. Ganamos tres de los cuatro duelos, quedando libres la última fecha.

Mi último gol en el Federal A, en el último partido en el Federal A (Foto: Orsai Casares)

Aún me acuerdo de ese día. Antes del mediodía todo el grupo ya estaba reunido en una casa, con asado de por medio. Cuando el reloj marcó las 12, prendimos la televisión y vimos atentos el partido de Gimnasia y Tiro contra Gimnasia de Mendoza. Los pondré en contexto: necesitábamos que los últimos del Pentagonal, que alineó muchos suplentes, no perdiera contra uno de los mejores equipos del torneo. Todos daban por sentada la victoria de los cuyanos; incluso ya se había dicho que el desempate contra nosotros sería en Córdoba. Mucha especulación para un increíble desenlace.

Tres días estuve sin voz, y no sé por cuál de todas las cosas de aquella tarde. El gol de los salteños, el pitido final que se traducía en nuestro ascenso, la caravana hasta la cancha, otra hasta el centro de la ciudad. Nunca vi tanta gente en las calles de Casares como aquella vez, jamás en toda mi vida.

Una imagen quedó grabada en mi cabeza. Aquel tractor rojo y verde al que decidí subirme, que pertenecía al hermano de un vecino que los coleccionaba. Por encima de todas las cabezas me acordé de mil y un cosas. Principalmente de mis padres, que no pudieron estar por trabajo (cierto, no les conté… ¡Se hicieron mega futboleros! Mi padre hasta me marcaba errores…). Pero también rememoré aquella pelota de mi niñez; el potrero; ese micro que iba y venía de Casares a Bellocq los viernes.

También recordé los trenes que dejé pasar. Sin embargo, me aferré fuerte a ese tractor, sin arrepentimientos. Después de todo, simbolizaba el vagón al que decidí subirme mucho tiempo atrás.

Mi tercer tren y yo.

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Mariano Moramarco, un DT que promete dar que hablar en el Interior

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Mariano Moramarco nació hace 39 años en la localidad de Roque Saenz Peña, Chaco. Fue futbolista y ahora se desempeña como DT en el ascenso.

 

Yo dejé de jugar a los 30 años, joven. En Morón fui compañero de Román Martínez, con quien hasta el día de hoy tengo contacto. Se notaba en sus principios que la iba a romper”, declaró.

 

Luego de colgar los botines, recibió el llamado de Fabián Nardozza, quien lo invitó a trabajar con él en su cuerpo técnico: “Ya me había recibido de director técnico porque desde que empecé a jugar, siempre supe que quería serlo. Acepté su invitación y trabajé 6 años siendo su ayudante de campo”, contó.

                                                               

Estudiantes de Caseros. Reconocimiento del campo de juego en Catamarca previo al duelo histórico frente a River Plate. 

Tras ascenso con Los Andes

 En ese transcurso, estuvo en Acassuso, Platense, Los Andes – logró el ascenso a la vieja B Nacional y mantuvo la categoría- y Estudiantes de Caseros, donde por Copa Argentina eliminó al River de Ramón Díaz, al Banfield de Matías Almeyda y al Defensa y Justicia de Miguel Almirón.

 

Posteriormente, se abrió y comenzó su propia carrera como entrenador, donde tuvo experiencia en Margarita FC –Segunda División de Venezuela- , San Miguel y Acassuso en la Primera B Metropolitana. Actualmente, tomó las riendas de Atenas de Río Cuarto.

 Margarita FC – Segunda división de Venezuela

San Miguel

Apenas mi representante, Hernán Narinsky, de la empresa Management Narinsky, me comentó la posibilidad de ir a Córdoba. Le dije que sí sin dudarlo porque me moviliza mucho el fútbol del Interior. Los equipos tienen una provincia atrás, son muy genuinos y apasionados. Es una plaza muy importante para todos los técnicos”, subrayó.

 

En relación a cómo atraviesa el párate futbolístico debido a la pandemia por coronavirus, explicó: “Miro muchísimo fútbol, desde partidos viejos de ligas de Argentina hasta algunas que ya arrancaron como la de Armenia, Costa Rica, Serbia, etc. Siempre se aprenden cosas nuevas. Soy un apasionado de mi trabajo, por eso trato de ir planificando entrenamientos, metodologías de juego y preparaciones físicas para luego brindarle todas mis herramientas a los jugadores con el fin de que exploten todas sus virtudes”.

 

Por último, se refirió a las características de sus equipos y sentenció: “Son muy ordenados e intensos, con disciplina táctica y que te van a correr los 94 o 95 minutos de juego. Me gusta el ataque directo y practico”. Y concluyó: “Valoro el profesionalismo, orden y humildad”.

 

Sin dudas, un técnico que con su juventud, sabiduría, fortaleza mental y hambre de gloria, promete dar que hablar en el fútbol del Interior.

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Murió Mauricio “El Turco” Hanuch, ex jugador de Olimpo y Talleres

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Mauricio Hanuch, reconocido exfutbolista con pasado en Olimpo y Talleres, falleció a los 43 años a causa de un cáncer de estómago. Ya había estado grave de salud hace diez años, cuando debió ser intervenido por una insuficiencia renal.

Hanuch, quien tras su retiro de la actividad profesional en 2009 se dedicaba a ser un nexo comercial entre jugadores argentinos y clubes portugueses, descubrió que tenía un tumor estomacal durante su estadía en el país luso el año pasado, en la cual cerraba los traspasos de Agustín Marchesín y Renzo Saravia al Porto. Regresó a la Argentina para operarse de urgencia. La intervención quirúrgica duró cerca de seis horas, en la que consiguieron extirparle el tumor pero que sin embargo, no pudo evitar que debiera someterse a la quimioterapia, de la cual no pudo sobreponerse.

A fines de 2010, debió ser sometido a un trasplante de riñón, tras sufrir una insuficiencia renal grave que provocó que funcionara al mínimo de sus posibilidades. El Turco recibió la donación que precisaba gracias a su hermana Yanina, cuyo órgano tenía el mayor grado de compatibilidad. Al culminar esa operación, el exmediocampista ofensivo se recuperó de tal modo que hasta hace poco tiempo después se animó a volver a jugar la pelota con sus afectos.

El exmediapunta, nacido en Ciudad Evita, tuvo un breve pero recordado paso por el Interior. Disputó la temporada 2003/2004 en Olimpo, en la cual aseguró la permanencia del equipo bahiense en Primera. Luego de esa experiencia en el Aurinegro, donde jugó 27 partidos y anotó dos goles, se marchó a Córdoba. Llegó a Talleres como uno de los refuerzos estelares tras el descenso de la T a la B Nacional en 2004 con la idea de poder retornar a la máxima categoría. No obstante, tan sólo estuvo en nueve encuentros y anotó apenas un tanto en ese primer semestre y el fideicomiso que gerenciaba al Tallarín de Barrio Jardín -había quebrado en diciembre de aquel año-, optó por rescindirle su contrato.

En nuestro país también lució las camisetas de Platense -donde debutó-, Independiente, Estudiantes de La Plata, Deportivo Morón. Defensores de Belgrano y Nueva Chicago. Su trayectoria incluyó también un periplo internacional ya que emigró para jugar en las ligas de Portugal (Sporting Lisboa y Santa Clara), España (Badajoz), Brasil (Río Branco) y Albania (Dinamo Tirana). Decidió colgar los botines en el Calamar de Saavedra, el club que resultó ser su segundo hogar y siempre lo cobijó como un hijo pródigo.

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IG Live junto a Ricardo Giusti

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Ricardo Giusti, ex jugador de Newell´s , Independiente y campeón del Mundo con la Selección Argentina en 1986, dialogó a través de IG Live con Interior Futbolero. Anécdotas, club que preside en Albarellos y mucho más en una entretenido mano a mano.

📌 Nació en Albarellos, un pequeño pueblo en la Pronvincia de Santa Fe
📌 Hoy es Presidente del Club de su pueblo – Sportivo Albarellos
📌 Fue Campeón del Mundo 🏆en 1986 con la Selección Argentina 🇦🇷
📌 Infinitas cantidad de anécdotas junto a Ricardo Bochini ⚽

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Velaron los restos de Tomás “Trinche” Carlovich

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Esta mañana, en el estadio Gabino Sosa, velaron y homenajearon al difunto Tomás “Trinche” Carlovich ante la presencia de  familiares e hinchas del club Central Córdoba de Rosario, en donde Carlovich supo ser ídolo.

El día de ayer fue confirmado su fallecimiento, tras no sobrevivir a una fuerte golpiza que recibió cuando le robaron su bicicleta en la ciudad de Rosario.Tanto sus allegados como dirigentes y simpatizantes de la institución rosarina se congregaron para despedir a una de las leyendas del fútbol argentino.

Cabe aclarar que este velatorio fue autorizado manteniendo distancia entre las personas y con el uso de barbijos, ya que la cuarentena sigue en la ciudad santafesina.

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Murió Tomás Felipe “El Trinche” Carlovich, prócer mítico del fútbol rosarino

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En el Charrúa, donde consiguió el título y el ascenso a Primera B en 1973, estuvo en cuatro etapas: 1972-1974, 1978, 1980-1983 y 1986, anotando 28 goles en 236 partidos.

El histórico crack de Rosario que supo disfrutar Central Córdoba en toda su plenitud falleció a los 74 años producto de un derrame cerebral tras ser víctima de una violenta y absurda golpiza por parte de un delincuente que quiso robarle la bicicleta en su Rosario natal.

El fútbol argentino está de luto. El “Trinche” Carlovich dejó de existir este viernes luego de sufrir un ridículo crimen en la Zona Oeste de Rosario. El miércoles pasado, cuando circulaba en su bicicleta en las intersecciones de Paraná y Eva Perón, un joven inadaptado le dio una cruel e innecesaria paliza para intentar sustraerle su vehículo. El malviviente interceptó al símbolo futbolero rosarino que supo brillar en los ’70 y los ’80 y le propinó un golpe que lo tumbó al suelo. El impacto de la caída fue de tal gravedad que dejó inconsciente al exfutbolista ya que le provocó una hemorragia cerebral que resultó fatal. 48 horas más tarde, Carlovich perdió la vida en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez de la ciudad santafesina.

¿Quién fue Tomás Felipe Carlovich? Un talento ilustre del ascenso argentino que perdurará en la memoria de todo futbolero pese a no tener registro fílmico de sus hazañas en el campo de juego las cuales trascendieron a través del boca en boca de generación en generación. Dichas anécdotas lo condecoraron como una leyenda urbana a tal punto que quienes supieron disfrutarlo en acción afirman haber sido el mejor jugador que pisó una cancha de fútbol de nuestro país, incluso por el propio Diego Armando Maradona. Todos coinciden que el Trinche fue un crack que no trascendió el éxito ya que aborrecía la disciplina necesaria que debía encarar un futbolista profesional. Nunca le gustó entrenar.

Siempre fue el Trinche. Nadie jamás lo conoció por su nombre de pila. Nunca supo el motivo que le valió hacerse acreedor de su apodo exclusivo. Carlovich, que fue el menor de los siete hijos de un inmigrante plomero croata que se radicó en Rosario, forjó su amor por la pelota en el Barrio Belgrano donde se crió toda su vida. Se inició futbolísticamente a los 15 años en las divisiones inferiores de Rosario Central donde encontraría su lugar en la cancha como volante central. A los 16 se fue a préstamo al Sporting de Bigand y se coronó campeón de la Liga del Sur. Retornó a Arroyito para debutar en Primera División cuatro años después. Sin embargo, en el Canalla jamás pudo asentarse y decidió marcharse de la Academia, hasta que recaló en Central Córdoba, la institución de su ciudad que se convertiría en su segunda casa.

Para mí, jugar en Central Córdoba fue como jugar en el Real Madrid”, confesó alguna vez el Trinche. En el Charrúa, Carlovich estuvo en cuatro etapas y disputó nueve temporadas: de 1972 a 1974, en 1978, de 1980 al 83 y durante 1986, anotando 28 goles en 236 partidos. Como frutilla del postre a su estadía con la camiseta del club de sus amores, conquistó el título y el ascenso a Primera B en 1973.  Además de regalar alegrías a quienes asistían a verlo al Gabino Sosa de Barrio Tablada -entre ellos, afirman que incluso iba Marcelo Bielsa-, también vistió las camisetas de Flandria, Colón de Santa Fe, Independiente Rivadavia de Mendoza, Deportivo Maipú, Andes Talleres Sport Club y Newell’s Old Boys de Cañada de Gómez.

El Trinche resultó ser un clásico número “5” que se hizo famoso en Rosario por patear los penales sin carrera y por sobre todo, ser especialista en caños. Su jugada más recordada fue el “doble caño”, acción en la que hacía pasar la pelota entre las piernas de sus contrarios en jugadas consecutivas. El Gráfico lo describió como “un volante central elegante, virtuoso y algo displicente. De ritmo lento, pero de razonamiento inversamente proporcional a su andar. Carlovich es algo así como el máximo exponente del arco lírico del fútbol argentino”. Su particular estilo, inspiró a Roberto Fontanarrosa quien supo plasmar sus andanzas en sus cuentos futboleros.

Siempre recibió elogios por parte de todas las principales figuras futbolísticas de nuestro fútbol. Pero sin lugar a dudas hubo uno que destacó sobre el resto. El del propio Maradona, a quien conoció en febrero de este año. cuando Gimnasia visitó la ciudad para enfrentarse a Rosario Central por la Superliga. El inolvidable encuentro, que se dio en la concentración del Lobo, fue descripto de este modo por el propio Carlovich: “Lo primero que se hizo fue acordarse de mi vieja. ‘Trinche, la concha de tu madre…’ entonces se vino y me abrazó…. Me empezó a hablar al oído y no paraba. Hasta me firmó una camiseta y me puso ‘Trinche, vos fuiste mejor que yo’”.  Previamente, el capitán del equipo campeón del mundo en México ´86 ya lo había vanagloriado en 1993, cuando arribó para jugar en Newell’s, previo a lo que fue su último Mundial en Estados Unidos: “Yo creía que era el mejor, pero desde que llegué a Rosario escuché maravillas de un tal Carlovich, así que ya no sé…”.

Cuenta la leyenda que su anécdota estelar ocurrió cuando la Selección Argentina fue testigo de sus virtudes futbolísticas al disputar un partido amistoso y cayó 3 a 1 contra un combinado de futbolistas rosarinos, como preparativo al Mundial de Alemania 1974. El Trinche era el único de la formación titular que no jugaba ni para Newell´s ni Rosario Central, quienes aportaron 5 por lado a no aquel selectivo. Los rumores afirman que el técnico Albiceleste, Vladislao Cap, le solicitó al DT del equipo de la ciudad santafesina que retire a Carlovich de la cancha, ya que jugó tan bien aquel día a tal punto que estaba humillando al equipo nacional. Esa actuación le valió una convocatoria de César Luis Menotti a un preseleccionado en 1976. Sin embargo según, recuerda el Flaco, el díscolo crack no se presentó porque se fue a pescar: “No sé si había salido a pescar o a una isla. No recuerdo. La respuesta que me dio fue que no pudo regresar porque el río estaba alto”,

Se divulga incluso que el Trinche tuvo la oportunidad de trascender a nivel internacional ya que aseguran que le ofrecieron marcharse al famoso New York Cosmos, que tuvo como estrella máxima a Pelé y en el que también jugaron otras glorias del fútbol mundial como Carlos Alberto y Franz Beckenbauer. Carlovich afirmó la historia, ya que aseguró que fue el propio O Rei quien le bajó el pulgar y le impidió conocer la Gran Manzana para jugar a la pelota, su frase de cabecera a la que recurría para describir que él siempre dijo que hacía. “Hay comentarios malos, a mí me bajó el dedo Pele, esos son los comentarios que siempre me han llegado. No me gusta hablar, pero me parece que pasó eso”.

Profeta en su amado Rosario, su ciudad de toda la vida, el Trinche nunca deseó más de lo que ganó en el fútbol. Nunca soñó con transformarse en una figurita reconocida. Prefirió siempre aprovechar la virtud de su talento por el mero espíritu amateur que aspirar a la fama y al dinero. Era un atorrante atrevido de potrero que jamás le gustó presentarse a un entrenamiento ni a la exposición pública.  Su único deseo fue jugar a la pelota cerca de su casa en el Barrio Belgrano, el lugar donde lo criaron sus padres fue el mandato de su vida. Sólo quería disfrutar de tener con la pelota en los pies y gambetear sin importarle a quién tenía enfrente. El bar El Cairo, el lugar donde era más famoso que el propio Lionel Messi, extrañará -al igual que su querido Central Córdoba- sus historias de esplendor como futbolista que eternizaron su mito como gloria legendaria del fútbol argentino. ¡Que En Paz Descanses Trinche!

 

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Federal A

IG LIVE – Mauro Laspada (Ex jugador de Olimpo B.B.)

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A través de nuestro Instagram, charlamos junto a Mauro Laspada, ex jugador de Olimpo (Bahía Blanca). Habló de todo: el descenso de Roca, el ascenso como jugador en Olimpo y la situación que vive hoy el aurinegro. No descartó ser dirigente en un futuro y opinó sobre los últimos dos años: “fueron a comprar pan a la carnicería”. Imperdible mano a mano.

 

 

📲 A través de nuestro Instagram, charlamos junto a Mauro Laspada, ex jugador de Olimpo (Bahía Blanca).

📌 Se inició y se retiró en Sporting (Punta Alta)

📌 🏆Ascendió con Olimpo en la temporada 2001-2002 logrando el ascenso a Primera División.

📌 Dirigió como DT a Juventud Antoniana de Salta, Deportivo Roca.

📌Es recordado por su marca agresiva 👊 .

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HISTORIAS DE VIDA

IG LIVE – Junto a Matías Pellegrini (Ex jugador Estudiantes LP – Actual en Inter Miami CF)

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A través de nuestro Instagram, hablamos con Matias Pellegrini, actual jugador de Inter Miami CF (USA) nacido en Magdalena.

 

 

📌 Como esta viviendo la cuarentena lejos de Argentina y lo que hace en este tiempo de encierro

📌 Se inició en CRIM (Centro Recreativo Integral de Magdalena) 🔶⚫

📌 En sus comienzos era goleador y asistidor

📌 Debutó profesionalmente con Estudiantes de La Plata 🇦🇹

📌 Antes de irse de Argentina ayudaba a su abuela en la panadería 🥖

📌 Su adaptación al ingles y la promesa a su madre sobre el idioma 🤣

📌 Como vive los partidos del pincha a la distancia 🤬

📌 La vez que conoció a Kobe Bryant 🏀

📌 Nos contó un poco la intimidad del vestuario del Inter Miami

📌 Su relación con David Beckham, dueño del club estadounidense

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